Una prisión en Turquía. Cinco prisioneros reciben permiso para viajar a sus casas durante una semana. Los difíciles viajes para llegar hasta sus familias nos conducen a las regiones más alejadas de Turquía. Cada uno de ellos tiene sus propios problemas, preocupaciones y nostalgias.
Co-dirigida por Yilmaz Güney y Serif Gören, el primero de ellos, escribió el guion inspirándose en parte en su propio cautiverio. De origen kurdo, Güney paso una parte de su vida en prisión, primero en 1961, por la realización de un corto tildado como subversivo por las autoridades turcas; más tarde, acusado de albergar a estudiantes anarquistas, hasta que fue amnistiado en 1974. Ese mismo año fue arrestado de nuevo porque un sobrino suyo disparó y mató a un fiscal con el que Güney discutía (presumiblemente sobre asuntos políticos) en un restaurante. El film terminó compartiendo la Palma de Oro en Cannes con Missing, de Costa Gavras.
Con un guion escrito por Yılmaz Güney durante su encarcelamiento como prisionero político y dirigida por Şerif Gören, siguiendo instrucciones detalladas de Güney, los negativos fueron sacados del país de forma clandestina y posteriormente editados por Güney tras su exitosa fuga de prisión.
Los cinco presos que protagonizan la película, salen de una cárcel para meterse en otra, la de la sociedad turca de los 80, con tradiciones atávicas y una religión intolerante, presidida por un machismo que ríete tú de lo que aquí entendemos por tal, con las mujeres tratadas como auténticas piltrafas. Un camino que no conduce a parte alguna en una película que evoca complejidad y compasión por las personas afectadas por la dictadura militar tras el golpe de Estado turco de 1980.
Digna de admiración la valentía de las personas que participaron en el film, actores y técnicos que se jugaban su futuro y su libertad, cuando no la propia vida.




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