jueves, 15 de febrero de 2018

LA LEYENDA DE GÖSTA BERLING (GÖSTA BERLINGS SAGA)

En Värmland, en la costa oeste de Suecia, hace más de cien años, un ala de la mansión de Ekeby, estaba destinada a caballeros sin tierra, nobles y ex oficiales del ejército venidos a menos, se les conocía como los 12 caballeros de Ekeby y allí, la señora de la casa, Margaretha Samzelius (Gerda Lundeqvist), conocida también como la Comandanta, esposa del Comandante Samzelius (Otto Elg-Lundberg), les ofrecía refugio.
En la noche de Navidad, están de celebración, como casi siempre, por otra parte. El diablo se les aparece y les reclama el alma de uno de los caballeros para Margaretha Samzelius. En realidad se trata de una especie de juego tramado por el rico y malvado representante del gobierno Sintram (Sven Scholander) y Gösta Berling (Lars Hanson). Este último era pastor en una remota parroquia de Värmland, pero fue expulsado debido a las quejas de la comunidad porque a menudo estaba ebrio. Tras vagar sin rumbo, acaba en el castillo de Borg, no lejos de Ekeby, donde la condesa Märtha Dohna (Ellen Hartman-Cederström) le contrata como tutor de su hijastra Ebba (Mona Mårtenson). Märtha quiere que Ebba se case con Gösta porque si se casa con un plebeyo, perderá sus derechos en el castillo de Borg y su hijo Hendrik (Torsten Hammarén) lo heredará. Hendrik regresa precisamente de Italia, donde se ha casado con Elizabeth (Greta Garbo), hermosa pero sin dote. Ebba es muy piadosa y siente una gran atracción hacia Gösta a quien considera un hombre santo.


La saga de Gösta Berling se basa en la novela homónima de Selma Lagerlöf, la primera mujer que ganó el Nobel de Literatura y fue publicada en 1891. Estamos ante una gran producción que significó la cima de la industria cinematográfica sueca, pero también el comienzo de su declive. Con la partida a América en 1925, al año siguiente del estreno del film, de su director Mauritz Stiller acompañado de Greta Garbo, la actriz lanzada al estrellato por esta película, y del otro director principal del cine de aquel país, Victor Sjöström (que cambiaría su nombre a Seastrom), el cine sueco perdió el puesto conseguido a nivel internacional desde la Primera Guerra Mundial. Regresará a la vanguardia internacional después de la Segunda Guerra Mundial con Ingmar Bergman. Mientras que Greta Garbo se convirtió en una gran estrella en Hollywood, donde realizó con éxito su transición a las películas sonoras, mientras Mauritz Stiller tuvo dificultades para hacer frente al sistema de estudios estadounidenses y regresó a Suecia en 1927.


En realidad Greta Garbo desempeña un papel secundario en esta película, haciendo su aparición después de más de media hora. La actriz principal fue Gerda Lundeqvist, una actriz de teatro a la que se conocía en aquellos años como la Sarah Bernhardt sueca. Sin embargo, Garbo interpretó los dúos más llamativos con Lars Hansson, el protagonista del film, y los programas y carteles de la época mostraban a los dos, o ella sola. La actuación está bien adaptada a la compleja personalidad de los personajes principales: Gösta dividido entre sus diversas pasiones e incapaz de controlar su vida, Elizabeth, casada con el hombre equivocado y que inicialmente se resiste al amor hacia Gösta, y Margaretha que ve en Gösta y Elizabeth una repetición de su propia historia y se debate entre la rebelión y la culpa, utilizando medios extremos para alcanzar la expiación.
La película presenta una narración compleja que se mueve entre diferentes temporalidades presentadas en un orden no cronológico con una sucesión de flashbacks: después de un prólogo en el que vemos Ekeby en 1924, el resto de la historia ocurre en diferentes momentos del siglo anterior, el XIX, y narra las siguientes situaciones que indicamos para mejor comprensión: Margaretha obligada por su madre a casarse con el Comandante Samzelius en lugar de Altringer, del que estaba enamorada, pero que era pobre; Margaretha viviendo con Altringer en Ekeby después de haberse enriquecido y ser maldecida por su madre; Margaretha viviendo en Ekeby con su marido después de la muerte de Altringer; Gösta Berling como clérigo expulsado por problemas con la bebida; Gösta Berling como tutor de Marianne en Borg; Hendrik regresando a Borg con su esposa Elizabeth; Gösta Berling como uno de los Caballeros Ekeby; Margaretha expulsada de Ekeby por su marido; la destrucción de Ekeby; Gösta Berling y Elizabeth enamorándose; la muerte del Comandante Samzelius; la reconstrucción de Ekeby y el regreso de Margaretha que entrega Ekeby a Gösta y Elizabeth.


Los interiores, cuidadosamente construídos, se filman con iluminación y composiciones que nos recuerdan la vida en los ambientes aristocráticos de provincias y también la pequeña comunidad rural de la que Gösta era pastor, que se recrea con una cuidadosa selección de extras, por ejemplo, en la escena en la que Gösta Berling es expulsado de la iglesia. Las escenas interiores contrastan con los espectaculares planos de exterior, con paisajes nevados y el bellísimo entorno natural en que se desarrolla la acción, alternando primeros planos y planos amplios con impresionantes tomas de seguimiento. Este es el caso especialmente de la escena en la que Gösta y Elizabeth, en un trineo, son perseguidos por los lobos, mientras se deslizan por la helada superficie del lago. Otra muy llamativa, es la larga escena que reproduce el incendio de Ekeby. Stiller incluso agrega un toque de humor a la escena de apertura, en la que Gösta invoca al diablo durante la noche de Navidad.
Una brillante adaptación de una novela que era muy famosa en aquel momento, que nada tiene que envidiar a las más famosas producciones de la época firmadas por Griffith o Von Sternberg, por citar algunos nombres y en la que Mauritz Stiller muestra una vez más su maestría filmando las pasiones humanas y la naturaleza en su estado más indómito.




4 comentarios:

  1. Vaya paciencia que tienes para leerte estas sagas nórdicas, Don Trecce.

    Recuerdo que en el franquismo nos dejaron ver varias pelis de Ingmar Bergman. Y aquello era tan simbólico todo que el gentío se aburría.

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    1. Era un signo de progresía en la época predemocrática ver películas de Bergman y aunque la mayoría nos aburríamos como una ostra, no todos lo reconocían.

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  2. Me parece a mi, que por las imágenes que has colocado y los actores y las actrices que nombras, ya no vivirá ninguno.

    Salud Trecce.

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