viernes, 30 de abril de 2021

CAMPING

 


Los jóvenes enamorados Tao (Paolo Ferrari) y Valeria (Marisa Allasio) planean disfrutar de unas bonitas vacaciones en la intimidad, lejos de la rutina diaria y de sus padres, pero la madre de ella no se fía de que viajen los dos solos y envía con ellos al hermano de la chica, Nino (Nino Manfredi), para que los vigile y cuide de su hermana. Tras un viaje lleno de aventuras, a bordo de un sidecar, acaban en un camping poblado por turistas de varias nacionalidades, atraídos por la fascinante belleza de Valeria.


Tras haber trabajado como ayudante de dirección con realizadores tan señalados como Vittorio De Sica, Roberto Rossellini y Luchino Visconti, Franco Zeffirelli dio el salto a dirigir él mismo en 1958 con esta comedia.


Seguramente, si no estuviera dirigida por quien lo está, este film ni siquiera ocuparía lugar en los anales del cine. Ideada por los dos protagonista, Ferrari y Manfredi, para lucimiento propio, es una comedieta que si hubiera que compararla con algo, seguramente sería con las películas de Pajares y Esteso y otras de corte similar, para que se hagan una idea. Con situaciones que buscan la risa fácil de quien no sea, no demasiado, sino nada exigente, los protagonistas pasan situaciones ridículas, primero cuando montan la tienda y al amanecer se ven sorprendidos por unas maniobras militares que se desarrollan allí; en el camino se entrometen en una carrera ciclista y, más tarde, aparecen en un pueblo en fiestas, para acabar en el camping que da título a la película en el que Valeria se dedica a tontear con unos y otros, sin que las situaciones que provoca den para más. Una película bastante prescindible.




jueves, 29 de abril de 2021

PLAYTIME

 


Un grupo de turistas extranjeros llega a París para visitar la capital. Al mismo tiempo, el Sr. Hulot (Jacques Tati) va a las oficinas de una gran empresa para recoger un envío, pero termina perdiéndose en la inmensidad del edificio. A lo largo de sus andanzas y encuentros, el señor Hulot se verá embarcado en un París ultramoderno donde su camino se cruzará inevitablemente con el de los turistas en viaje por Europa, que prevé la visita de una capital por día y que se dan cuenta que en todas las ciudades muchas cosas son idénticas, el mismo aeropuerto, las mismas carreteras, idénticas farolas, guardando un curioso parecido con las de Nueva York, Londres o cualquier otra gran ciudad. En resumidas cuentas, el escenario no cambia de una ciudad a otra.


Para llevar a cabo este extraordinario proyecto, Jacques Tati director y coguionista también del film, opta por rodar en 70 mm. en un estudio que ha construido especialmente para esta película, el famoso "Tativille", que reproduce a la perfección la arquitectura ultramoderna de la capital. Pero el proceso para finalizar el proyecto PlayTime resultó extremadamente largo (siete años de producción en total) y mucho más caro de lo esperado, lo que obligó a Tati a hipotecar su casa y los derechos de todas sus obras. Pese al fracaso comercial y de crítica que sufrió la película en su estreno, PlayTime es hoy considerada la gran obra maestra de la vanguardia del maestro del burlesque francés.


Con ese estilo tan particular, el cineasta galo nos acerca su visión sobre esto que hemos dado en llamar la globalización en su aspecto más negativo, podríamos decir. La uniformidad, la falta de originalidad impuesta por una moda y una pretendida eficiencia que supone una especie de adocenamiento creativo y nos hace entrar en el circuito que interesa a quienes dirigen el cotarro. Los turistas ven lo mismo en todos los lados, se van a París y acaban asistiendo a los mismos espectáculos que en su país, la misma comida cuando acuden a los drugstores, donde también compran lo mismo que comprarían en su ciudad porque las tiendas que allí hay son parecidas o iguales y venden lo mismo. Todo muy aséptico, limpio e impersonal, como carente de vida propia y donde todo está pautado, hasta la vida hogareña. 
La película es para quien aprecie este tipo de humor, con gags que no arrancan carcajadas pero cargados de sutileza y escenas abigarradas en las que suceden multitud de cosas a un tiempo y en las que Tati se lo juego todo con la imagen y el sonido. Quizá uno de los problemas que tuvo en su momento a la hora de alcanzar el favor del público es que había perdido actualidad, desde que fue concebida hasta que se estrenó, transcurrieron once años, demasiado tiempo en este mundo nuestro en que todo cambia tan deprisa y el planteamiento que traía la película había pasado de ser vanguardista a parecer algo ya un poco demodé.




miércoles, 28 de abril de 2021

TODOS RIERON

 


Dos maridos que sospechan de sus mujeres contratan los servicios de una agencia de detectives de Nueva York para que las sigan. Charles Rutledge (John Ritter) y John Russo (Ben Gazzara) trabajan para la Odyssey Detective Agency, una firma donde los investigadores están más preocupados por sus complicadas vidas amorosas que por resolver cualquier caso. El detective John Russo, un mujeriego, se encarga de vigilar a Angela Niotes (Audrey Hepburn), la bella y elegante mujer de un rico empresario. Por su parte, Charles Rutledge y Arthur Brodsky (Blaine Novak) seguirán los pasos de Dolores Martin (Dorothy Stratten). Los casos se complican cuando John se enamora de Angela y Charles de Dolores.


La película tiene mucho de proyecto personal de Peter Bogdanovich, realizador y autor del guión y, lo cierto es que contó con poca atención por parte del estudio, por lo que el director compró la película para distribuírla él mismo. Esta falta de entusiasmo del estudio fue debida a la publicidad negativa sobre el film tras la muerte de Dorothy Stratten, asesinada por su esposo tras enterarse de que le iba a abandonar por haber comenzado una relación con Peter Bogdanovich. 20th Century Fox abandonó la distribución por miedo al fracaso, pues esperaban una reacción negativa del público, de hecho la película  recibió críticas poco entusiastas y fue un fracaso en taquilla que casi arruinó a Bogdanovich, aunque la reputación del film ha ido creciendo algo con el paso de los años. 
Al principio aparece una dedicatoria a Dorothy Stratten. El film supuso la despedida de la gran pantalla en un papel principal de Audrey Hepburn. 
 La banda sonora incluye canciones interpretadas por Benny Goodman, Waylon Jennings, Louis Armstrong, Johnny Cash, Frank Sinatra o Roberto Carlos, entre otros y tal vez es de lo más logrado del film.


Cuentan que el inefable Tarantino ha dicho de esta película que es una obra maestra, si tal afirmación resulta cierta, ello me hará estar prevenido ante cualquier recomendación del genio de Knoxville, pues su gusto dista del mío. Lo que Bogdanovich quiso hacer con esta peli, seguramente se encierra en la frase de uno de los protagonistas, creo que es el personaje de Ben Gazzara quien dice algo así como que los maridos hacen cosas que no quieren que hagan sus mujeres, pero que sospechan que pueden hacer (ya saben lo del ladrón que cree que todos son de su condición) y por eso las ponen vigilancia. La idea no está nada mal, igual que nada mal está el plantel de actores con el que cuenta el realizador estadounidense, pero la película deja bastante que desear y desaprovecha las oportunidades cómicas que las idas y venidas de los personajes (es lo que hacen, estarse moviendo todo el rato de un lado a otro por la ciudad de Nueva York) podrían haber proporcionado. 
Si líneas arriba quedo dicho que de lo mejor de la película son las canciones que se incluyen en su banda sonora, ya pueden imaginarse que el resto no da para demasiado. Al final, las anécdotas que rodean el film, alguna bien triste, son lo más destacado. 
Para pasar un rato entretenido, pero sin demasiadas expectativas, para eso da y poco más.




martes, 27 de abril de 2021

LA RUTA DE DON QUIJOTE

 

Aparecida en 1905, coincidiendo con el tercer centenario de la primera parte de la novela de Cervantes, Azorín no actúa tanto por oportunismo como para manifestar su adhesión a la obra del genio de Alcalá y una muestra más del gusto de este levantino por el aspero paisaje castellano. Las peripecias del caballero andante y su escudero no acontecen en paisajes ubérrimos y frondosos, sino en sencillos pueblos con ventas humildes, casitas blancas y caminos polvorientos. Azorín siente la necesidad de acercarse una vez más a esas pequeñas poblaciones que viven al margen del vértigo y el estrépito de las ciudades, contraponiendo la vida urbana, masificada en la que el individuo acaba aislado, con la rural, en los pueblos, el otro es el vecino al que se saluda por la calle, no una sombra desconocida y anónima. 
El viaje no es sino mera excusa, es cierto que Azorín visita lugares emblemáticos de El Quijote (El Toboso, Puerto Lápice, la Cueva de Montesinos...), aunque la primera parada del viaje es Argamasilla de Alba, donde Cervantes estuvo preso y tal vez escribió parte del libro, aunque en realidad, más que de un viaje se trata de una especie de peregrinación en la que Azorín nos va destapando sus anhelos a través de los tipos y lugares que describe, en una Mancha que parece atrapada en un sueño eterno y que se nos muestra decadente y ruinosa, pero en la que sus habitantes no han perdido el orgullo. En cierto modo se convierte en una exaltación de una región que transita por un vivir doloroso y resignado, recreando el paisaje de lo que hoy llamamos la España vacía o vaciada. Sin embargo los sueños y sentires de la gente siguen vivos en forma de leyendas e historias que siguen circulando. 
Azorín es un escritor, pero en las páginas de esta pequeña obrita es un pintor que nos va mostrando lo que ve y lo que esto le sugiere y cuando uno lee La ruta de don Quijote, siente que baja a lo más profundo de nuestra historia y que está recibiendo una lección que obliga a amar el paisaje que contempla y, a través suyo, contemplamos nosotros.



lunes, 26 de abril de 2021

LUNA DE PAPEL

 


Moses Pray (Ryan O'Neal) es un estafador de poca monta que se hace pasar por comisionista de la Kansas Bible Company. Busca a sus potenciales estafados en las notas funerarias y trata de vender a precios exorbitantes Biblias personalizadas que hace creer a las viudas que su difunto marido había encargado. A regañadientes se hace cargo de una niña, hija de una antigua amante cuando aparece en el funeral por esa mujer, para llevarla junto a su tía que vive en St. Joseph, Missouri. La niña, Addie Loggins (Tatum O'Neal), que podría ser su hija, aunque esto nunca queda claro, ni en la película, ni en el libro en que se basa, es muy despierta para su edad y pronto se da cuenta de cuál es la verdadera vida que lleva Moses, aprendiendo rápidamente todos los trucos del oficio de su protector, ayudándole incluso, en algunas ocasiones, a salir de apuros. Moses conoce en una feria a la bailarina exótica Trixie Delight (Madeline Kahn) y a la chica que trabaja para ella, la pobre y sufrida Imogene (P.J. Johnson), que, a partir de ahora, se convertirán en compañeras de viaje de la peculiar pareja. Addie ve a la señorita Delight como una rival en potencia, por lo que trama un plan con Imogene para librarse de ella.


El guión adapta la novela de 1971 "Addie Pray", de Joe David Brown. Una vez estrenada la película el libro tomó el título de ésta. 
La película también sirvió como base para una serie de televisión del mismo nombre, protagonizada por Jodie Foster, que resultó ser un fracaso
Tatum O'Neal, que tenía 10 año cuando ganó el Oscar por este film, aún ostenta el récord de la persona más joven en hacerse con la estatuílla.


Ambientada en la década de 1930, en plena Depresión, la película retrata de forma colateral el ambiente social del momento en las zonas del interior de Norteamérica por la situación de los personajes que aparecen en el film, cruzándose en su viaje, de cuando en cuando, con familias enteras que caminan por el borde de las carreteras y caminos con todos sus pertrechos a cuestas y coincidiendo en algunas escenas con gente que malvive sin trabajo, sin dinero y sin esperanzas de futuro. 
Moses es un pillo que da con la horma de su zapato cuando en su vida se introduce la pequeña Addie, lo que menos espera él es que una niña de nueve años fume, discuta y razone como si fuera un tahúr de los barrios bajos, esto le descoloca momentáneamente hasta que es consciente de los réditos que la niña y su despierto proceder le puede reportar. 
La película se transforma en el retrato de una amistad, desigual en cuanto a la edad, pero llena de encanto y emotividad. Ambos son desheredados de la vida y a la postre, encuentran consuelo y compañía uno en la otra y viceversa. Es una comedia, sí, pero en algunos tramos, es una comedia con poco humor y un poso de tristeza, aunque en general, resulta muy divertida y diferente, porque hace más hincapié en esa relación entre afectuosa e interesada de ambos que en las propias estafas que protagonizan. 
Con su impresionante fotografía en blanco y negro filmada por el gran László Kovács y su magnífica evocación de lugares de la época de la Depresión, Paper Moon perdura como una de las comedias estadounidenses clave de la década de 1970.




domingo, 25 de abril de 2021

VACACIONES EN ROMA

 

Joe Bradley (Gregory Peck) es reportero del American News Service en Roma, un trabajo que no le gusta demasiado, ya que preferiría trabajar para lo que considera una verdadera agencia de noticias en Estados Unidos. Está a punto de ser despedido cuando es atrapado en una mentira por su jefe, el señor Hennessy (Hartley Power), tras haberse quedado dormido y perderse una entrevista con Su Alteza Real la Princesa Ann (Audrey Hepburn), quien está en una gira de buena voluntad por Europa, siendo Roma su última parada. 
Sin embargo, Bradley cree que puede haber tropezado con una gran primicia. La princesa Ann ha cancelado oficialmente todos sus compromisos en Roma debido a una enfermedad. En realidad, el periodista reconoce en la fotografía de los periódicos a la joven que creyó embriagada, bien vestida pero de forma sencilla, que rescató de la calle anoche (ya que no quería entregarla a la policía para que no la detuvieran por vagabunda), y que aún no ha regresado a su residencia en la capital de Italia, pues se encuentra en el pequeño estudio donde vive Bradley durmiendo la resaca. Lo que Joe no sabe es que realmente está recuperándose de los efectos de un sedante que le dio su médico para calmarla después de un ataque de ansiedad, una ansiedad provocada porque odia la vida que lleva en la que todo está reglamentado, sin poder actuar con libertad y diciendo siempre las cosas de la forma políticamente correcta, no lo que realmente está en su mente o en su corazón.


Hay gente a la que no le gusta esta película, bien porque odian las películas románticas o porque huyen de las tramas pastelosas (o por ambas razones). Argumentan algunos que es una historia aburrida e increíble a partes iguales, nada novedosa y con un argumento que no da para mucho. Todas esas cosas, seguramente serán ciertas, incluso algunas más. Pero como siempre digo, llevamos más de cien años de cine y poco queda por innovar en lo que a argumentos se refiere, son siempre vueltas y más vueltas sobre las mismas historias, al fin y a la postre, lo mismo ocurre en otras artes, pero lo que diferencia a unas películas de otras, casi siempre, no es el qué, sino el cómo. No lo que cuentan, sino cómo lo cuentan, el resto son matices, pequeños detalles o introducir variaciones sobre lo mismo de siempre. 
Incluso a quienes no gusten de las comedias románticas, yo animo a que le echen un vistazo a esta película, aunque solo sea por un par de razones (mejor que sean tres): Darse un paseo por Roma cuando el tráfico rodado no tenía nada que ver con el caos que supone en la actualidad; disfrutar de la excelencia en la dirección de William Wyler y enamorarse, una vez más, de Audrey Hepburn.


El argumento de Dalton Trumbo, que no figuraba en los créditos por estar entre los tristemente célebres "Diez de Hollywood" y a quien la Academia le reconocería su autoría muchos años después, cuando ya estaba muerto y le daría el Oscar a Mejor argumento original que conllevaba, es una especie de deconstrucción del cuento de Cenicienta, una comedia rosa (bastante insólita, por cierto en la filmografía de Wyler) que ofrece una visión amable de la monarquía, curiosa viniendo de un izquierdista (izquierdista norteamericano, claro, que no tienen nada que ver con el concepto de tal que tenemos en Europa) y cuyo punto fuerte (el resto es cierto que no merece demasiado la pena) es precisamente el final, que transgrede el típico final feliz de Hollywood. Y es que esa última escena, que se cierra con un maravilloso travelling inverso, es todo un logro y el final que necesitaba la película. El espectador, una vez desaparece la princesa de la rueda de prensa que acaba de ofrecer y se vacía la gran sala en que ha tenido lugar, quedando únicamente el personaje de Peck, caminando hacia la salida, espera ver aparecer de nuevo a Ann y que corra hacia su amor. Pero Ann, nunca aparece y las almas sensibles, esos romanticones empedernidos, seguro que dejarán escapar alguna lagrimilla, porque el final, al estilo Casablanca, lo pide. Y es que si a Rick y a Ilsa siempre les quedará París, a Ann y a Joe, siempre les quedaría Roma. 
La película es William Wyler, que debió disfrutar lo suyo haciéndola (no en vano se empeñó en que el rodaje debía efectuarse en Roma sí o sí, contra la opinión de la productora que quería hacerlo en estudio sin salir de EE.UU.) y que dirige con auténtica maestría, pero es, sobre todo Audrey, en el que era su primer gran papel en el cine (había aparecido en algunas producciones europeas y estaba actuando en Broadway), enamorando a la cámara en todo momento y eclipsando a todo y a todos los demás. Su personaje, todo ingenuidad, candor y alegría, nos hace caer rendidos a sus pies. Se dice que al acabar el rodaje, Gregory Peck le dijo al productor que, teniendo en cuenta que estaba claro que ella iba a ganar el Oscar, podía ir pensando en poner su nombre encima del título en el cartel de la película, y él, la estrella consagrada, sabía mejor que nadie de lo que estaba hablando. Me pregunto si está película tendría el predicamento que tiene en la actualidad si hubiera sido protagonizada por otra actriz. 
El tercer Oscar que se llevó el film, del que nadie habla, no quiero olvidarlo, porque fue para mi admirada Edith Heat (ocho Oscar la contemplan) por el diseño de vestuario.




sábado, 24 de abril de 2021

NO MATARÁS

Dani (Mario Casas) es un joven tímido que trabaja como vendedor en una agencia de viajes. De buenos modales y simpático, su tranquila vida sufre un cambio radical tras la muerte de su anciano padre tras una larga enfermedad, durante la que Dani se ha dedicado casi en exclusiva a cuidarlo en su casa. 
En el funeral, la hermana de Dani, Laura (Elisabeth Larena), intenta sin éxito convencer a Dani de que se tome un descanso y realice el viaje alrededor del mundo pospuesto durante mucho tiempo. Decidida a ayudar a su hermano, Laura aparece al día siguiente en la agencia en que trabaja su hermano como si de una clienta más se tratara. Dani protesta, pero ella insiste en que le informe de un tipo de viaje para recorrer mundo y que si no la atiende, se lo pedirá a otro de los empleados, comprando al final un billete y regalándoselo a su hermano. 
Esa misma noche, mientras Dani cena en un bar revisando el ticket online y con la duda de cerrar la compra y marcharse a la mañana siguiente, una chica le pide ayuda para pagar la comida que pidió después de que su cita no apareciera. Intentando ser amable, Dani invita a la joven, quien se presenta como Mila (Milena Smit). Vestida de negro, inestable y frágil pero llena de tatuajes y excitante, Dani se siente interesada por ella. 
Las consecuencias de este encuentro llevarán a Dani hasta el extremo de  llegar a hacer cosas que jamás habría podido imaginar.


Aunque es cierto que tiene algunos altibajos y que, quizá, en la segunda parte decae algo el interés, a mí me parece que la película, en general, tiene buen ritmo, de manera que consigue en algunos momentos tapar cosas o situaciones que serían de dudosa credibilidad, precisamente por lo trepidante de la narración que apenas deja lugar a que pienses en lo que estás viendo y te sientas empujado a seguir la acción.


La película comienza con un plano secuencia que quizá es más un ejercicio de estilo que otra cosa, pero que, al tiempo, sirve para presentar al personaje, un tipo de esos que consideramos una buena persona, de ahí también algunas de las cosas que le van a ocurrir que tienen su porqué en que tal vez es poco tontorrón y demasiado confiado, sin pensar en motivaciones ocultas y en las consecuencias. 
Recuerdo a grandes rasgos las críticas (incluso las mías) a Mario Casas sobre sus actuaciones a lo largo de estos años, pero creo que ha evolucionado desde sus primeros papeles, sin darnos cuenta ya han pasado bastantes años desde Tres metros sobre el cielo que le catapultó a la fama, y algunos más desde que lleva en la profesión y creo que los ha aprovechado bien. Aquí logra una buena interpretación de un personaje que muestra la cara oculta de quien pasa por ser una persona normal (cualquiera de nosotros) cuando se ve sometido a situaciones extremas, tan extremas que se trata, ni más ni menos, que de luchar por la propia vida. ¿Quién sabe de lo que seríamos capaces? Pues de eso va la película que resulta muy entretenida y que, sobre todo en algunos momentos de la primera mitad, consigue ponernos en tensión, principalmente cuando está presente el personaje de Mila (buena interpretación de Milena Smit), en quien ya desde su aparición vemos una fuente de problemas.