viernes, 3 de abril de 2026

LA BICICLETA VERDE

 


Wadjda (Waad Mohammed) es una niña de 10 años que vive en un suburbio de Riad, la capital de Arabia Saudita. Aunque vive en un mundo conservador, Wadjda es alegre, emprendedora y siempre está desafiando los límites de lo que puede hacer sin que la molesten. Después de una pelea con su amigo Abdullah (Abdullrahman Al Gohani), un niño del vecindario con el que la une cierta amistad, Wadjda ve una hermosa bicicleta verde en venta. La desea con todas sus fuerzas para poder ganarle a Abdullah en una carrera. Pero la madre de Wadjda no se lo permite, temiendo represalias de una sociedad que considera las bicicletas peligrosas para la virtud de una niña. Así que Wadjda decide intentar conseguir el dinero ella misma. Al principio, la madre de Wadjda está demasiado ocupada intentando convencer a su marido de que no se case con otra mujer como para darse cuenta de lo que está pasando. Y pronto los planes de Wadjda se ven frustrados cuando la descubren tramando varias artimañas en la escuela. Justo cuando está a punto de perder la esperanza de recaudar suficiente dinero, se entera de que hay un premio en efectivo para un concurso de recitación del Corán en su escuela. Se dedica a memorizar y recitar versículos coránicos, y sus maestras comienzan a ver a Wadjda como una chica piadosa y ejemplar.


Con este film, Haifaa Al-Mansour se convirtió en la primera mujer saudita en dirigir un largometraje, no sin dificultades, pues debido a las restricciones impuestas a las mujeres en su país, no podía interactuar con su equipo, mayoritariamente masculino y tenía que dirigir las escenas callejeras desde una furgoneta, observando a través de un monitor y dando instrucciones por walkie-talkie.


La historia nos llega de manera sencilla, sin estridencias, sin hacer subrayados y sin acudir al drama, recursos que no le hacen falta a la realizadora saudí para hacernos partícipes de lo que supone ser mujer en una sociedad tan conservadora, en la que ellas han de permanecer invisibles fuera de sus casas, sumisas al varón y sin apenas opciones para realizarse fuera del matrimonio, situaciones que alcanzan a la escuela, en la que las normas religiosas y patriarcales prácticamente les son inoculadas.
Leía comentarios sobre esta película y muchos de ellos inciden en que plantea situaciones que resultan chocantes e incomprensibles desde nuestra óptica occidental y, mira tú por dónde, como cada año por estas fechas de Semana Santa, llegan a los noticiarios cofradías que se niegan a admitir mujeres, pero es que en otros contextos más festivos, hay comparsas, agrupaciones lúdicas o de otro tipo que también ponen trabas a las mujeres y, en bastantes ocasiones, solamente dejan a un lado su cerril comportamiento cuando una sentencia judicial o la negativa de un organismo para subvencionarles, les obliga a ello. Quiero decir que parece que estas situaciones que plantea el film las hemos superado aquí, pero la realidad es que algunos estarían felices si se impusieran normas parecidas
Seguramente la capacidad de Haifaa Al-Mansour para hacer discurrir la narración de una manera tan simple, pero al tiempo tan realista y tan natural, es la mejor virtud del film.




jueves, 2 de abril de 2026

BUDA EXPLOTÓ POR VERGÜENZA

 


Baktay (Nikbakht Noruz), una niña afgana de seis años, tras ver al hijo de sus vecinos leer una breve historia, desea fervientemente asistir a la escuela para aprender a leer cosas divertidas. De regreso a casa, ella y otras niñas son acosadas por unos niños que juegan de forma cruel reflejando la sociedad tan violenta que los envuelve, destrozando el cuaderno que con tanto esfuerzo ha logrado comprar.


En 2001, el régimen talibán de Afganistán, en uno de los mayores atentados contra la cultura jamás perpetrados en tiempos modernos, ordenó destruír las estatuas conocidas como los Budas de Bāmiyān, impresionantes estatuas que representaban a Buda, talladas en parte en la roca, a los lados de un acantilado. 
En ese paraje, aún viven numerosas familias afganas en las cuevas que en tiempos sirvieron de hogar a los monjes budistas que habitaron como ermitaños el valle de Bāmiyān. En ese lugar es donde viven los protagonistas de esta historia. 
La película está dirigida por la iraní Hana Makhmalbaf, cuando tenía tan solo 18 años, con poco más que una cámara y actores no profesionales de la zona.


Lo que la realizadora iraní pretende, no es tanto denunciar la barbarie de destruír unas estatuas, como lo que esto y otras acciones similares, algunas de ellas mucho más violentas y despiadadas, influye en la actitud presente y futura de los niños, los adultos de mañana. Juegan, pero a qué juegan, a lo que ven, a la guerra y a someter a las mujeres, de hecho, amenazan con lapidar a las niñas. 
A diferencia de los niños occidentales que contemplan la violencia en la televisión o en el cine, los niños afganos la han aprendido al presenciar las atrocidades sufridas por sus familiares, siendo testigos de cómo sus padres eran asesinados delante de sus propias casas.
La historia está narrada con sencillez, incluso con ingenuidad y la pequeña protagonista interpreta su papel de forma conmovedora.




miércoles, 1 de abril de 2026

CAMPO DE THIAROYE

 


Un grupo expedicionario de fusileros senegaleses que había luchado en el ejército francés durante la II Guerra Mundial, regresa a Dakar. Reunidos en el campamento militar de Thiaroye, esperan el pago de los salarios y la indemnización prometida por la administración colonial francesa. Pronto, los soldados se dan cuenta de que son tratados con desprecio, alojados en condiciones degradantes y, sobre todo, privados de lo que les corresponde, ya que las autoridades intentan pagarles una suma irrisoria en comparación con la que reciben los soldados franceses. A pesar de sus demandas pacíficas y legítimas, el diálogo se deteriora. Las tensiones aumentan entre los fusileros y el ejército colonial. La situación se torna trágica cuando las autoridades francesas deciden reprimir violentamente las protestas. Treinta y cinco tirailleurs senegaleses fueron sacrificados y muchos más heridos cuando el ejército francés reprimió a sangre y fuego una revuelta pacifica.


Basada en hechos reales, el senegalés Ousmane Sembène, considerado el padre del cine africano, narra una de las mayores vergüenzas de los últimos años del periodo colonial francés en África. 
Tomados prisioneros después de la derrota de mayo-junio de 1940, los tirailleurs generalmente fueron encarcelados en Francia en Frontstalags, e inicialmente fueron custodiados por los nazis y más tarde, tras la prolongación del conflicto en el frente oriental, por sus propios oficiales franceses, hecho que muchas veces se vivió como una humillación. 


Tras la liberación del territorio metropolitano, los tirailleurs fueron desmovilizados y hubo que organizar su repatriación a África. Un primer barco saldría de Bretaña con un contingente de tirailleurs africanos a bordo. Sin embargo, más de 300 de ellos se negaron a embarcar hasta que recibieron parte de su salario atrasado. Esta negativa marcó la primera movilización de los tirailleurs contra lo que consideraban una injusticia. Las normas estipulaban que una cuarta parte del salario debía pagarse en el momento del embarque y el resto en Dakar en el momento de la desmovilización. Los tirailleurs que aceptaron embarcar, que los diversos informes estiman entre 1.200 y 1.600, llegaron a Dakar el 21 de noviembre, siendo llevados al campamento militar de Thiaroye, donde se suponía que esperarían su desmovilización antes de regresar a sus hogares en África Occidental. Más de 500 de ellos tenían que subir a un tren a Bamako el 27 de noviembre. Sin embargo, los pagos se retrasaron y se negaron a abandonar su campamento hasta que les pagaran, por temor a que nunca recibirían el dinero una vez que se dispersaran en sus pueblos. Al día siguiente, el comandante general de la División Sénégal-Mauritanie, Marcel Dagnan, el oficial de más alto rango presente ese día en Dakar, fue a Thiaroye. En su informe del 5 de diciembre, indicó que estuvo a punto de ser tomado como rehén por los tirailleurs del campamento. No existe en los archivos ningún documento que sustente esta afirmación y que pueda ser entendida como una justificación de la masacre.


Durante décadas, el Ejército francés justificó la matanza en esta excolonia francesa, alegando que fue en respuesta a un "motín". En 2012, el entonces mandatario francés, François Hollande, se refirió a una "sangrienta represión". Pero, finalmente, el 28 de noviembre de 2024, el presidente Emmanuel Macron reconoció en una carta a las autoridades senegalesas que el horrible suceso ocurrido en Thiaroye en 1944 fue, en efecto, una masacre. 
La película no se distribuyó en Francia, a pesar de que había sido preseleccionada para el Festival de Cine de Cannes y había ganado un premio especial en el Festival de Cine de Venecia. 
El film establece una comparación visual directa con los campos de internamiento nazis, precisamente contra lo que habían ido a luchar los senegaleses a Europa y, claramente, ilustra los vínculos intrínsecos del colonialismo con el racismo y el totalitarismo.




martes, 31 de marzo de 2026

CÍCULOS CERRADOS

 

Como cada mes de julio, la famosa regata del archipiélago de Estocolmo está a punto de comenzar. Hay especial expectación ante quién será el ganador en esta edición. El nuevo yate de lujo del rico abogado y miembro del Real Club de Vela, Oscar Julander, es el que cuenta con las mayores probabilidades. De repente, esta embarcación amaina la marcha, después de que su capitán caiga abatido por un disparo ante la estupefacta mirada de la multitud. El detective Thomas Andreasson se alía de nuevo con Nora Linde, abogada local y amiga, para investigar el suceso.
Viveca Sten entrelaza los problemas matrimoniales de Nora, con la intriga del misterioso asesinato. 
Nora es una mujer ambiciosa en su profesión y muy trabajadora, habiendo sacrificado su propio éxito profesional en bien de su familia. Poco a poco se va distanciando de su consentido marido que no vive para otra cosa que el dinero y el reconocimiento social, pero se opone al deseo de Nora de cambiar de empleo, así que ésta se sumerge en el misterio que su amigo policía se trae entre manos, cuando le pide ayuda. 
Además de la detallada narración de la complicada investigación policial, la autora expone los secretos y mentiras de la clase alta, en una novela con demasiados altibajos, aunque resulta interesante, tampoco es que la trama nos depare demasiadas sorpresas.



lunes, 30 de marzo de 2026

OSAMA

 


Bajo el opresivo régimen talibán, la madre de una muchacha de 12 años, médico de profesión, pierde su empleo en un hospital y las dos mujeres, así como la abuela, se convierten en auténticas prisioneras en su propia casa, ya que no pueden abandonarla sin un «acompañante legal» y tienen prohibido trabajar fuera para ganarse la vida. La madre y la abuela urden un plan: le cortarán el pelo a la chica y cambiarán su indumentaria, para que parezca un muchacho. Asustada ante la posibilidad de que se descubra su secreto, la joven –que ha adoptado el nombre de Osama (Marina Golbahari)– empieza a trabajar para un tendero del vecindario, que fue amigo de su padre. Pero pronto tiene que empezar a acudir a la escuela islámica, y allí será más difícil ocultar su verdadera identidad.


La historia que nos acera el afgano Siddiq Barmak —Globo de Oro en 2004 por este film—  es triste, muy triste, precisamente porque es real, porque estas cosas están ocurriendo y, paradójicamente, fue posible rodarla después de que la intervención estadounidense hiciera perder poder a los talibán y se pudieran volver a rodar películas con cierta libertad. Pero, mira por donde, los que parecía que se habían ido, regresaron, con mayor virulencia si cabe y vete a saber cuántas mujeres en Afganistán están sufriendo ahora las consecuencias.


A pesar de algunas opiniones de la crítica sobre aspectos relativos a su valor artístico nada favorables, a mí me parece que realmente tiene algunas secuencias realmente conseguidas, en cualquier caso y opiniones encontradas aparte, la considero una película esencial que invita a la reflexión y que ofrece una perspectiva invaluable sobre la vida bajo un régimen fundamentalista.


viernes, 27 de marzo de 2026

MOOLAADÉ (PROTECCIÓN)

 


En una aldea de Burkina Faso, seis niñas de entre cuatro y nueve años, van a ser sometidas a la ablación genital. Todas ellas saben que la operación es una tortura horrible y a veces letal, y todos los adultos saben que algunas mujeres mutiladas solo pueden dar a luz por cesárea. Dos de las niñas se han arrojado a un pozo para escapar del tormento, las otras cuatro acuden a Collé (Fatoumata Coulibaly) para que las proteja. Esta mujer, que en su infancia sufrió la ablación genital, siete años atrás se negó a que su hija fuera sometida a esa práctica porque le parece una barbarie. A partir de ese momento, se enfrentan dos valores: el respeto al derecho de asilo (el moolaadé o protección) y la tradición de la ablación (la salindé). La moolaadé está indicada por una cuerda de colores y nadie se atrevería a acercarse para rescatar a las niñas. La moolaadé solo puede ser revocada por la propia Collé. El hermano mayor de su marido lo persuade para que la azote en público hasta que la revoque. Grupos de mujeres le gritan, unas para que la revoque, otras para que se mantenga firme, pero ninguna interviene.


Con un enfoque narrativo muy simple, al menos desde la perspectiva occidental, heredero de una tradición que se basa más en lo oral que en la escritura, para transmitir su mensaje, su guionista y realizador, el senegalés Ousmane Sembène, trata de hacerlo de la forma más sencilla posible, sin conversaciones triviales. Su puesta en escena también es sumamente concisa. Cada escena contiene lo necesario, lo que hace que cualquier objeto que vemos, puede tener tanto significado como las mismas palabras.


El film no solo aborda la mutilación genital femenina, sino también la violencia sexual, la violencia doméstica y el papel que desempeñan la religión y la tradición en el control de los pensamientos de las personas, especialmente de las mujeres, y cómo se utiliza para privarlas de su sexualidad mediante la mutilación y los matrimonios concertados. 
Con cada escena cuidadosamente planificada y unos diálogos que a veces parecen algo ingenuos por su sencillez. Un cine poético, vital, de gran colorido, muy crítico y valiente en los planos político y social, con momentos de humor contenido, pero rebosante de vida y profundidad.




jueves, 26 de marzo de 2026

VETE Y VIVE

 


Gracias a una iniciativa del Estado de Israel y de los Estados Unidos, desde el 20 de noviembre de 1984, hasta el 4 de enero de 1985 se lleva a cabo la «Operación Moisés» para trasladar a miles de judíos etíopes (los Falashas) a Israel huyendo del régimen pro-soviético de Mengistu Haile Mariam, que les prohibía salir del país, en una operación diseñada por el Mossad, pasando previamente a su traslado en avión, por los campos de refugiados sudaneses en los que se apiñan desplazados de 26 países. Una mujer etíope cristiana, convence a su hijo de nueve años para que se declare judío a fin de que pueda huir de la miseria. Cuando el niño llega a Israel, dada su condición de huérfano, lo adopta una familia judía francesa que vive en Tel-Aviv. Pasa la infancia atemorizado ante la posibilidad de que se descubra su doble secreto, su doble mentira: no es ni judío ni huérfano, sólo es negro. Con el tiempo, irá descubriendo el amor, la idiosincrasia judía y la cultura occidental. Pero también el racismo y la guerra en los territorios ocupados, sin olvidar nunca a su verdadera madre y su verdadera naturaleza: un etíope salvado de la muerte.


Partiendo de unos hechos reales de la historia reciente del continente africano, Radu Mihaileanu sitúa inmediatamente su película en el ámbito del testimonio y la memoria, pero también en la búsqueda de la identidad a través de la historia de este niño cristiano al que su madre confía a una mujer falasha, cuyo hijo acaba de morir, para que le salve la vida, pero esta mujer, también muere y, en teoría, el joven se convierte en huérfano. 
La narración recorre tres etapas en la vida del protagonista: la infancia, la adolescencia y la juventud.


El film oscila constantemente entre una novela épica y un documental histórico. De una sobriedad formal y un control impecable, la película transmite la poderosa convicción de su director. Su principal fortaleza reside en su capacidad para conseguir que empaticemos con los personajes, claramente favorecida por las decisiones narrativas. Explora las múltiples posibilidades que ofrece su tema, impregnado de un mensaje de vida, humanidad, esperanza y amor. Y refuerza su mensaje con un vibrante homenaje a la figura materna, representada a través de los cuatro personajes femeninos principales: la madre africana, la madre falasha, la madre adoptiva y la amada Sarah, futura madre del fruto de su amor.




miércoles, 25 de marzo de 2026

EL CUARENTA Y UNO

 


Un destacamento del Ejército Rojo, liderado por el comisario Yevsyukov (Nikolay Kryuchkov), se retira desde el mar Caspio hasta las arenas del Karakorum, entre ellos la mejor tiradora del destacamento, Maryutka (Izolda Izvitskaya). En el trayecto se cruzan con  una caravana en la que viaja el teniente del Ejército Blanco Govorukha-Otrok (Oleg Strizhenov), portador de un mensaje oral para el estado mayor de sus tropas, al que toman como prisionero. Los supervivientes de la travesía del desierto llegan a la costa del mar de Aral, donde María, Govorukha-Otrok y dos soldados embarcan para intentar cruzarlo, mientras el resto de sus compañeros seguirán el viaje por tierra bordeando el mar. Los dos soldados del Ejército Rojo mueren durante una tormenta, y María y el teniente quedan solos en una isla.


El guion adapta una novela del escritor y dramaturgo ruso Boris Lavrenyov, que ya había sido llevada a la pantalla en versión muda en 1927.


Grigori Chukhrai lleva a la pantalla esta singular historia en la que el amor y los ideales políticos se enfrentan en esta especie de drama romántico que vive la pareja protagonista. En tanto viven inmersos en el conflicto bélico que asola al país, son enemigos, pero cuando, como nuevos robinsones, quedan aislados, las diferencias ideológicas quedan aparcadas y se abandonan a la intensa pasión de dos jóvenes que descubren el lado humano del otro. 
El film hace gala de una fotografía que tiene algo de pictórica, con muchos primeros planos de los rostros de los soldados soviéticos que remarcan el sufrimiento de la dura travesía del desierto y en la que también se reflejan algunas circunstancias que acompañan a la narración principal, como el menosprecio con que tratan a los kazajos ambos ejércitos, mostrándose superiores a ellos.
Un film que alterna los momentos emocionantes con otros conmovedores, la crudeza de algunas secuencias, con otras que tienen algo de poéticas.
 



martes, 24 de marzo de 2026

ROSEANNA

 

Una tarde de julio, mientras se procede a labores de draga y limpieza del fondo, aparece el cuerpo de una joven en el lago Vattern, en Suecia. Tres meses después, todo lo que sabe el inspector de policía Martin Beck es que el nombre de la chica es Roseanna, que vino de Lincoln, Nebraska, y que pudo ser estrangulada por cualquiera de las ochenta y cinco personas que viajaban con ella en una excursión en barco. 
La novela está escrita en un tono deliberadamente realista, con detalladas descripciones y en la que sentimos, desde las primeras líneas, que investigadores y el resto de personajes secundarios, incluída la víctima, son personas bastante normales, con vidas anónimas alejadas de algunos de los estereotipos del género policiaco. El tiempo transcurre también con naturalidad, con largos periodos en los que nada sucede y Martin Beck y sus colegas ven en esto un mal tan frustrante como necesario, pues el investigador de homicidios impaciente carece de armas. Seis meses les lleva resolver el crimen, pero sentimos que podrían haber sido también varios años, pero nunca se habrían dado por vencidos, pues su virtud fundamental es la paciencia. No hay nada heroico en ellos, simplemente hacen su trabajo y en el ínterin se sienten indispuestos, cansados, frustrados o han de lidiar con sus pequeños asuntos domésticos. 
La historia está llena de vida, mantiene la tensión y su desarrollo narrativo está hábilmente planteado y, aunque lo que cuenta sigue pareciéndonos actual, no deja de resultar llamativo y tener su encanto, observar cómo ha cambiado el mundo, cómo hemos cambiado todos en los años transcurridos desde aquel 1965 en que se publicó, a la actualidad: Se fumaba sin parar, no había teléfonos móviles, por lo que se usaban los teléfonos públicos, los ordenadores eran prácticamente desconocidos, ni siquiera había llegado el fax y las comunicaciones en cuanto a pruebas o documentos, se hacían por el correo tradicional y aunque a la Europa más desarrollada y pujante económicamente, llegaban obreros para trabajar en las grandes industrias, no habían comenzado las continuas avalanchas de refugiados que llegan ahora. 
Los autores, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, fueron pareja desde 1962 hasta 1975, año en que, con sólo 48 años, murió Per y escribieron las diez novelas protagonizadas por el inspector de la Brigada Criminal Central Martin Beck. Con la muerte de Per la serie se interrumpió. 
Se les considera los precursores de lo que años más tarde sería la exitosa eclosión de la novela negra escandinava, con autores tan populares y de tanto éxito editorial como Henning Mankell, Stieg Larsson, Jö Nesbo, Asa Larsson y tantos más. 
Más allá de la trama y la resolución del asesinato, resulta una novela fascinante. 
Como curiosidad, en la novela se cita a la División Azul española, sin que tenga mayor interés en la narración, ni en el desarrollo de la novela. Se habla de ella como una tropa de élite, algo que no se ajusta a la realidad, ya que en su gran mayoría eran jóvenes voluntarios falangistas empujados por las autoridades del régimen a luchar contra el comunismo y algunos no tan voluntarios que se alistaron para blanquear un pasado izquierdista de ellos o de sus familias.



lunes, 23 de marzo de 2026

LA BALADA DEL SOLDADO

 


Durante la Segunda Guerra Mundial, el joven soldado Alyosha (Vladimir Ivashov), de apenas 19 años, va a ser propuesto para recibir una medalla como recompensa por un acto heroico en el frente. En lugar de esta distinción, pide unos días de permiso para visitar a su madre y reparar el techo de su casa. En el tren rumbo al este, conoce a Shura (Zhanna Prokhorenko), una joven que se dirige a casa de su tía. Durante esos pocos días de viaje, vivirán su breve historia de amor.


Tras la muerte de Stalin, la URSS vivió una especie de apertura (entre comillas) que no duró mucho, pues aquello se fue matizando para no dejar demasiado suelto al personal. Este breve periodo se notó en algunas obras artísticas, cine incluído, que aprovecharon la situación para poder expresarse en un lenguaje hasta entonces impensable. 
Esta no es una clásica película bélica que exalte al héroe y en el que la valentía quede patente, tampoco lo es en el plano visual, no hay grandes despliegues bélicos. Lo que aquí vemos es un héroe que está muerto de miedo, según propia confesión y que ante la cercanía irremediable de la muerte, ya con todo perdido, se enfrenta él solo a los tanques enemigos inutilizando un par de ellos, incluso la secuencia de todo esto resulta bastante cutrecilla, porque este no es el asunto que preocupa a Grigori Chukhrai. El asunto central arranca a partir de aquí, lo visto hasta entonces es mera excusa para que el soldado emprenda su viaje en el que veremos toda la tragedia de la guerra sobre la población civil y la historia romántica entre Alyosha y Shura, su aproximación, su progresivo enamoramiento, una amor en el que ni siquiera tienen tiempo para darse un beso, porque antes de que fragüe, han de separarse y todo queda en el imaginario de lo que pudo ser y no fue. 
Pero hay mucho más, porque en el camino surgen historias paralelas mediante las que el realizador nos va describiendo situaciones hasta entonces nunca reflejadas en el cine soviético: La prostitución, la corrupción, la ayuda americana o la desesperanza de la gente ante las penurias, entre otras cosas. Todo ello con algún que otro sutil toque de humor e ironía, además de una fotografía fascinante, escenas perfectamente planificadas, un ritmo de lo más adecuado y un lenguaje cinematográfico que no excluye el componente poético en muchas de las imágenes que se nos muestran. Da la impresión de que absolutamente todo en la película está pensado para destacar, por encima de otras consideraciones, un canto a los seres anónimos, exaltando sus virtudes, pero señalando sus defectos, hasta el hecho de que en ningún momento se nos hable de un soldado soviético y sí de un soldado ruso, parece querer dejar de lado las ideologías para centrarse en las personas.


Con su poética imaginería visual, la película de Grigori Chukhrai, es una reflexión poco convencional sobre los efectos de la guerra, estando considerada como un hito en el cine ruso.




viernes, 20 de marzo de 2026

LA ASCENSIÓN

 


Durante la Segunda Guerra Mundial, dos partisanos soviéticos van a una aldea bielorrusa en busca de comida. Tras un prolongado tiroteo en la nieve, en el que uno de los alemanes muere, los dos hombres escapan, pero Sotnikov (Boris Plotnikov) recibe un disparo en la pierna. Rybak (Vladimir Gostyukhin) debe llevarlo al refugio más cercano, la casa de Demchikha (Lyudmila Polyakova), madre de tres niños pequeños. Sin embargo, son descubiertos y capturados.


El guion adapta la novela Sotnikov, del escritor bielorruso Vasili Bykov, publicada en 1970 y posteriormente reeditada con el título de Liquidación
Dirigida por la malograda realizadora soviética nacida en Ucrania Larisa Shepitko, fue galardonada con el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 1977.


Tras mostrarnos las penurias de la población en general y los partisanos en particular, escasos de comida, con armamento precario y sin apenas municiones, moviéndose por interminables superficies nevadas, sometidos a los elementos naturales y a la persecución constante del enemigo, la película nos traslada a la peripecia particular de los dos soldados apresados por los alemanes, al igual que los tres civiles que les acompañan: Una niña, un anciano y la joven madre en cuya casa se refugiaron.
Cuando los protagonistas se enfrentan a la tortura, cada uno debe elegir entre la lealtad y la confesión, callar o delatar, en una prueba espiritual que eleva el drama terrenal de la película al plano de la alegoría religiosa con tintes místicos, temas muy arraigados en la iconografía cercana al cristianismo, inaceptables en películas bélicas soviéticas en las cuales el patriotismo y el heroísmo debían prevalecer, cuando Shepitko lo que pretendía era, sencillamente, llevar a la pantalla las cuestiones morales y éticas que consideraba universales y esenciales del ser humano. De hecho hay una escena que no podía ser más metafórica, parece una recreación de la ascensión al Gólgota. 
Por fortuna, la realizadora contó con valedores para sacar adelante esta película que narra los horrores de la guerra desde una perspectiva diferente, áspera, dura y muy emotiva.




jueves, 19 de marzo de 2026

LA CARTA QUE NUNCA FUE ENVIADA

 


Tres geólogos y un experto explorador soviéticos son enviados a Siberia en busca de diamantes. Tienen la suerte de encontrar una mina y situarla en el mapa que ha de ser llevado a Moscú, pero el día de la partida, un terrible incendio forestal les mantiene atrapados en el bosque.


Basada en un relato de Valery Osipov, que participa en el guion de este film dirigido por Mikhail Kalatozov que vuelve a deleitarnos con sus virtuosismo, el empleo de grandes angulares que suplen la ausencia de scope, largos travellings planificados al milímetro y escenas que muestran todo el rigor de la naturaleza que parece defenderse de aquellos que quieren arrancarle lo que conserva en sus entrañas.


La película tiene dos partes, en la primera se nos muestra el duro trabajo de los geólogos, repetitivo, frustrante en ocasiones, incluso aburrido, pero en el que ponen todo su empeño, desarrollando las ingratas tareas de excavar catas y lavar la tierra extraída en busca de indicios del mineral que buscan.
La segunda parte se inicia con el incendio y aquello se convierte en un film de supervivencia, con algunas escenas de suspense y gran intensidad en las que el entorno cobra vida, pasando de ser un lugar de belleza salvaje a un enemigo implacable. Pocas veces la naturaleza ha sido rodada con tal realismo, con un gran trabajo de cámara que nos hace partícipes de lo desesperado de la situación y de lo inhóspito que se ha tornado el entorno.
Algunos en la antigua Unión Soviética tacharon al film de primar la forma sobre la historia, puede que algo de razón tuvieran, pero realmente su calidad visual es realmente llamativa.




miércoles, 18 de marzo de 2026

CUANDO PASAN LAS CIGÜEÑAS

 


Verónica (Tatiana Samoilova) y Boris (Alexei Batalov) forman una pareja felizmente enamorada hasta que la inesperada invasión alemana de 1941 los separa. Caminando junto al río, observan el vuelo de las grullas ajenas a cuanto les rodea. Boris se alista voluntario para unirse al Ejército Rojo, mientras Veronika espera pacientemente, enviando cartas, aunque ha perdido el contacto con él. Cuando un devastador ataque aéreo destruye su casa, el padre de Boris la acoge, pero allí habrá de defenderse de las cada vez más insistentes insinuaciones del primo de Boris, que ha logrado evadir su incorporación al frente.


Viktor Rozov adapta su propia obra de teatro "Eternamente vivos". El título original de la película podría traducirse como "Las grullas vuelan". 
Dirigida por el virtuoso realizador Mijaíl Kalátozov, el film fue premiado con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1958.


Tras el fallecimiento de Stalin en 1953 y el aparente abandono del culto a la personalidad, algo fue cambiando en la antigua Unión Soviética, entre otras cosas la posibilidad de enfrentar temas cotidianos o históricos desde otra perspectiva. De hecho, la película causó sensación entre el público soviético que presenciaba una obra alejada de las acostumbradas películas de propaganda. En ésta, aparte de reflejar el dolor y los traumas que la guerra causó en la población, se contemplaban asuntos hasta ese momento innombrables como esquivar el servicio de armas, la especulación o el mercado negro.
Un drama magníficamente elaborado, con interpretaciones de gran intensidad, que resulta muy emotivo y en el que el realizador soviético nos ofrece algunos planos y secuencias realmente muy llamativos.




martes, 17 de marzo de 2026

LA BESTIA

 

Dos niñas aparecen muertas en el trastero de un sótano. Cuatro años después, su asesino escapa de la cárcel y los peores temores se hacen realidad: otra pequeña es asesinada con signos de haber sido violada. La situación escapa a todo control. En un ambiente de histeria colectiva provocado en gran parte por los medios de comunicación, Fredik Steffansson, el padre de la última víctima, decide vengarse tomándose la justicia por su mano. Pero la brutalidad resulta contagiosa y las consecuencias son devastadoras. La caza del asesino desencadena una ola de violencia sin precedentes que obligará a los ciudadanos a enfrentarse a preguntas escalofriantes: ¿Quién debe morir? ¿Qué vida es más valiosa? 
La novela escrita por los suecos Anders Roslund y Börge Hellström, no es policiaca al uso y de hecho, la investigación dirigida por su protagonista, el policía Ewert Grens, aunque es indudable que tiene su peso, no deja de tener un valor relativo, la verdadera trama está en otra parte, en el dilema moral que plantea con la actuación del padre de la última niña asesinada. Cuando confiesa su actuación entra en juego lo que de verdad los autores plantean al lector: ¿Ha sido lícita la actuación del padre o debe ser condenado por haber cometido un asesinato? 
El fiscal tratará de hacer ver que ha incumplido la ley al tomarse la justicia por su mano y que estuvo cuatro días preparando la muerte del pederasta, por lo que estamos ante una actuación premeditada. La abogada defensora, intentará hacer valer un párrafo del Código Penal en el que se indica que no es delito una acción cometida en legítima defensa o en defensa de los demás que utilice una fuerza razonable. Como quiera que el acusado consideró que si se entretenía en dar aviso a los policías que estaban en el lugar daría tiempo al pederasta para escapar (ya se había escapado de la policía anteriormente, incluso con grilletes), decidió actuar para salvar la vida de otras dos niñas de las que le había oído pronunciar su nombre y que asistían al parvulario alrededor del que merodeaba. La opinión pública lo considera un héroe, pero si es declarado inocente, se van a producir linchamientos al estilo del Viejo Oeste Americano, por parte de ciudadanos que se van a aferrar a este antecedente para deshacerse por su cuenta de violadores y pederastas que se encuentren fuera de prisión. 
Al final, en la novela no triunfan los policías sobre los delincuentes o los buenos sobre los malos, porque en este caso, aunque los hay, el planteamiento va por otro camino y está construido a modo de denuncia social, la de que algo en las leyes no acaba de encajar bien cuando una persona que ha salvado a dos niñas de ser torturadas, violadas y asesinadas y a sus respectivas familias del sufrimiento a que se verían sometidas, puede se condenado a verse privado de libertad, es decir, castigado. La novela plantea también otros asuntos, como la vida carcelaria con algunas de sus peculiaridades, o de la prensa, de su carácter investigador y de denuncia y del poder que tiene a la hora de movilizar a la opinión pública (para bien o para mal), no olvidemos que de los dos autores, Roslund es periodista y Hellström era un exdelincuente inmerso en el activismo por la reinserción de expresidiarios. 
Como dicen los autores, esto es una novela, pero no olvidemos que personas como Bernt Lund, el asesino pederasta, con sus sádicas emociones y su incapacidad para relacionarse a nivel emocional con los demás, recorren nuestras calles y pueblan las redes sociales.



lunes, 16 de marzo de 2026

LUZ DE GAS

 


Años después del asesinato de Alice Barlow (Marie Wright) a manos de un ladrón que buscaba sus joyas, los recién casados Paul (Anton Walbrook) y Bella Mallen (Diana Wynyard) se mudan a la misma casa donde se cometió el crimen. La felicidad de la mujer termina cuando empieza a oír ruidos que la aterrorizan. B.G. Rough (Frank Pettingell), dueño de un establo que tiene coches de alquiler y antiguo detective retirado que trabajó en el caso Barlow, sigue en el barrio y empieza a sospechar de Paul, quien, según él, guarda un asombroso parecido con un familiar de la difunta asesinada.


El guion adapta la famosa obra teatral homónima de Patrick Hamilton
El éxito de la obra, tanto sobre las tablas como en el cine, animó a la Metro-Goldwyn-Mayer, a adquirir los derechos del original, con una cláusula que exigía la destrucción de todas las copias de esta película que ahora comentamos, dirigida por el británico Thorold Dickinson.


Sin duda eclipsada por el remake que se hizo cuatro años después, merece la pena ver esta primera adaptación, una película claustrofóbica sobre el miedo doméstico.