viernes, 18 de septiembre de 2026

FLORES DE EQUINOCCIO

 


Shin Saburi (Wataru Hirayama) es un hombre de negocios al que los amigos frecuentemente piden consejo con respecto al matrimonio, así como a las relaciones familiares y románticas. Con calma y objetividad, siempre es capaz de encontrar asistencia y comprensión para estas situaciones tan particulares. Sin embargo, cuando su hija le manifiesta que quiere contraer un matrimonio por amor, sus ideas aparentemente liberales sobre el matrimonio se ven seriamente puestas a prueba y emerge el padre chapado a la antigua.


Basada en la novela Higanbana, del autor japonés Ton Satomi (seudónimo de Hideo Yamanouchi), es la primera película en color de Yasujirō Ozu
La productora Shochiku, encargó a Ozu que empleara el color para resaltar la belleza de la superestrella Fujiko Yamamoto, que había tomado prestada de otra productora.


Otro minucioso análisis de la vida familiar, en el que una joven moderna, desea elegir a su esposo a pesar de las objeciones de su padre. Ozu plantea el debate sobre el respeto a las creencias y valores de los mayores y las tensiones que genera la rebeldía juvenil. 
Con alguna que otra metáfora (comienza con un cartel informativo en una estación en el que se advierte de la previsión de fuertes vientos y acaba con un tren que se desliza hacia una apacible tarde de otoño, con todos reconciliados), el uso del color para resaltar el tono casi lúdico. La poesía y el humor sutil del maestro nipón, se combinan para hacer de esta historia que gira alrededor del conflicto de lo antiguo frente a lo nuevo, una obra a la vez profundamente conmovedora y mordaz.




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