viernes, 4 de septiembre de 2015

EL TULIPÁN NEGRO

En los meses previos a la Revolución Francesa, un enmascarado tiene atemorizados a los nobles de la zona del Rosellón, pues se dedica a asaltar a los viajeros robándoles sus pertenencias.
El personaje desconocido se hace llamar El Tulipán Negro y no es otro que el conde Guillaume de Saint Preux (Alain Delon). El Marqués de Vigogne (Akim Tamiroff), gobernador del territorio, urge al jefe de policía, el Barón de la Mouche (Adolfo Marsillach), para que le traiga la cabeza del bandido.
De la Moche le tiende una emboscada y, aunque el Tulipán Negro logra escapar, se lleva una cuchillada en la mejilla, con lo que el jefe de policía confía en apresarle, ya que sospecha del Conde de Saint Preux. Sin embargo este acude a una reunión que tiene lugar en el palacio del Marqués, con el rostro impoluto.
En realidad quien se presenta en la reunión es Julien de Saint Preux (Alain Delon), hermano de Guillaume, que tiene un asombroso parecido con su hermano, quien le ha llamado para que le sustituya y le ayude a salir del aprieto en el que se juega la vida.
En casa del Marqués, Julien se entera de que un regimiento, al mando del príncipe Alexandre de Grasillach (Robert Manuel), se dirigen a París para tratar de sofocar las revueltas populares. Julian, junto a los republicanos locales, tratará por todos los medios de conseguir que esas tropas no lleguen a la capital.


Los créditos la anuncian como adaptación de la novela de Alejandro Dumas, pero lo cierto es que aparte del título y de la época en que se desarrolla, apenas se parecen ambas.
La adaptación española de los diálogos la hicieron el productor José Luis Dibildos (que colocó a Laurita Valenzuela, su esposa, en el reparto) y el escritor falangista Rafael García Serrano.
Se trata de una coproducción Franco-italo-española, cuyos exteriores se rodaron en Cáceres y Trujillo.


Realmente es una especie de boutade, que dirían los franceses, como película de aventuras, aceptable, pero muy infantil y se descuelga de cuando en cuando con algunas tonterías que rechinan en demasía (el caballo haciendo cabriolas, el baile del final, la presentación del film por la voz en off diciendo cosas que están de más...).
Después están los actores, lo más interesante de la peli, con Alain Delon y Virna Lisi como reclamo, el primero enseñando torso y con esa cara tan agraciada que tenía y poco más.
Me quedo con los secundarios, un Adolfo Marsillach que dentro de la tontería que es su papel, lo hace muy bien y con mi admirado Akim Tamiroff
En fin, una peli para pasar el rato, a base de diálogos tontorrones y de situaciones que rozan lo patético, de esas películas que vistas en la infancia te pueden encantar y que ahora sientes algo cercano a la vergüenza ajena.




2 comentarios:

  1. Hace muchos años que la vi en el cine, y lo curioso, es que ya no he visto que la repongan en ningún otro sitio más. Como apuntas, para aquellos años de nuestra infancia resultó entretenida, y poco más.

    Saludos Trecce y buen fin de semana.

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    1. Dichosos los ojos de un niño que ven todo de otro modo.

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