jueves, 3 de noviembre de 2016

EL NOMBRE DEL VIENTO

La novela narra la historia de Kvothe, un héroe legendario, aventurero, ladrón, mago, mendigo y músico, al que encontraremos llevando una vida anónima como el posadero Kote, dueño de la posada Roca de Guía, donde vive acompañado por un aprendiz, que es al tiempo el sirviente de la posada, llamado Bast.
Kvothe perdió a toda su familia, un grupo de artistas ambulantes, cuando aún era un niño. Desde entonces vive obsesionado con los Chandrian, unos oscuros personajes, que casi todo el mundo cree legendarios y Kvothe está seguro de que fueron quienes acabaron con sus padres y el resto de la troupe.
A la posada llegará Devan Lochees, apodado El Cronista, que dedica su vida a escribir las biografías de los personajes más ilustres de su tiempo. El Cronista le ha estado buscando para convencerlo de que le relate su vida, ya que lo que se sabe de él está teñido y deformado por leyendas, rumores y todo tipo de peripecias sin verificar. Esto es lo que Kvothe hará, a condición de que será él el quien dicte al Cronista lo que debe escribir, sin que este pueda cambiar, interpretar, añadir o excluir nada, algo que el Cronista acepta dado lo extraordinario de la situación. A lo largo de tres jornadas (El nombre del viento recoge la primera de ellas) Kvothe narrará la verdad sobre su historia.
Quien busque acción trepidante o una serie de aventuras que giran alrededor de guerras y conflictos bélicos, al estilo de Juego de Tronos, no encontrará aquí lo que busca. La novela es una mezcla de relatos fantásticos, magia, un punto de romanticismo, amistad y aventuras, todo ello envuelto en un lenguaje que tiene algo de poético. A mí se me ha antojado, salvando todas las distancias (que son bastantes) una mezcla de los relatos de Geralt de Rivia, del polaco Andrzej Sapkowski y de Harry Potter, el aprendiz de mago creado por la británica J. K. Rowling.
Al igual que Geralt, Kvothe se enfrenta a criaturas que forman parte de un mundo que no siempre es oscuro, aunque sí son fantásticas y al igual que Potter, pasa por un periodo de aprendizaje en un lugar llamado "La Universidad", en el que habrá de lidiar con profesores que están a su favor y otros que tratan por todos los medios de expulsarle de allí y de otro personaje, Ambrose, que guarda similitudes con Draco Malfoy.
La novela, bastante extensa, tiene algunos altibajos en el ritmo narrativo, en ciertos momentos puede hacerse un poco pesada, a mí particularmente se me hizo densa la parte en que detalla el encuentro y persecución del dragón. De cualquier manera estamos ante un buen libro para quien guste del género, cuenta con una continuación, El temor de un hombre sabio y una tercera y, en principio, última parte de la historia que se titulará Las puertas de piedra y que creo que aún no se ha publicado, al menos en España.



6 comentarios:

  1. No, no se ha publicado y ya llevamos esperando un par de años como poco ya que a mis hijas y a mí nos encantó la saga, a ver si hay suerte para esta Navidad...

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    1. Ya empieza a parecer el cuento de nunca acabar.

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  2. A mi me gustó mucho por el lenguaje poético, en eso creo que es superior a Harry Potter pero también hace que sea menos comercial. Yo creo que se nota que el autor está muy leído en el campo de la literatura fantástica y ha intentado hacer un personaje a su gusto con influencias muy variadas, siguiendo el clásico del "héroe" de infancia desgraciada que pasa por un aprendizaje y llega a ser el "más mejor". Creo que le sale bien y me gusta particularmente el toque negro de que el protagonista abandona una vida de aventuras y se mete a posadero.... y en el segundo libro aparece la sospecha de que el protagonista ha "perdido" sus poderes.

    Espero la tercera parte, para ver si el tema acaba aquí o tenemos autor para rato. Han salido varios relatos anexos a la trilogía, como de la familia, en un estilo de imitar a Tolkien en la creación total de un mundo complejo propio, bastante interesantes pero que complican mucho el trabajo o al menos hacen que este no siga la trepidancia del negocio editorial.

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    1. Es claro que el autor ha creado un personaje y un mundo que tienen identidad propia, pero no se pueden negar las fuentes en que bebe, comenzando por los clásicos del género.

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    2. Precisamente creo que bebe de muchos, de unos más que de otros y la gracia está en saber beber sin copiar descaradamente, algo que medio hace.

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