Mamá Cora (Antonio Gasalla), muy cerca ya de los ochenta años, tiene tres hijos y una hija. Vive con uno de ellos, el que se halla en peores condiciones económicas. Un día la familia se reúne para celebrar una comida, y es en ese momento cuando se plantea el gran dilema: ¿Quién se hará cargo de ella llevándosela a su casa? El peliagudo asunto se complica cuando reciben la noticia de que la anciana se ha tirado a la vía del tren.
Junto a Alejandro Doria, realizador del film, el uruguayo nacido en Rumanía, Jacobo Langsner, adapta su propia obra teatral del mismo título.
Técnicamente correcta, sin embargo, la película resulta un tanto extraña, con personajes que resultan auténticas caricaturas en un entorno que no parece espontáneo y con muchos momentos exagerados. Pero con el paso de los años, al contrario de lo que ocurrió en su estreno, el film ha obtenido éxito y reconocimiento y es en buena parte debido a estas exageraciones, con esos personajes descaradamente egoístas, peleando por cada pequeño detalle de sus vidas, tan delirantes, que uno no puede evitar reírse de lo absurdo que resultan, sin perder de vista el trasfondo de crítica social presente a lo largo de toda la cinta.




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