miércoles, 17 de agosto de 2011

TEJER TEXTOS

Texto y tejer (texer), vienen de la misma raíz latina y aparte de que los primeros escribas que usaron tablillas escribían en ellas con una especie de punzón o aguja, existen, si bien se mira, más concomitancias entre ambas tareas. El trauma que produce el pinchazo de la aguja, se ve mitigado por el hilo que rellena el hueco, los trazos que van surgiendo puntada tras puntada, embellecen la monotonía monocroma de la tela.
¿Y qué es la escritura sino belleza de trazos sobre el papel?
Como se repite varias veces a lo largo de Las mil y una noches: "¡Oh hermano!, tu historia es tan prodigiosa, que si se escribiera con una aguja en el ángulo interior de un ojo, sería motivo de reflexión para el que sabe reflexionar respetuosamente"


martes, 16 de agosto de 2011

LA DELGADA LÍNEA ROJA

La guerra es brutalidad, es una situación que saca lo peor y lo mejor del ser humano y, como no siempre las situaciones son claras, como lo son cuando hay un enfrentamiento cara a cara, cada cual puede sacar diferentes consecuencias de todos esos acontecimientos.
Es más, habrá quien lo vea todo de color de rosa, porque él lo vivió así, porque incluso en las situaciones más criticadas por cualquiera, hay quien está a gusto o, al menos, no está tan mal.
Terrence Malick eligió su propia visión de la guerra y, como suele ocurrir con las películas de este autor, despertó reacciones encontradas. El cine de Malick es así, o crees haber descubierto otra manera de hacer películas y te puede parecer casi sublime o te aburres y si además de lo segundo, te enfrentas a una duración de casi tres horas, puedes llegar a dormirte. Pero si su cine te atrapa, te convertirás en uno más de esa legión de seguidores del genio texano.

Mientras algunos ven cómo su director preferido realiza un nuevo film cada año, los devotos de Malick han de esperar, en alguna ocasión hasta 20 años, en los que desaparece del mapa cinematográfico, así que cada una de sus nuevas obras es esperada con espectación máxima. Algunos pensaron que con este film iba a conseguir la obra maestra que le consagraría definitivamente, yo creo que, aunque la peli tiene incontables calidades, ese film definitivo aún está por llegar.

Quizá quienes busquen en la película un encadenamiento de escenas de acción, se sientan decepcionados, Malick busca algo más que escenas de guerra y, de hecho, buena parte de la película, esa que para algunos es soporífera, se desarrolla fuera de la línea de frente e incluso fuera del contexto bélico.

Porque, como decimos, el director busca algo más que decir, otras cosas sobre las que reflexionar ¿Filosofía?, puede ser, porque está contraponiendo de forma constante la barbarie humana con lo que para él es el equilibrio perfecto: La naturaleza.

Claro que es cierto que incurre en alguna que otra contradicción e incluso en cierto maniqueísmo, porque la naturaleza no es tan benévola, ni tan idílica como nos la presenta, la naturaleza es dura y, en ocasiones, cruel y también tiene sus conflictos, sus guerras. Así que por ahí, quizá Malick, no acaba de convencer con su discurso.

Es precísamente ese gusto por la naturaleza lo que lleva a que la película se convierta, en algunos de sus pasajes, casi en uno de esos documentales tipo National Geographic, con imágenes preciosas de los aborígenes (supuestamente de la isla de Guadalcanal), de su vida, que contrapone el director a la incogruencia de la guerra.

Y es que toda la película es una parábola sobre esta dicotomía, por eso está mostrando, constantemente, secuencias de vida animal en medio del desastre: El cocodrilo, los pájaros de colores dándose el piquito, los perros comiendo los cadáveres, los buitres, murciélagos, buhos...

Y sobre todo, las hojas, las ramas, los árboles, en toda su extensión, no sólo las imágenes, sino el sonido de la hierba alta mecida por el viento cuando las tropas están en combate.
De todas maneras, como digo, no deja de ser una visión un tanto parcial, defendiendo la idea rousseauniana de que el hombre es bueno por naturaleza y es en ella donde se muestra en toda su plenitud.

La película, como tal, como producto artístico, es una delicia y en eso sí que hay casi total unanimidad, una fotografía maravillosa y una banda sonora excelente debida a la mano del maestro Hans Zimmer.

Las actuaciones son bastante buenas en general, si alguna descuella es porque tiene más minutos en pantalla, así que resaltaremos a James Caviezel, Sean Penn, Elias Koteas, Ben Chaplin, John Cusack, John C. Reilly o Adrien Brody, por citar a los que más participación tienen, aunque el reparto es muy extenso, con nombres como John Travolta o George Clooney, cuya participación queda reducida a simples cameos y otros que ni siquiera aparecen en pantalla, caso de Mickey Rourke, Martin Sheen o Viggo Mortensen, porque las nueve horas de cinta, fueron recortadas por motivos obvios de exhibición cinematográfica.

La guerra es contada desde un punto de vista mucho más humano que en otras películas, desaparece la épica y se parece más a lo que yo supongo que será la realidad, sin heridos que lancen valientes soflamas antes de morir, ni soldados deseando entrar en combate con el enemigo, por el contrario, se palpa el miedo, la inseguridad de los mandos, un cierto desorden en los ataques por mor del desconcierto de ambos contendientes. Todo eso la dota de una especial humanidad y cercanía.

Así pues, una película para disfrutar no sólo de la historia, cuya forma de estar narrada puede ser tediosa para algunos, sino de las espectaculares imágenes que se nos muestran y para reflexionar sobre los mensajes que su director nos lanza, en eso, cada cual tendrá su opinión.







lunes, 15 de agosto de 2011

SERVIDOR PÚBLICO

Menos mal que de cuando en vez, alguién nos reconcilia con el universo, con el más cercano, como es el caso.
Hartos vamos de poner a caldo a los políticos, se lo han ganado a pulso sin duda, pero todos sabemos que hay muchos, casi siempre los de más abajo, que están en la vida pública por otros motivos que, desde luego, no son llevarse la pasta, muchas veces por la sencilla razón de que no la hay.
El hombre que hoy me induce a esta reflexión es Ismael Àlvarez, alcalde de Pallejà, en la comarca barcelonesa del Baix Llobregat. El Casal de la Gent Gran del pueblo, tendría que cerrar sus puertas los fines de semana y durante algunos días de verano. Debido a la crisis no hay pasta para contratar un conserje que sustituya a quien desempeña tales labores cuando está de vacaciones. ¿Solución?: El alcalde y alguno de los concejales (no sé si todos), se turnarán para que el centro habrá sus puertas todos los días.

domingo, 14 de agosto de 2011

LA LISTA DE SCHINDLER

Steven Spielberg es un director de los apodados como comerciales. Eso es más que obvio, algunas de sus películas han sido (y siguen y seguirán siendo) como un pozo de petroleo, no paran de producir dividendos.
Eso, lo de comercial, es utilizado con frecuencia por sus críticos como argumento supremo de desprestigio. Yo no veo las cosas así de simples, seguramente estoy equivocado, pero tengo la ventaja de que como no entiendo mucho de todo esto, digo lo que me ha parecido una peli después de verla, sin que me duelan prendas sobre sus valores de otro tipo, o sin pararme a pensar que no va por la senda que mandan los puristas.
Que en cualquier antología del cine haya alguna peli de Spielberg, que la va a seguir habiendo, casi me atrevo a asegurar que siempre, quiere decir algo, y ese algo es que además de convertir en oro lo que toca, es un tipo que sabe hacer cine.

Y es que La lista de Schiendler es también una película comercial, lo es por varias razones, por su final, que podemos calificar de feliz después de todo lo que se nos ha contado; lo es porque no muestra algunas de las cosas que (además de las que sí narra) ocurrían en los campos de concentración; y así podríamos continuar. Pero es que además de eso, es una gran película. ¿Que otro director hubiera hecho otra cosa? Seguramente, pero esta es la peli de Spielberg sobre el Holocausto y puede estar bien orgulloso del resultado.

Quizá, en parte por alguno de esos argumentos que ya he dicho y por alguna otra cosa que sería prolijo plasmar aquí ahora, lo que menos me gusta de todo el conjunto es el guión de Steven Zaillian. Se dice que el guión es cosa del guionista y no del director, pero en este caso, yo creo que a Spielberg le pareció bien cómo estaba, al fin y al cabo, se ajusta bastante a los gustos de Hollywood y tampoco Spielberg iba a salirse en esta ocasión de esos márgenes que aseguran un buen resultado en la taquilla, no había por qué hurgar en otros lugares, según su criterio (esto es una suposición mía).

Una estupenda dirección de actores, con Liam Neeson y Ralph Fiennes luciéndose en sus interpretaciones. Una banda sonora, de John Williams, algunos de cuyos pasajes figuran ya en las antologías y una fotografía y una ilumnación maravillosas.

El film está perfectamente planificado, logra que, en todo momento, mantengamos el interés por la historia y no decae en el ritmo en ningún instante, colocando sabiamente los momentos en los que el relato se aparta del horror e intercalando a la perfección unas acciones con otras.

Es de esas películas que a todo el mundo gustan, independientemente de que la historia se atenga más o menos a la realidad, nadie cuando la presencia, puede prescindir de la emoción que Spielberg nos transmite: El miedo, la crueldad, el desprecio por la vida de unos semejantes, la vejación de las personas, el egoísmo, la dureza de unas condiciones de vida sometida a constante tortura...

La película tiene muchas escenas magníficas, recuerdo aquella en la que vemos a Oskar Schiendler vistiéndose, con todos los detalles de cuando se hace el nudo de la corbata, elige y se coloca los gemelos, recoge el dinero, se coloca la insignia del partido en el ojal... y enlaza con la sala de fiestas donde se divierten los jerarcas nazis, con un Liam Neeson, elegante, sofisticado, toda una presentación, sin palabras de quién es este hombre. O las escenas del asalto al ghetto de Cracovia, cuando el niño trata de buscar refugio en los escondrijos más inverosímiles y todo está ocupado, siendo arrojado de cada uno de ellos: Han logrado convertir a los perseguidos en fieras para sí mismos.

Pero hay dos secuencias que a mí siempre me han parecido descollantes, una es la del principio, cuando la vela arde al compás de la salmodia en hebreo y el humo del pábilo que se extingue enlaza con el de la chimenea del tren, la cámara desciende y encontramos al funcionario que hace las listas, preparando sus útiles sobre una mesa portatil (pasamos de la felicidad al horror, del color al blanco y negro).
La otra, tiene varias partes, es la famosísima de la niña del abrigo rojo, primero perdida, caminando por el ghetto entre gente despavorida, soldados, perros, disparos... mientras Schindler contempla todo aquello desde la lejanía de su silla de montar. Unos minutos después la niña muerta es trasportada con un montón de cadáveres en un carro: Schindler es consciente, por primera vez, de lo que está ocurriendo y cambia su actitud ante la vida.
Pocas veces, el lenguaje cinematográfico ha sabido expresar tan bien el cambio experimentado en el interior de una persona y enlazar, de paso, dos capítulos diferentes de la historia que nos está narrando.

Una película necesaria, a la que se puede acusar de algunos defectos en la manera de contarnos aquel horror que supuso la persecución de los judíos, pero que resulta magistral cinematográficamente hablando. Desde entonces, Spielberg tiene el respeto y la consideración que hasta ese instante se le había negado desde algunos sectores.



sábado, 13 de agosto de 2011

EL RATONCITO PÉREZ

La tradición del Ratoncito Pérez que se lleva los dientes que se les caen a los niños y, a cambio, les deja un regalo bajo la almohada, viene de tiempos remotos en nuestro país, desde donde se extendió a Hispanoamérica.
Sin embargo, tomó carta de naturaleza, por así decirlo, cuando desde el Palacio Real, se pidió al Padre Coloma (autor, entre otras obras de Jeromín o Pequeñeces) que escribiera un cuento cuando a Alfonso XIII, que entonces tenía 8 años, se le cayó un diente, así pues estamos hablando del año 1894.
Según la descripción del propio Luis Coloma, el ratoncito es pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo y una cartera roja, terciada a la espalda.
Lo curioso es que el autor fijó la residencia del simpático roedor y nos dice que el ratoncito Pérez, vivía en una caja de galletas en la casa número 8 de la Calle Arenal de Madrid, en lo que era la confitería Prats; junto a su mujer y sus hijos, dedicándose a repartir juguetes y regalos a los niños que perdían un diente.
El día de Reyes del año 2003 el Ayuntamiento de Madrid rindió un homenaje al Ratón Pérez e instaló en la fachada de la casa donde el padre Luis Coloma situó la vivienda del roedor una placa con el siguiente texto: Aquí vivía dentro de una caja de galletas en la confitería Prats Ratón Pérez, según el cuento que el Padre Coloma escribió para el rey niño Alfonso XIII.
El manuscrito original del cuento, se conserva, desde 1894, en la biblioteca del Palacio Real.
De alguna manera, Ratón Pérez permitió la fijación de la tradición y de uno de sus elementos más importantes como es el regalo de una moneda (en el cuento, de oro) a cambio del diente caído bajo la almohada.
Si tienes curiosidad por leer el cuento, puedes hacerlo aquí, en esta cuidada edición del Centro Virtual Cervantes.


viernes, 12 de agosto de 2011

CORAZONES DE HIERRO

¿En la guerra todo vale? Esta puede ser una de las preguntas que se nos plantea con la historia que narra la peli.
Cualquier persona con sentido común que haya vivido un conflicto bélico te dirá que hasta en la guerra, por incongruente que parezca, hay unos códigos de conducta que cuando se traspasan convierten a la persona en un animal sin raciocinio y movido sólo por impulsos primarios.
Es cierto que se cometen atrocidades, que la guerra en sí lo es, pero cuando llega, hay que tratar (y digo tratar, porque no siempre está clara la línea divisoria) de mantener un mínimo de respeto tanto por tus compañeros, como por aquellos que están frente a ti y si se mete la pata, si en un momento dado, por las especiales circunstancias que rodean estas situaciones extremas en las que te estás jugando la vida, uno comete errores, al menos debe mostrar una actitud de arrepentimiento. Si no fuere así, estamos ante seres sin conciencia, amorales, para los que la palabra prójimo tiene un valor cercano al cero.

Durísima película de Brian de Palma que toma como base un hecho real, el conocido como Incidente de la colina 192, sucedido en 1966 y publicado en el semario The New Yorker, por cierto, una de las pocas publicaciones que cuenta en su plantilla con un verificador que se encarga de analizar cada uno de los datos que serán publicados con el fin de no cometer errores o publicar informaciones falsas.
Dura, digo, porque la vida real lo es, mucho más que la ficción que, a veces, no es capaz de imaginar que estas cosas ocurran. De hecho, De Palma, suavizó mucho la resolución del asunto que en la vida real no fue tan ejemplarizante como nos muestra el film y sí más cercano a lo que preveyeron los mandos que aconsejan al soldado Eriksson que se olvide del asunto.

El film narra el secuestro, violación y posterior asesinato de una joven vietnamita por una patrulla del ejército norteamericano. Uno de los soldados se opone a todo aquello y acaba denunciando a sus compañeros que le miran como a un delator. Los mandos también quieren hacer la vista gorda, al fin y al cabo con los cientos de civiles que mueren cada día en el conflicto, a quién le importa la vida de una anónima chica de ojos rasgados.

A partir de ahí todos los dilemas que uno quiera plantearse, desde el cuestionamiento a la propia presencia americana en la guerra, pues en vez de haber ido a ayudar a un pueblo, parece que van a torturarlo y asesinarlo, hasta la misma actitud del ejército en general y de sus mandos en particular, que parecen dar por bueno que estos chicos que están allí sufriendo y comportándose como héroes que arriesgan sus vidas, tiene derecho a cometer algunas barbaridades de cuando en cuando.

Aunque la presencia de Michael J. Fox y Sean Penn, hace que nos fijemos, sobre todo, en ellos por lo conocidos que son, es este último el que realiza una gran interpretación del psicópata sargento que es capaz de actos heroicos y de crimenes repugnantes, cuyo carisma entre sus hombres hace que estos se pongan de su parte de manera incondicional aún a costa de hacer cosas que nunca harían en su vida cotidiana.
Muy bien secundado por un plantel de actores, entonces poco conocidos y alguno de los cuales ha ido abriéndose camino en este difícil mundo de Hollywood y sobre todo, el gran trabajo de Thuy Thu Le que nos estremece en su papel de jovencita secuestrada y logra que lleguemos a odiar al sargento Tony Meserve.
La película cuenta con una banda sonora a cargo de Ennio Morricone, que acompaña a la perfección las emociones del film.
Magníficos planos, de los cuales destaco el del principio, cuando el soldado Eriksson queda atrapado en un tunel del Viet Cong y el realizador se inventa un corte transversal del tunel, para deleitarnos con una escena de tremenda tensión y suspense.

Magnífica película, que recomiendo, porque aparte de las reflexiones morales que plantea, de su evidente valentía (no olvidemos que el cine norteamericano nos está contando un hecho que es vergonzoso para su propio país), de su calidad técnica, de sus buenas interpretaciones, además resulta muy, pero que muy entretenida.



jueves, 11 de agosto de 2011

DANDO EJEMPLO





















El gobierno (nuevo) de Castilla La Mancha (PP), ha tomado la decisión de incrementar los emolumentos de los cargos de confianza (Jefes de Gabinete) en 4 ó 5.000 € anuales.
Según el propio gobierno regional, el nuevo ejecutivo, ha ahorrado ya con la supresión de algunos de estos puestos alrededor de 30 millones de euros y, por otro lado, una subida de 5.000 euros al año, supone poco más de 400 € al mes, además es de suponer que si han suprimdo puestos, a los que quedan les aumentará el trabajo.
A mí, si no la tuviera, no me daría ninguna vergüenza una medida de este tipo, pero como me queda un poco de esa cosa que no se lleva, me da un poco de grima que a los funcionarios, que también son menos y les ha subido el trabajo, les bajen el sueldo, que en el país en general se esté predicando una moderación del gasto y se tomen medidas de este tipo que a la gente le suenan a chulería.
Mari Cospe, bonita, ¿por qué haces esto?, no ves que el personal anda mosca y os tiene enfilados a los políticos.
Es una pena que una de las primeras medidas tomadas por un partido llamado a regenerar la vida pública sea tan poco entendible.
¿Que el PSOE no tiene fuerza moral para poneros las peras al cuarto?, por supuesto, después de la bancarrota que han dejado, deberían estar calladitos, pero ese no es el asunto, el asunto sois vosotros, que estaís predicando contención del gasto y a la primera de cambio dais la nota.
Hay una cosa que se está perdiendo (los partidos la han perdido del todo) y que para la gente de bien tiene mucha importancia aunque esté demodé, se llama decoro.