España, año 1936. Los jóvenes Ricardo Fernández (Naím Thomas) y Jorge Aguirre (Gonzalo Penche) son dos fieles seguidores de la obra del poeta granadino Federico García Lorca (Andy García). Ricardo conoce a Federico cuando presenta en Madrid su obra Yerma, y el célebre poeta se despide de él con un "no me olvides"... Pasados dieciocho años, Ricardo, que ya ha cumplido los 31 (Esai Morales), trabaja como periodista en San Juan de Puerto Rico, pero no ha conseguido olvidar el asesinato de Lorca, ocurrido al comienzo de la Guerra Civil. Decidido a averiguar la identidad del responsable del crimen, vuelve a España. Sin embargo, la España de Franco sufre aún las secuelas de la guerra y sus habitantes parecen querer enterrar el pasado. Además, todavía abundan los detractores del poeta, como el siniestro Centeno (Miguel Ferrer). Ricardo hace caso omiso de las amenazas y las palizas que recibe y sigue empeñado en descubrir al asesino, ni siquiera se da por vencido cuando le llevan a la cárcel. Pero la respuesta a sus preguntas está más cerca de lo que jamás hubiera imaginado.
El guión se basa en los libros del hispanista irlandés Ian Gibson "El asesinato de Federico García Lorca" y "La vida de Federico García Lorca".
El guión modifica muchas de las cosas que están más o menos probadas históricamente, o bien cambia nombres o escenarios. Incluso con respecto a los libros en que dice que se inspira, los cambios son notorios.
Por ejemplo, todo el episodio relativo al domicilio de los hermanos Rosales, donde Lorca estuvo acogido hasta que fue detenido aprovechando la ausencia de los varones de la casa, por un lado hace referencia a situaciones reales, como la relación de Federico con las hermanas Rosales y con la madre de estas, que estaban encandiladas con el poeta que les contaba historias y tocaba el piano para ellas. Sin embargo, no sé por qué motivo, cambia los nombres y los Rosales, pasan a ser la familia González. En el caso de Ramón Ruiz Alonso, que al parecer, según el propio Ian Gibson, fue el responsable de la detención de Lorca, al ser el autor de la denuncia contra él, ni se le menciona y sus responsabilidades quedan repartidas entre dos o tres de los personajes del film.
Con todo este lío, la película pierde buena parte de su valor como testimonio histórico, que sacrifica en pro de la historia que fabrica el guión mezclando realidad y ficción, pero eso es algo totalmente legítimo, aunque advertimos de ello para que quien vea el film y desee saber con cierta aproximación todo lo que rodeó el asesinato de Lorca, se informe en otras fuentes. Los trabajos más conocidos al respecto son los del propio Gibson que ha dedicado buena parte de su vida a investigar la vida y la muerte de Lorca en varias facetas, pero en la actualidad hay bastante literatura al respecto, bien trabajada y fiable.
Las actuaciones, en general, dejan bastante que desear, quizá con la excepción de la poderosa presencia de Andy García.
En cuanto al film en sí, la idea de crear una intriga alrededor de las responsabilidades sobre la muerte del poeta, no está mal, pero naufraga en el intento, aunque pueda resultar entretenida, pero solo a ratos, en otros es demasiado previsible.
La trama gira alrededor del personaje que interpreta Esai Morales y sus intentos para poner nombre al culpable directo de la muerte del poeta y pierde mucha fuerza, que solo recupera, en parte, cuando la figura de Lorca reaparece en la historia.
Otra idea interesante del film, es poner como eje de la narración la elegía de Lorca titulada "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías". La fuerza de los versos de Lorca, declamados por el personaje del poeta, cobran una fuerza dramática excepcional, pues aunque Lorca no los escribió pensando en sí mismo, sino en su dolor y como homenaje a la muerte de un amigo, no es la primera vez que se ha visto en ellos una premonición, no sólo de la propia muerte del poeta, sino de la tragedia de la Guerra Civil en general.




















