viernes, 10 de agosto de 2012

PIRRÓN

Este filósofo griego que acompañó a Alejandro Magno hasta la India, había nacido en Elis y es considerado como el fundador de la doctrina filosófica conocida como escepticismo. Estaba convencido de que nada existe en realidad, y de que todo es una mera ilusión. Simple y llanamente, postulaba que nada podría ser conocido jamás. Esto nos lleva a la tranquilidad –ataraxia- del ánimo.
Para Pirrón el escepticismo es una forma de vida. Con respecto a la tranquilidad del ánimo, aquí coincide con los epicúreos y estoicos. Fiel a sus principios, Pirrón no vivía demasiado preocupado de las cosas mundanas. Se cuenta de él que, más de una vez, sus amigos tuvieron que socorrerle porque caminaba tranquilo en mitad de la calle, sin preocuparse por ser atropellado por los carros que pasaban a toda prisa, o por ser mordido por los canes que se le interpusieran. Es que, según él, los carros y los perros no existían, eran sólo una ilusión... La cosa no debió irle tan mal, pues vivió hasta los noventa años.


jueves, 9 de agosto de 2012

SHOW BOAT


El capitán Andy Hawks (Joe E. Brown) dirige el Cotton Blossom, un barco convertido en teatro flotante que recorre las ciudades ribereñas del Mississippi. La estrella del espectáculo es Julie LaVerne (Ava Gardner), hasta que un trabajador del barco a cuyas pretensiones Julie responde con desaires, la denuncia por estar casada con un blanco, contraviniendo las leyes vigentes, pues ella lleva sangre negra en sus venas. Como quiera que no puede seguir trabajando, pues se lo impiden las autoridades, la hija del Capitán, Magnolia Hawks (Kathryn Grayson), la sutituye. Magnolia se enamora de su galán en la función, un jugador llamado Gaylord Ravenal (Howard Keel), con el que se va a vivir a Chicago, hasta que se quedan sin dinero y Ravenal se marcha porque no quiere ser una mala influencia de la vida de Magnolia. Lo que él no sabe es que ella está embarazada.



La verdad es que he estado repasando este film porque he sido incapaz de encontrar una copia del que yo quería ver, la versión de 1936, con Irene Dunne, que sigue siendo, para mi gusto, el auténtico clásico cinematográfico de este musical que, en esta otra versión que hoy comento, era la tercera vez que se llevaba a la pantalla.


Números músicales agradables, con alguna pieza que ha devenido en clásica, con el maravilloso "Old Man River", para arropar una historia en la que el drama romántico no deja de lado críticas contra las injustas y ridículas leyes de segregación racial y en el que los negros cantan a la esperanza de verse un día liberados de tales yugos.


Magníficos secundarios, que en ocasiones desplazan por su saber hacer a los supuestos protagonistas del film. Siento contradecir a Cecil B. de Mille, que dijo que Ava Gardner no sabía actuar, pero estaba estupenda, bueno, contradecirlo a medias, sólo en la primera parte de su afirmación, seguramente aquí ya había aprendido, porque tiene algunos muy buenos momentos en un papel que es el que más fuerza dramática posee de la peli. La Gardner, a pesar de no ser cantante, interpretó los números músicales que le correspondian, pero en el último momento se decidió doblarla, a pesar de lo que había hecho muy bien. En fin, cosas de los productores.

Un clásico del musical de Broadway llevado a la pantalla, con un buen plantel y una dirección que hace que la peli resulte bastante dinámica y bien realizada, con algunos primeros planos de Ava impresionantes, como no podía ser menos, para una historia que puede resultarnos algo añeja, pero que se deja ver con gusto.




miércoles, 8 de agosto de 2012

ALFRED HITCHCOCK. LA CARA OCULTA DEL GENIO

Como ocurre con casi todas las personas destacadas en algún campo de las ciencias, las artes, la política o cualquiera de las facetas que conforman el devenir de la humanidad, sobre la obra de Alfred Hitchcock existen multitud de escritos, libros profundos o meras aproximaciones a sus creaciones cinematográficas o a sus aportaciones a la técnica de hacer cine. Pero detrás del genio está la persona y, en ocasiones, como ocurre en este caso, el individuo no resulta tan conocido o el conocimiento que nos ha llegado está tratado de forma sesgada. En el libro de Donald Spoto se nos retrata, como su título indica, esa cara menos conocida, ocultada en ocasiones de manera deliberada, refugiada detrás del personaje a quien Hitchcock utilizaba habilmente para que se supiera de él lo que él mismo quería mostrar.
El recorrido lineal por su vida y por su obra, mezcla ambas facetas, conocemos pormenores de la preparación, de los rodajes, de las dificultades inherentes al mismo, pero también facetas poco o mal conocidas de la persona, su vida matrimonial, sus manías y, sobre todo, su soledad, la inmmensa soledad que, de algún modo, él mismo fue fraguando a su alrededor para, al final de sus días, darse cuenta de que no tenía a nadie, aunque no fuera consciente, o no quisiera reconocer las razones de aquella situación que no eran otras que los propios escudos que había ido levantando a su alrededor.
Escrito de forma apasionada, pero meticulosa, sin negar las debilidades y defectos de la personalidad del personaje, ni tratar de justificar sus actuaciones, la obra se convierte en un texto imprescindible para quienes deseen acercarse al director y quieran descubrir a la persona.


lunes, 6 de agosto de 2012

UN DÍA EN NUEVA YORK

Tres marineros disponen de veinticuatro horas de permiso para tratar de divertirse en la ciudad de Nueva York. En este corto espacio de tiempo, Gabey (Gene Kelly) trata de conquistar a Miss Turnstales (traducido al español en la peli como miss torniquete, pero en realidad se refiere al torno que da acceso al metro), ella es una cantante y bailarina que actua como corista en Coney Island llamada Ivy Smith (Vera Ellen).
Sus compañeros de la marina, Chip (Frank Sinatra) y Ozzie (Jules Munshin), conocen a otras dos chicas, una taxista llamada Brunhilde “Hilde” Esterhazy (Betty Garrett) y una antropóloga cuyo nombre es Claire Huddeson (Ann Miller). Aunque de diferentes profesiones, todas ellas tienen en común unos refinados modales y una predisposición para intimar con personas del sexo masculino que acrediten un sello de caballerosidad y buenas maneras.


Película que marca un hito en el devenir del musical, por un lado, el debut de Stanley Donen y por otro y no menos importante, las cámaras salen a la calle. No abandonan el estudio, pues gran parte del film está rodado en el plató, pero es el primer intento serio de integrar escenarios reales en una película de este corte.


La Gran depresión y los horrores de la Guerra, han quedado atrás, el mundo de glamour de las clases altas que mostraban las pelis de Astaire como válvula de escape al espectador, es dejado atrás y toma el relevo la vida real de la gente de la calle. La historia es la de unas personas normales y corrientes, tres marineros y tres chicas que trabajan, o están acabando su preparación para entrar en el mundo laboral. Los personajes que representan pueden ser cualquier persona de las que pueblan las salas de cine y la sociedad que vemos en pantalla es reconocible en la época. Las mujeres, aunque aún responden en cierto modo al ideal de amante ama de casa, empiezan a entrar con pie firme en la vida en busca de la igualdad de condiciones con el hombre y eso también queda claro en el film, las tres chicas son gente sencilla, de pueblo, pero modernas, manejan sus propias vidas y sus ideas se contraponen a las de la generación de sus padres.


La acción es dinámica y el guión, aunque sencillo, sirve de base perfectamente a la historia que se nos desea contar, con unos buenos diálogos en los que no faltan referencias explícitas a esa mencionada igualdad de las mujeres, al sexo, al afán de superar el modo de pensar de la anterior generación... Y las coreografías y canciones, maravillosas, quizá no sean las mejores que hemos visto en una peli musical, pero están entre ellas y sobre todo la canción "New York, New York" es todo un clásico. Señalar que la dirección del film en esta faceta musical corresponde al propio Kelly y que la brillante y agradable partitura es de Leonard Bernstein.


La ciudad se convierte en un personaje más de este film, una especie de ballet ininterrumpido por el centro de Nueva York, que destila optimismo y buen humor por los cuatro costados y que se ve con auténtico placer.




sábado, 4 de agosto de 2012

GHINO DI TACCO

Curiosa la manera de actuar de esta especie de Robin Hood italiano nacido en la segunda mitad del siglo XIII. Al parecer, algunos miembros de su familia, se ganaban la vida robando. Un buen día, fueron apresado con otros miembros de la banda y condenados a muerte. En la ejecución perececieron el padre y un tío de Ghino, salvando la vida su hermano y él mismo porque eran menores.
Ghino decidió tomarse venganza de aquello. 
Conquistó el castillo de Radicofani que dominaba la Val d’Orcia, por donde transita la vía Francigena, lugar de paso obligado para los peregrinos que se dirigían a Roma. Ghino asaltaba a los viajeros, pero se comportaba con ellos de una manera peculiar, dejándoles lo suficiente, en dinero y medios de transporte para que pudieran continuar su viaje. Se decía que a la gente pobre o a los estudiantes que viajaban de una universidad a otra, les proporcionaba alojamiento, dinero e incluso les ofrecía trabajo. Sea como fuere, escritores de la talla de Dante (contemporáneo suyo) o Boccaccio, le mencionan es sus escritos.
Éste último, nos lo presenta como un gentil personaje que se dedica al lotrocinio no por maldad, sino por necesidad y nos refiere la historia de lo que le ocurrió al abad de Cluny, que estaba en Roma cumplimentando al Santo Padre, pero se sentía mal del estómago debido a la opípara vida con que se regalaba. El caso es que el fraile decidió viajar a un lugar de reposo para ser curado de sus males, pero para ello debía viajar de Roma a Siena y pasar por los dominios de Ghino. Como cabía esperar, fue apresado por el bandolero, que le hospedó en una pobre celda, sin apenas muebles y sometido a una dieta de pan y agua, mientras el resto de la comitiva eran tratados a cuerpo de rey. Tras unos cuantos día, el abad se encontraba curado (lógicamente) y le fue permitido regresar a Roma, donde intercedió ante el Papa para que perdonase a su sanador, cosa que este hizo. Ghino vivió desde entonces como un miembro más de la nobleza, pero al final no se libró de una muerte violenta combatiendo una revuelta de campesinos.


viernes, 3 de agosto de 2012

EL PIRATA



Manuela (Judy Garland), es una chica romántica y soñadora que anhela vivir una existencia aventurera con su héroe, el legendario pirata Macoco.
Vive en un país caribeño con sus tíos, que la adoptaron al fallecer sus padres. Su tía Inés (Gladys Cooper) tiene para ella planes  que se alejan mucho de los sueños de Manuela, quiere casarla con el orondo alcalde de su localidad, el adinerado Don Pedro (Walter Slezak).
Durante una visita de Manuela a la localidad de Puerto Sebastián, un cómico español llamado Serafín (Gene Kelly), logra hipnotizarla en el espectáculo que representa y descubre que Manuela no quiere a Don Pedro y que está enamorada de Macoco. Serafín, que está enamorado de ella, intentará impedir el matrimonio conquistando a la chica.


A pesar del título, sólo hay que echar un vistazo a los créditos para darse cuenta de que no se trata de una película de piratas. los nombres de Vicente Minnelli, Judy Garland, Gene Kelly o Cole Porter, no nos permiten albergar duda alguna, evidentemente es un musical. Un film que, a pesar de estar considerado como una obra menor de este genial director, a mí me parece que no desmerece en absoluto y no sólo eso, sino que en muchos pasajes de la misma encontramos todo el saber hacer y el arte del mejor Minnelli.


Fue la última colaboración de Garland con su marido Minnelli, de quien terminaría divorciándose en 1951.
Judy está por debajo de su partenaire (al parecer estaba enferma cuando se rodó) que redondea una actuación magnífica. Números musicales de gran nivel, algunos incluso adelantados a su tiempo, con coreográfias del propio Kelly y de Robert Alton y de los que el guión no abusa, no resultando pesados en ningún momento. Hay un par de ellos que sobresalen, uno al final, "Be a clown" (que Kelly baila con los Nicholas Brothers) y otro al principio de la peli, "Niña", que a mí me gustó muchísimo, sólo por verlo, merece la pena el visionado del film, con un Gene Kelly desbordando facultades y arte. Las canciones (incluídas las dos de las coreografías mencionadas y que llevan el mismo título) son de Cole Porter, toda una garantía de éxito. Si a ello unimos la presencia de magníficos secundarios, como Walter Slezak o Gladys Cooper; el maravilloso tratamiento del color gracias al buen hacer de Harry Stradling; podemos hablar de una película de gran calidad artística, que resulta entretenida, que se ve con placer y que levanta el ánimo del que la ve.
 

Hacer realidad una fantasía, eso es lo que pretende Minnelli con esta obra, no tiene otras pretensiones y desde luego que lo logra. Toda una declaración de amor al musical de Broadway, con exuberantes decorados y maravilloso vestuario que nos transporta a un mundo de ensueño y fantasía. Un canto a la imaginación y, por encima de todo, un show, un gran show.




miércoles, 1 de agosto de 2012

NARRATIVA COMPLETA DE EDGAR ALLAN POE

La visión que muchas veces tenemos de Edgar Allan Poe es la de un autor bohemio, autor de relatos góticos y de terror. Esto es en buena parte fruto de la visión que nos ha llegado a través de las traducciones de Baudelaire. Pero la realidad no se ajusta exactamente a este estereotipo.
Poe se consideraba un poeta y, según confiesa él mismo, no se dedicó a la poesía porque no le daba para vivir, aunque la opinión mayoritaria de la crítica es que la poesía del norteamericano no es nada del otro jueves, salvo su poema más emblemático, "El Cuervo", que a la postre sería su creación más conocida.
El libro que he estado leyendo, además de sus poemas contiene dos novelas, "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" y "El diario de Julius Rodman". Pero son, sin duda, sus cuentos y relatos cortos lo mejor de la obra literaria de Poe. Además de los que responden a esa imagen que comentaba de autor de relatos de terror y góticos (“El barril de Amontillado”, “El pozo y el péndulo”, “La caída de la casa Usher”...), Poe nos revela su genial habilidad para plasmar en unas cuantas líneas la estulticia, la envidia o el cinismo de los seres humanos. Para entender esto, nada mejor que adentrarse en la lectura de algunos de sus cuentos menos conocidos: "Cómo escribir un artículo a la manera del Blackwood" o "X en un suelto" (divertidos y ácidos relatos sobre el oficio de articulista); "El hombre de negocios" (una diatriba sobre el espíritu emprendedor que tanto se daba en los Estados Unidos de mediados del siglo XIX), “Los anteojos” (desopilante cuento acerca de un enamorado que siente más interés que pasión) o “Mellonta tauta” (una sátira política disfrazada de fábula utópica); los relatos de ciencia ficción (o mejor los precedentes de lo que conocemos ahora como ciencia ficción) ("La singular aventura de un tal Hans Pfaall", "Un descenso en el Maelström", "El camelo del globo"...).
En Poe encontramos una capacidad finísima para la sátira y la crítica social (se ve en “El hombre de la multitud” o en “El timo”), o para la incisiva mirada sobre lo público o lo político (algo que se aprecia en “El sistema del doctor Tarr y del profesor Fether”); además, si grande es su maestría para el horror o el misterio, no lo es menos para el humor: “La vida literaria de Thingum Bob”, por ejemplo, lo pone de manifiesto. Y qué decir de sus relatos detectivescos ("El escarabajo de oro" o la trilogía de Dupin, formada por "La carta robada", "Los crímenes de la calle Morgue" y "El misterio de Marie Rogêt"), que influyeron directamente en autores posteriores como Arthur Conan Doyle, cuyo Sherlock Holmes está inspirado directamente en el Auguste Dupin de Poe.
Quienes no conozcan en profundidad la obra breve de Poe y se decidan por este libro o por alguno de los que recoge sus relatos breves, no quedarán decepcionados, pues el nivel de sus literatura está a la altura de los clásicos como ya lo es el autor de Boston.