viernes, 17 de enero de 2014

BRAVEHEART

A finales del siglo XIII, la princesa Margaret de Escocia, muere inesperadamente, dejando el trono vacante, lo que ocasiona una serie de luchas por la sucesión, en las que los nobles combaten entre sí y también contra el rey de Inglaterra, Eduardo I (Patrick McGoohan), que aspira a ampliar sus dominios y a someter las tierras del norte de la isla.
Longshanks (piernas largas), o sea el mencionado Eduardo I, cita a los nobles escoceses a un encuentro sin armas para negociar, pero no es más que una añagaza para pillarles desprevenidos y ahorcarlos en un granero. El resto de los clanes se levantan en armas, entre ellos Malcolm Wallace (Sean Lawlor), un propietario de tierras que acabará muerto junto con su hijo mayor, mientras el pequeño, William Wallace (Mel Gibson), es recogido por su tío con quien pasará el resto de su infancia y juventud.
Cuando William regresa a sus tierras, sólo quiere vivir en paz, sin mezclarse en las luchas. Se casa en secreto con Murron (Catherine McCormack) para evitar que el señor feudal, ejerza el derecho de primae noctis (el derecho de pernada). Sin embargo, Murron sufre un intento de violación y cuando se defiende hiere a uno de los guardias, por lo que el señor, la degüella. William comienza su lucha contra el invasor inglés en la que será seguido por miles de sus compatriotas escoceses.

 
El guión elabora una reconstrucción, en gran parte ficticia, de lo que pudo ser la vida del héroe escocés por excelencia. La realidad histórica es que se sabe bien poco de William Wallace, fuera de las acciones guerreras, sobre todo la derrota que infligió a las tropas inglesas en la famosa batalla del Puente de Stirlingn y de su detención y posterior ejecución acusado de traición contra su soberano, tras haber sido traicionado.

 
Desde el punto de vista de la recreación histórica, el film se toma muchas libertades y traslada muchas de las cosas que cuenta de una época a otra, según convenga, incluso se inventa la historia de amor entre Wallace y la princesa de Gales, interpretada por Sophie Marceau, que pone el contrapunto romántico a una película que basa gran parte de su interés como film en las escenas de acción.

 
Una vez hechas estas salvedades (y dejadas otras en el tintero), hablaremos de la peli como tal, con su magnífica banda sonora, su espléndida fotografía y una ambientación creible y muy elaborada. Lo cierto es que el film contó con muchos medios para su rodaje, entre otros la posibilidad de recurrir a una ingente cantidad de extras que dan mucho verismo a las escenas de combate, de lo mejor de la película.

 
Actuaciones correctas, con algunos secundarios que destacan y un guión bien trabajado que creo que proporciona una base sólida al film. Gibson, que protagoniza y dirige la película, sabe salir airoso como realizador, sacando partido a la historia y mezclando correctamente las diferentes oportunidades que le concede el guión, con sus dos historias románticas de fondo (los dos amores del Wallace), la épica que centra el interés del film, las gotas de humor, bien dosificadas y efectivas y la tragedia que envuelve el desarrollo de toda la trama.

 
Quizá algunos la encuentren truculenta y que hecha mano de recursos tramposos para quedarse con el espectador. Es posible, sin embargo creo que Gibson, en general lo hace bastante bien.
Como curiosidad, apuntar que si a alguien le parece excesivamente cruda y realista en las escenas de pelea, con sangre de por medio y algún que otro plano muy explícito, lo cierto es que la primera copia lo era mucho más y que en muchas de las escenas, las partes más cruentas se sacaron de plano, como en la muerte del protagonista, en la que los detalles de la tortura a que se le somete, se rodaron con más detalle del que se muestra.

 
En cualquier caso, a mí me parece uno de los mejores films épicos que se han rodado, con majestuosas escenas de batalla, contadas con mucho detalle, con algunos movimientos de cámara realmente muy interesantes que llevan a pensar que es cierto lo que se ha escrito sobre que Gibson se documentó bien acudiendo a los grandes maestros del cine clásico para sacarle buen partido a estas escenas que, realmente, harán las delicias del aficionado, son muy buenas.

 
 
 

4 comentarios:

  1. Me gustó mucho cuando la ví, dos veces seguidas en el cine. Ahora la visiono de vez en cuendo, y aunque le saco algún que otro pero, me parece una película espectacular. Lo único que no me trago es el romance de Wallace con la princesa francesa, pero la cuota de romance, parece que tenía que aparecer, aunque creo que con la historia inicial del pueblo y la posterior boda clandestina, bastaba. Pero bueno, cosas del director.

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    1. Soy de tu opinión, creo que con el noviazgo y matrimonio del protagonista era suficiente, si lo creía necesario le podía haber dado más presencia, es una historia lo sufientemente atractiva para haber quedado en eso la parte romántica del film.

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  2. Estoy contigo, pese a las críticas hacia la persona de Gibson por sus ideas reaccionarias, la película es de muy buena factura, recordada por los espiches previos a las batallas, por lo bien realizadas las escenas de masas y por una música inolvidable.
    Saludos

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    1. Yo ya he opinado que es uno de los grandes films épicos de todos los tiempos y me consta que Gibson estuvo buceando en los clásicos (Eisenstein y compañía) para aprender, creo que tomó buena nota y se le puede señalar como alumno aventajado.

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