miércoles, 5 de octubre de 2016

LA TABERNA FANTÁSTICA

Rogelio "El Rojo" (Rafael Álvarez "El Brujo"), reaparece en el barrio en el que vive su familia después de estar huído de la justicia por hallarse enredado en la muerte de un guardia cívil. Se presenta en la taberna "El gato negro", regentada por Luis (Agustín González) para asistir al entierro de su madre, "La Cosmospólita" (sic.), que sólo puede presenciar de lejos, en parte por precaución y además porque arrastra una considerable melopea que apenas le deja tenerse en pie.
Por la taberna aparece "El Carburo" (Juan Luis Galiardo), compadre de Rogelio, a quien está buscando para ajustar cuentas, pues al parecer le ha estado difamando. Cuando Rogelio vuelve a la taberna, se intercambian insultos, pero acaban bebiendo juntos, hasta que, al anochecer, llega el resto de la familia de la difunta y Rogelio y su padre sacan a relucir viejas disputas que desembocan en tragedia.
La película, en cuya producción colaboró TVE y estuvo subvencionada por el Ministerio de Cultura, se basa en una obra de teatro homónima de Alfonso Sastre, escrita en 1966, que no fue estrenada hasta 1985, con un éxito notable, al que contribuyó no poco, la revelación de un cómico, genial con frecuencia cuando logra controlar sus excesos: Rafael Alvarez El Brujo. El barroco histrionismo de El Brujo fue la feliz encarnadura de Rogelio el Rojo, papel en principio destinado a Juan Diego.
En la película de Julián Marcos, vuelve a dar vida a este personaje, muy bien acompañado en los papeles principales por un inmenso Agustín González y el singular talento de Juan Luis Galiardo, en un personaje de macarra barriobajero interpretado con originalidad y ese aire de chulería que tan bien se le daba al de San Roque.
En La taberna fantástica todos son antihéroes, pero en la turba de borrachos, navajeros y delincuentes de baja estofa, hay un aliento épico que trata de erigirse como contrapoder frente al orden de los picoletos y la justicia consagrada. Corre la sangre en una especie de absurda lucha de clases en el infierno de la marginación; mas no desaparece del todo cierto espíritu solidario de camaradas despreciables y cierta conciencia insurgente y rebelde.
Hay una escena que me ha llamado la atención, en la que los guardias civiles entran en la taberna y tras tomarse unas cervezas, se despiden y se colocan al revés el tricornio, con la parte de adelante hacia atrás. Seguramente tendrá alguna connotación que desconozco, aparte de la pura burla que no me extraña viniendo de quien viene.
Es una película totalmente olvidada, como algunas de las obras teatrales de Sastre, un autor más representado que conocido, está rodada prácticamente cual si fuera la filmación de una obra teatral, la cámara apenas sale un par de veces al exterior de la taberna, por tanto, en un espacio tan reducido y sin especiales movimientos de cámara, son los actores quienes soportan el peso del film, con constantes diálogos y con unas representaciones que, por momentos, brillan a gran altura.




4 comentarios:

  1. No la recuerdo Trecce, pero me encantaba como trabajaba "El Brujo" en aquella fantástica serie, "bueno a mi al menos me gustaba" Juncal, junto al fenomenal Paco Rabal.

    Abrazo.

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    1. En la película también aparece Francisco Rabal, aunque con un papel meramente testimonial.

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  2. Parece una gran película. Me encanta el actor Rafael Alvarez El Brujo. Y en donde interviene convierte todo en muy interesante.

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