miércoles, 27 de julio de 2011

EL OJO DE LA AGUJA

Basado en una novela exitosa de Ken Follet, Eye of the needle (alguna vez traducida en español como La isla de las tormentas) fue llevada a la pantalla bajo la dirección de Richard Marquand, con un guión de Stanley Mann, fotografía de Alan Hume y una correcta partitura del clásico Miklós Rózsa.
Nos narra la historia de un espía alemán infiltrado en la administración inglesa y la acción transcurre en los días previos al desembarco de Normandía.
La situación de este hombre se irá complicando al ser descubierto y emprender una frenética huida con la policía pisándole los talones, hasta las costas de Escocia donde un submarino alemán deberá recogerle. La trama se complica con una historia amorosa entre el protagonista y la mujer del matrimonio que habita en la Isla de las Tormentas.

Las interpretaciones de Donald Sutherland y Kate Nelligan, rayan a gran altura. Del primero nada voy a descubir que no sepamos y para ella supuso el lanzamiento de una carrera que la llevaría hasta Hollywood.
Aunque sabemos por anticipado cómo va a acabar todo, la peli logra mantener la intriga y como añadidura nos ofrece unos cuantos detalles, en cuanto al perfil de los personajes protagonistas, muy interesantes: La lucha entre enamoramiento (que no amor) y deber de ella y algunos aspectos de la personalidad del personaje de Sutherland, como son su pulcritud en los asesinatos, el cuidado por no dejar pistas y su animadversión a las armas de fuego.
Técnicamente, tiene alguna cosilla que chirría un poco, pero, por contra, muy buena la ambientación y la reconstrucción del ambiente de la época.

Una buena película de espionaje bélico, muy entretenida, con un buen ritmo, en general y unos personajes bastante creíbles y, por así decirlo, normales, alejados del estereotipo del superagente.




lunes, 25 de julio de 2011

GALLIPOLI

La película está estructurada en dos partes, en la primera se nos narra, con cierto aire costumbrista, la vida cotidiana de Archie, un joven australiano (Mark Lee), especialmente dotado para las carreras de velocidad, que ayudado por su tío, un amante del deporte, trata de desarrollar todo su potencial entrenando duramente a la vez que trabaja en el rancho de su padre.
En una carrera, disputa durante un festejo rural, traba amistad con uno de sus contrincantes, Frank (Mel Gibson), hasta el punto de que ambos deciden alistarse juntos en el ejército para combatir en Europa.
Al saberse que Archie no tiene más que 16 años, es rechazado y como todo su afán es ir a combatir contra los turcos y los alemanes, a instancias de Frank, decide ir hasta Perth, donde nadie le conoce. Por diversas circunstancias, el viaje en tren se ve truncado y comienzan una larga travesía por el desierto.
La segunda mitad del film es la parte bélica del mismo, donde se describe la estancia de los dos amigos en el campo de entrenamiento de Egipto y su posterior traslado a las playas de Gallipoli, donde participarán en la famosa batalla encuadrados en la caballeria ligera australiana.

El film cuenta con un magnífico trabajo de fotografía, a cargo de Russell Boyd, con impresionantes tomas del desierto y de la costa de la península de Gallipoli y una puesta en escena muy cuidada que nos transporta a esa época de principios del siglo pasado.

En todo momento, respiramos un aire intimista que trasciende a la propia historia. El sentimiento de amistad, el entusiasmo del joven Archie por servir a su patria en el frente de batalla, su alegría que contrasta con el pragmatismo de Frank, hacen que nos identifiquemos con él y con su vitalismo.

La banda sonora de la peli, a cargo de Brian May, cuenta con un experimento que puede parecer extravagante, cual es la inclusión en algunas tomas de fragmentos de Oxygene de Jean-Michel Jarre, que, sin embargo, quedan bastante bien, pero es sobre todo es con el Adagio de Albinoni, cuando alcanza los momentos más sublimes.

Muy cuidada en su elaboración, contada con mucho detalle visual, quien conozca la historia de lo que allí ocurrió, la verá magníficamente recreada en la película.
Aquello fue un verdadero desatre para las tropas de la ANZAC (Australian and New Zealand Army Corps) y aquí se nos narra con cierta sutileza que aleja a la peli de aquella otra que no podemos dejar de recordar por las similitudes en la toma de decisiones del mando y por lo absurdo del sacrifio de vidas humanas, me refiero a Senderos de gloria.
Y una escena final, que es de lo mejor que se ha rodado en el cine contemporáneo.



domingo, 24 de julio de 2011

JUANJO MENA

Juanjo Mena es actualmente uno de los directores españoles más reconocidos en el circuito internacional.
Recientemente ha sido nombrado Director Titular de la BBC Philharmonic Orchestra, una de las tres formaciones que tiene la BBC, al frente de la cual estará tres años. Aunque su trabajo comenzará en septiembre, ya debutó al frente de ella en los conocidos PROMS de Londres, uno de los festivales de música más prestigiosos del mundo, donde anteriormente sólo cuatro españoles han dirigido.
Por cierto, el programa de mano que se entregaba para el concierto, que tuvo lugar el pasado 22 de este mes de julio, en el emblemático Royal Albert Hall, incluía una entrevista de la periodista Helen Wallace, en la que, entre otras cosas, le preguntaba si se siente vasco o español. Mena, por supuesto, a estas alturas de su carrera, es un ciudadano del mundo, pero su respuesta ha sido que él se siente profundamente enraizado en vascongadas y que es español.
Que a estas alturas, una periodista tenga la idea brillante de hacer estas preguntas, es para concederle el nobel a la estupidez.
En fin, muchos éxitos a Juanjo, un tipo genial, excelente músico y mejor persona y que lleva el nombre de España y de sus País Vasco natal por todo el mundo y sin caer en trampas llenas de mala intención.


sábado, 23 de julio de 2011

DAS BOOT (EL SUBMARINO)

Más de tres horas de película cuya acción transcurre de manera casi íntegra a bordo de un submarino.
Si se conocen estas premisas, uno pensará con toda la razón del mundo que hay que armarse de santa paciencia para soportar una peli que se va a hacer interminable.
Y sin embargo, nada de eso. No voy a decir que el tiempo se pasa en un suspiro, porque no es cierto, precísamente eso es parte del guión, la vida a bordo, a veces, es lenta, pero con los antecedentes citados, al menos en mi caso, la peli no se hace larga y conseguir esto con tales mimbres, es un éxito, lo normal hubiera sido que se le fuera la mano al director y que acabáramos de submarino hasta el gorro.
Así que a quien le guste el género bélico y también a los amantes de las historias marineras, me permito animarles a que se sumerjan con la tripulación del U-96, van a vivir un viaje magnificamente narrado y van a conocer de primera mano cómo es la vida bajo el agua a bordo de uno de estos ingenios que tanta importancia han cobrado en los conflictos navales modernos.


Acompañada de una buena banda sonora y con unas actuaciones más que correctas, sobresaliendo la del capitán, interpretado por Jürgen Prochnow, la peli tiene una cuidada ambientación y un buen trabajo en la fotografía de interiores. Sin embargo, las escenas de exterior, bajan bastante de nivel y no acompañan en absoluto al conjunto, es como si fueran de otra película.


El film se basa en un libro del mismo título que fue todo un best seller, escrito por Lothar-Gunther Buchheim, cuyo alter ego tiene un papel principal en la película, como enviado de la armada para efectuar un reportaje sobre el submarino.
En realidad, en 1941, a Buchheim le asignaron una misión como corresponsal de guerra durante una patrulla de combate a bordo del submarino U-96, comandado por Heinrich Lehmann-Willenbrock. El propósito de la misión de Buchheim, que comenzó en octubre de ese año, fue hacer un registro fotográfico de la vida en un submarino durante un viaje de patrulla en el Atlántico. Con la ayuda de su cámara, Buchheim tomó más de 5 mil fotografías que sobrevivieron la guerra. Escribió una corta historia titulada Die Eichenlaubfahrt (La Patrulla de Hojas de Roble).


La película tiene algunas cosas que flojean y que hacen que se aleje de la sensación que nos queda cuando presenciamos una obra maestra.
Ya he comentado lo que bajan los planos de exterior en comparación a los interiores, puede parecer algo menor cuando el 90 por ciento del film está hecho dentro del submarino, pero es que hay dos escenas que son claves, la del principio y la del final, que están rodadas fuera del barco y, a mi parecer no están a la altura del resto.


El film, como otros, sobre todo posteriores, hechos en Alemania, es una especie de autolavado de culpas (como hacen los franceses con las pelis de maquis) y trata de separar al ejército, a los soldados, de lo que fue el partido nazi. Y en la escena inicial, que está bien en la parte que muestra lo que hace una tripulación de submarino el día antes de embarcarse, es decir, divertirse (en este caso en un prostíbulo que ofrece actuaciones musicales), emborracharse y estar con mujeres, algo entendible entre gente muy joven y que no sabe si va a volver a pisar tierra alguna vez, pero tiene un largo exordio antinazi que queda bastante forzado, es como si en la justificación llevaran el pecado, porque no se lo creen ni ellos.


La escena del final, bien traída en cuanto demuestra lo injusto e inútil de algunas acciones militares (como la vida misma, vamos), un reflejo de lo que tantas veces ocurre en la realidad, de gente que después haber salvado las situaciones más peligrosas, caen de la manera más tonta y cuando ya se creían a salvo. Sin embargo es totalmente previsible, por un lado y un tanto irreal por otro, vamos que también, aunque por otros motivos que la del inicio, se ve un tanto forzada.


Por lo demás, donde el film alcanza todo su valor, la verdadera categoría de gran película es en la vida a bordo.
Nunca antes (y no sé si después), se había visto la descripción tan detallada y tan bien hecha de lo que supone meter 50 hombres en un submarino para abordar una larga misión.
En primer lugar, está hecho con todo el detalle y se nota que Wolfgang Petersen (que también es el autor del guión), se documentó de forma concienzuda, incluso entrevistándose con gente que había servido a bordo de los submarinos alemanes. Todo está descrito y representado al detalle, la incomodidad, las estrecheces y falta de espacio, las peculiaridades de la convivencia sin intimidad...
Y en las escenas de combate, muy bien lograda la sensación de peligro, las tensiones, el miedo, incluso la cobardia.
Y ese algo tan importante en un barco en general y en un submarino en particular que es la comunión entre la tripulación y la embarcación, porque de la simbiosis de ambas partes depende la vida de quienes van a bordo y esa sensación de equipo y de tratar al barco como el nexo que les une a la vida, la logra transmitir de manera genial.


Veremos unos maravillosos travellings a lo largo del submarino que parecen increíbles por la estrechez del espacio; un sabio empleo de los silencios, tan importantes en un sumergible como las órdenes de viva voz cuando hay que tratar de pasar desapercibidos al sonar del enemigo y sentiremos el agobio del encierro, pero también el retrato de una camaradería y una convivencia que se hacen indispensables para sobrevivir en condiciones tan duras.
Es, para muchos aficionados, la mejor película de submarinos jamás rodada.

viernes, 22 de julio de 2011

TERRORISMO Y LIBERTAD

Acaba de producirse un atentado terrorista en Oslo. Aún no sabemos quién habrá sido, aunque ya hay hipótesis, Noruega pertenece a la OTAN y Al-Qaeda ya había amenazado.
Veremos a ver en qué acaba todo, veremos cuanto tardan las voces "conciliadoras" en condenar el atentado y añadir un "pero". Sí, pero hay que comprender al Islam... Sí, pero occidente también tiene su parte de culpa...
Ese "pero" es otra bala en el tambor de la pistola, no hay peros que valgan, hay muertos y heridos y, como casi siempre, personas que nada tienen que ver con todo el tejemaneje político.
De momento consiguen que Noruega, un país modélico, espejo para mirarse en logros de bienestar, justicia social, libertad, etc., se eche a temblar y parte de esas libertades que gozan sus ciudadanos se vean recortadas en aras de la seguridad, porque no hay verdadera libertad sin un mínimo de seguridad.
Sí, he dicho libertad, y es que nada hay más nefasto para los terroristas que una sociedad libre, y hasta que no nos demos cuenta de que lo que realmente persiguen es acabar con esas sociedades libres y sigamos poniendo "peros" a las condenas, siempre habrá alguien que, de buena fe, piense que quien mata indiscriminadamente tiene una razón y una disculpa. Esa es la victoria de los terroristas.


jueves, 21 de julio de 2011

KAGEMUSHA

No todas las bocas están hechas para saborear todos los manjares y no por eso unas son mejores que otras, sencillamente somos distintos, variados, individuos.
A pesar de su gusto por lo occidental, de ser el hombre que trató de acercar a la manera de pensar del europeo y americano la forma de hacer de los japoneses, las pelis de Akira Kurosawa no dejan de ser territorio vedado para un cierto sector de público al que aburren y se pierde en ellas. No es película para quien no disfrute con la forma de hacer cine del genio japonés y, la verdad, ver una obra de dos horas y media para no disfrutarla, puede ser una tortura, así pues ya queda dado el aviso.
En este caso, además, a pesar del reconocimiento de Cannes y de las nominaciones a los oscar, tampoco es uno de los mejores filmes del autor, aunque como ocurre en el caso de tantos maestros, cuando decimos eso, normalmente estamos hablando de películas que se hallan por encima de la media.


La película se basa en un hechos reales, los enfrentamientos entre Takeda Shingen, por un lado y los aliados circunstanciales Oda Nobunaga y Ieyasu Tokugawa, por otro. Si bien, la historia concreta que narra el film se adentra en la leyenda, una leyenda que nos recuerda a la de nuestro Cid Campeador, pues Takeda Shingen gana batallas con su sola presencia, incluso después de muerto y aquí los hechos históricos dejan paso a la fábula.


Estamos en los años previos a la unficación de Japón, los señores de la guerra se enfrentan entre ellos para lograr el dominio absoluto sobre el territorio de la isla, hasta que uno de ellos, Takeda Shingen, muere como consecuencia de las heridas recibidas en el asedio del castillo de Tokugawa. Su hermano encuentra a una persona que se le parece extraordinariamente y le hará pasar por el difunto durante dos años, ocultando la muerte a sus enemigos que seguirán temiéndole como si estuviera vivo.


La película está llena de metáforas, es una parábola sobre el final de una época, la feudal japonesa, en la que la llegada de la pólvora y las armas de fuego, acaba con la épica de los samurais, cualquiera puede acabar con su enemigo sin verle apenas la cara.


No es nada fácil de entender, ni seguir la trama desde la propuesta de Kurosawa, pues no queda muy claro para quien no conozca la historia de Japón, qué es lo que está pasando, por qué los enemigos de Takeda se alían contra él. Al igual que algunos pasajes a los que no se les saca todo su sentido si no se sabe, por ejemplo, que Oda Nobunaga, uno de los enemigos de Takeda, era un hombre con tendencias pro occidentales, así lo vemos reflejado en el film con su manera de vestir, que se aleja un tanto de la de los otros señores o en la escena en la que va a la batalla y recibe la bendición de de un sacerdote cristiano.


Kurosawa es identificado por muchos con el cine en blanco y negro, pero era un enamorado del color, un amante de la pintura, tengo entendido que sus storyboards, son auténticas obras de arte. Aquí el color se desborda, nos ofrece auténticas joyas, imágenes que impactan en la retina y que valdría la pena pena ver, sólo por el hecho de disfrutar su estética, independientemente del valor de la película.
Kurosawa pudo rodar este film gracias a la intervención de sus amigos George Lucas y Francis Ford Coppola, que pusieron o buscaron quien pusiera el dinero, pues el director tenía dificultades para que en su país nadie lo hiciera.
Yo disfruté mucho con toda la estética japonesa, la etiqueta, los ceremoniales lentos y cargados de simbolismo, los saludos...
En muchos de los planos en los que aparece el supuesto doble de Takeda, sobre todo cuando está solo, se ve la imagen de su sombra, es la sombra del guerrero que le acompañará hasta el final.