sábado, 28 de noviembre de 2015

HUMPHREY BOGART vs. GEORGE RAFT

En la vida se presentan algunas encrucijadas en las que uno ha de elegir el camino a seguir. El mundo del espectáculo no es menos, al contrario, en ocasiones es paradigmático de estas situaciones que representan elegir bien o mal.
Si hay muchos casos de los que podríamos hablar, hay uno que es ejemplo de cómo sabotearse a sí mismo.
George Raft fue un actor norteamericano que había tenido una infancia dura. Nacido en el barrio neoyorkino de Hell's Kitchen (la cocina del infierno), fue amigo de mafiosos, sin otra razón que la de haber crecido con ellos y durante la Prohibición, coqueteó con el boxeo, para, más adelante, aprender a bailar, llegando a tener cierto renombre en el vaudeville.
Después de hacer algunas apariciones en películas como bailarín, comenzó a hacer otro tipo de papeles y se convirtió en una estrella. En 1941, el joven John Huston co-escribió, junto a W.R. Burnett, el guión de una película que dirigiría Raoul Walsh y que se titulaba High Sierra (en España El último refugio; el elegido para protagonizarla era George Raft, pero rechazó el ofrecimiento porque no le gustaba que el protagonista fuera tiroteado y muerto en la última escena. El papel fue para un tal Humphrey Bogart. El film, según los entendidos, es clave en la transición de las películas de ganster y, tras un tiempo haciendo papeles secundarios, fue el que lanzó a la fama a Bogart. Además fue el inicio de una gran amistad entre Bogart y Huston que les llevaría a compartir varios proyectos en el futuro.
Pero las vidas de Raft y Bogart, volverían a cruzarse (ya lo habían hecho en unas cuantas películas hoy olvidadas), cuando la Warner ofreció a Huston la posibilidad de dirigir una película después de que hubiera escrito varios guiones para ellos. John Huston eligió una novela escrita por Dashiell Hammett, se titulaba El halcón maltés y de nuevo, Raft iba a desperdiciar una oportunidad de oro para dar el salto que separa a una estrella de una gran estrella, rechazando el papel de Sam Spade en la que sigue siendo considerada por algunos como la mejor película de detectives que jamás se ha hecho. Raft se disculpó en esta ocasión, diciendo que él no tenía porqué servir de reclamo para un director novel y que, además, la película era un remake y lo era, en efecto, hasta el punto de que se habían hecho dos versiones anteriores, una de ellas (Satan Met a Lady), protagonizada, nada menos que por Bette Davis. Ambas habían sido un fracaso y Raft estaba convencido de que lo sería en esta ocasión.
Y como no hay dos sin tres, todavía George Raft volvería a meter la pata por tercera vez, aunque a fuer de sinceros hay que decir que en esta ocasión no hay evidencia contundente de que así fuera, pero existe el comentario extendido de que recibió la oferta de interpretar a Rick Blaine en Casablanca y que Raft habría renunciado diciendo que no quería compartir cartel con una sueca desconocida y de caderas anchas. El comentario de su renuncia se sustenta en que años después él mismo declaró que renunciar a Casablanca había sido el mayor error de su vida, aunque, como he dicho, nunca ha estado claro si el nombre de Raft fue barajado seriamente para este film, o sólo se habló de él como una opción entre varias, pues existe un memorando en el que Jack Warner pide al ejecutivo de la compañía Hal Wallis su opinión sobre la posibilidad de ofertar a George Raft el papel, pero Wallis le responde que la película se está escribiendo para Bogart y ese es el fin del asunto.
Se comentado que Raft no sabía leer, en el sentido de que su lectura era la de un niño de párvulos, con lo que no entendía bien lo que llegaba a su manos y por eso rechazó algunos guiones. También que sabía tanto de mafiosos, porque formaban parte de su círculo, que no le gustaba interpretarlos.
El caso es que sin Hig Sierra y sin El Halcón maltés, probablemente Bogart no habría sido una estrella y aún más probable es que no hubiera estado junto a Ingrid Bergman en Casablanca.



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