martes, 5 de junio de 2018

UN HÉROE POLACO

En este tercer y último volumen de la epopeya de Sienkiewicz conocida como Trilogía Polaca (después de A sangre y fuego y El diluvio), la trama histórica gira en torno a las guerras de Polonia contra los turcos y los tártaros acaecidas en la segunda mitad del siglo XVII.
El relato se centra en la figura de Miguel Volodiovski (de hecho, la novela original se titula "Pan Wolodyjowski"), conocido como el pequeño caballero, a causa de su corta estatura que, como dicen sus amigos y muchos de sus enemigos, suple sobradamente con su valor y con su destreza en el dominio de la espada. A él corresponderá dirigir la defensa suicida de la plaza fuerte de Kamenec, sobre el río Dniester, bajo los escombros de cuyas murallas encontrará la muerte. La fortaleza es la llave de toda Polonia y, una vez superada, quien lo haga, puede llegar hasta el corazón del reino sin apenas encontrar resistencia. Volodiovski jura ante Dios, mantener la defensa hasta la victoria o perecer entre sus ruinas.
El primer tercio de la novela, nos relata una historia de amor cortés, no exenta de enredos y malentendidos, que se resuelve con el matrimonio entre el protagonista y la joven Basia.
A continuación asistimos a las acciones de Voldiovski contra las bandas de salteadores que asolan los confines del reino y a un episodio en el que Basia es secuestrada por un tártaro llamado Azya, hijo del temible Tugay-Bey, que se hace pasar por leal a los polacos, pero que en realidad está esperando su ocasión para traicionarles y del que ella, valientemente, logra escapar en una huida que casi le cuesta la vida.
Lo verdaderamente interesante de la novela viene al final, en el que se relata de forma épica la defensa y ulterior caída de la fortaleza de Kamenec.
A pesar de que el remate final es una derrota, como está contada en tono épico y rodeada de la aureola de valor de los protagonistas principales, una vez más, Henryk Sienkiewicz, busca reforzar el sentimiento nacional de sus compatriotas polacos, en un momento en que, como he señalado en otras ocasiones, Polonia ni siquiera existía como nación, víctima de la voracidad territorial de sus vecinos germanos y rusos.
En la novela reaparecen algunos de los personajes que hemos visto en las anteriores, sobre todo el simpatico Zagloba, ya mayor, pero no por ello menos ingenioso. En ocasiones sus sentencias son verdaderas lecciones de vida.



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