martes, 14 de abril de 2015

CAPITANES INTRÉPIDOS

Harvey ha crecido como un niño mimado, malcriado, déspota y caprichoso, hijo de un multimillonario magnate de los ferrocarriles. Su padre, centrado en sus negocios, apenas le presta atención y le concede una vida fácil llena de lujos (con apenas dieciséis años tiene doscientos dólares al mes para sus gastos). En un viaje a bordo de un enorme trasatlántico, en compañía de su madre, se cae por la borda, mareado por un fortísimo cigarro que se fuma para impresionar a otros viajeros. Es literalmente "pescado" por Manuel, un marinero portugués que pertenece a la tripulación del pesquero We're here, capitaneado por el veterano Disko Troop. Una vez a bordo, comienza por comportarse de forma arrogante, pero tras ser puesto a raya por Troop, que no vacila en propinarle un fuere puñetazo que le deja sangrando por la nariz, termina sirviendo como grumete, trabando amistad con Dan (el hijo del capitán), madurando a marchas forzadas, disfrutando de la vida a bordo y de la camaradería del resto de marineros, sintiéndose orgulloso de sus logros, saboreando la sensación de pertenecer a esa especie de hermandad del mar y, en definitiva, cambiando y convirtiéndose en una mejor persona, un "joven adulto" despierto, maduro y voluntarioso que reniega de su vida anterior.
La novela tiene un claro mensaje moral, pero está envuelta en un tono de aventura de ritmo ágil y ameno, con brillantes descripciones de la vida de los pescadores de los bancos pesqueros del Atlántico Norte.
Kipling conoció los Estados Unidos, que recorrió, y para su libro se vale de la mítica industria pesquera del Estado de Massachusetts (en cuyas costas comienza Moby Dick). El We're Here atraca en una localidad llamada Gloucester, sede de la flota bacaladera en la que destaca el barco del capitán Disko Troop. Si bien la pesca del bacalao no tiene el exotismo ni la épica de otras grandes odiseas marinas, el autor consigue darle un cariz heroico, convirtiéndola en una lucha del hombre contra los rigores del océano, y en una persecución casi frenética de los bancos de peces, a los cuales el experimentado Troop y su tripulación casi parecen presentar batalla en vez de pescarlos.
Al final del libro, la intención moral de Kipling se hace más notoria, y vemos a través de los logros de Harvey, de cómo reconduce su vida y de cómo desprecia los lujos y la frivolidad de su existencia pretérita, que el autor desea exaltar las virtudes del trabajo duro y disciplinado, así como la importancia de la figura paterna en la educación de los niños.
Capitanes intrépidos, es una especie de viaje iniciático, en el que el joven Harvey, tras casi morir ahogado, nace de nuevo para descubrir qué es lo que se esconde tras esa vida de lujo y comodidad que lleva, que hay unos hombre que se juegan la vida para que él pueda comer un buen pescado sentado tranquilamente en una mesa lujosamente adornada. Un clásico recomendable sobre todo a los amantes de la literatura de aventuras que tanto auge adquirió a finales del XVIII.



4 comentarios:

  1. Lo tengo por casa en uno de esos tomos recopilatorios de la obra de Kipling... algún día caerá... ¿Cuándo? Ni idea.

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    1. Que corta es la existencia para algunas cosas.

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  2. El argumento se ve muy bien. Y tiene que ser así pues he leído cuentos muy buenos de ese autor, aunque te confieso, soy un poco flojo para las novelas.
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    En otro orden, debo disculparme pues en la entrada tigrera acerca de los chicos de Jersey tenía que haber aparecido el Dardo en los créditos y por un traspapel en las notas apareció otro blog. Pero ya eso está debidamente corregido y el Dardo está en las fuentes. De nuevo gracias por tu ayuda ¡Saludos desde Venezuela!

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    1. No había reparado en ello. De cualquier modo, buena entrada la que hiciste.

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