lunes, 5 de agosto de 2013

EL ÁLAMO

En 1836, un grupo de colonos oriundos de los EE.UU. y que habitan en el estado mexicano de Texas, se levantan contra el gobierno de la nación descontentos con una nueva ley que, a su juicio, entorpece la libertad mercantil. En los primeros enfrentamientos armados, los rebeldes derrotan al general Perfecto Cos, cuñado de Santa Ana (Ruben Padilla). Éste, dispuesto a vengar la afrenta y a someter a los sublevados, reune un numeroso ejército y se encamina hacia la localidad de San Antonio de Béjar.
El general tejano Sam Houston (Richard Boone) marcha hacia el norte con el propósito de reclutar un ejército. Mientras tanto, un pequeño grupo al mando de los coroneles Travis (Laurence Harvey) y Bowie (Richard Widmark) se refugia en El Álamo para preparar su defensa y entorpecer el avance de las tropas regulares mejicanas, además de darle más tiempo a Houston en su labor de recluta de nuevos efectivos.
Un reducido grupo de combatientes de Tennessee, mandados por David Crockett (John Wayne), constituyen el único refuerzo para las tropas que ya estaban estacionadas en El Álamo. 185 hombres se hallaban en la antigua misión, cuando las tropas de Santa Ana iniciaron el asedio el 23 de febrero de 1836.


Es una lástima que no pueda ver esta película con los ojos con que la disfrutaba cuando era un crío. Toda la épica con la que el guión envuelve a estos hombres que entregaron su vida en pro de un ideal, me suena a propaganda interesada y a un casi vergonzoso escamoteo de la Historia, que se cambia a gusto del que la escribe.


Ni los defensores de El Álamo eran luchadores por la libertad, ni el ejército de Santa Ana (compuesto de reclutas en su mayoría) era el mejor ejército del mundo, ni David Crockett murió en combate, sino fusilado después de haberse entregado y de pedir clemencia argumentando que él y sus hombres pasaban por allí.


Pero bueno, para eso están los libros de historia, esto de lo que ahora hablamos es una película y los films, con sus pros y sus contras, son de quien los hace.
John Wayne decidió ponerse tras la cámara después de su larga experiencia como actor y de sus grandes trabajos con el maestro Ford. Algo había aprendido por lo que se ve aquí, con unas logradísimas escenas de combate en las que emplea con muy buena mano la legión de extras de la que dispuso y sabe mover la cámara con acierto.
A pesar de que estas imágenes, las del último cuarto de hora, con toda su épica, son las que quedan en la retina del espectador, no quiero olvidarme de las escenas, por así decirlo, intimistas que rueda The Duke, en ellas es en las que yo aprecio más lo bien que aprendió las lecciones del maestro Ford. Hay una en concreto que siempre me gustó, en la que está con la Flaca (Linda Cristal) paseando por la orilla del río y se detiene junto a un grandioso árbol que la cámara recorre de abajo arriba para cambiar a un plano picado en el que vemos a la pareja supuestamente desde la copa del árbol, que me parece de una belleza y una calidad técnica que vale por toda la película.


Y lo segundo (seguramente lo primero) que más me gusta, es la maravillosa banda sonora de Dimitri Tiomkin, pegadiza y evocadora, cuyo tema central es una de las grandes piezas de la cinematografía de todos los tiempos.


Película de gran factura técnica, entretenida, con algunos diálogos muy logrados, sobre todo los que se producen entre algunos de los secundarios que forman la tropa de Crockett, esos tipos duros y medio analfabetos que, de repente, nos sorprenden filosofando sobre la vida, la muerte, la libertad, la justicia, el amor...
Si el rigor histórico brilla por su ausencia, como entretenimiento es una opción segura y más con el plantel de buenos actores que la encabezan.
John Ford, seguramente dejándose llevar un poco por su amistad con Wayne dedicó a la película epítetos sumamente elogiosos. Al parecer, iba de visita más a menudo de lo que el bueno de John Wayne hubiera deseado, de hecho no sabía como quitárselo de encima y tuvo la idea de darle una cámara para que estuviera entretenido.
Cosas del cine y sus gentes que, a veces, son como niños.





10 comentarios:

  1. Cuantas tardes me habré pasado viendo esta película... Genial y su banda sonora un auténtico clásico. Estupenda.

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    1. Cualquier recopilatorio de música de cine hecho con un poco de seriedad, tiene el tema central de El Álamo en su contenido.

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  2. Bueno aunque no se ajuste mucho a la realidad, ya que has contado cosas que ignoraba, la película me gustó mucho, sobre todo por la presencia de Richard Widmark, un actor que de niño me gustaba mucho. También recuerdo aquella del Desertor del Álamo que sabes que la protagonizó Glenn Ford.

    Saludos Trecce

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    1. Es que si obviamos el rigor histórico, es un gran film.

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  3. Magnífica película a pesar del escaso rigor histórico. Gran comentario.

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    1. Maquillan la historia para arrimar el ascua a su sardina, pero, como dices, es una gran película.

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  4. Que recuerdos!. Aquello de: "¡¡Mi coronel llegan los de Tennessee!!".

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    1. Por eso lamento haber perdido la ingenuidad del iletrado infante, Hagakure, porque mi visión de este film cuando era jovenzuelo, era precisamente esa que reflejas con la frase que reproduces y otras tantas secuencias imborrables.
      Claro, cuando te enteras de que los voluntarios de Tenesse habían ido en busca de los 19.000 acres de terreno prometidos a quienes ayudaran en la empresa, la frase ya no suena igual.

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  5. La vi no hace mucho, y ya todo hacía sospechar que el rigor histórico brillaba por su ausencia.

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    1. No es ese punto el más destacable del film.

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