martes, 20 de noviembre de 2018

LA MUERTE DE SÓCRATES

Una enfermedad impidió a Platón contarse entre los amigos y discípulos de Sócrates que asistieron a los últimos momentos de la vida del maestro en aquel día de año 399 antes de Cristo en que, de acuerdo con la condena que le había sido impuesta, bebió la cicuta.
Ello no impidió que nos ofreciera un impresionante relato sobre aquel trágico suceso, con toda seguridad basado en lo que vieron y escucharon los fieles discípulos que se hallaron presentes.
Entre otras cosas leemos la respuesta de Sócrates al encargado de comunicarle la orden de beber el brebaje, que se disculpaba con él y le rogaba tuviera en cuenta que sólo era un enviado y no quien había dictado la sentencia: "¡Qué hombre tan atento! Toda esta temporada venía a visitarme y me daba conversación a ratos; se mostraba ser de lo mejor. Y ahora, ¡cuán delicadamente llora por mí!"
Ante los ruegos de los discípulos de que esperase más tiempo para beber el veneno, pues otros no tenían ninguna prisa tras recibir el aviso y demoraban el instante fatal: "Es natural que esos que decís hagan tales cosas, pues piensan que con hacerlas consiguen algo; y es natural también que yo no las haga, pues no creo conseguir nada con beber un poco más tarde si no es hacerme digno de risa ante mí mismo con ese apegarme a la vida y andar escatimando lo que ya no es nada. Así que haced lo que mandan, y dejadme de impertinencias."
Al final, ante el llanto de los presentes, dijo: "¿Qué hacéis hombres desconcertantes? Y pensar que he despedido de aquí a las mujeres principalmente para evitar tales excesos. He oído decir que se debe morir con dignidad. Un poco pues de calma y valor."
Como dice el propio Platón: "Tal fue el fin de nuestro amigo, el hombre mejor de los de su tiempo conocido por nosotros, y además el más prudente y el más justo".



4 comentarios:

  1. Amigo TRECCE vengo en comunicarte que, con permiso de Tella, he recuperado su blog y tengo intención de seguir con él. Ya no será igual porque yo no le llego a sus zapatos.
    Lo de Platón y Socrates es digno de ser comparado con otras muchas situaciónes paralelas.
    Estoy a tu disposición

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  2. Sócrates es, sin duda, el verdadero iniciador de la filosofía. Es verdad que no sabemos muy bien donde terminan sus enseñanzas y comienzan las de Platón, porque le conocemos a través de los diálogos de éste. Pero fue todo un maestro, enseñando a sus discípulos a buscar la verdad en su interior, con sus hábiles preguntas. Saludos

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    1. Como tantos otros grandes pensadores de la historia, debió resultar un hombre molesto, una especie de conciencia no querida por los poderosos. Por eso acabó como acabó.

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