jueves, 17 de junio de 2010

EL ENEMIGO DE LAS RUBIAS

Aunque Alfred Hitchcock ya había estrenado alguna otra película, este es considerado como su primer gran film (yo le quitaría el gran, pero para entendernos puede valer).
Hablamos (por cierto la peli es muda) de 1927 y se nos relata la historia de una especie de Jack el Destripador, que va asesinando mujeres por las calles de Londres, todas ellas rubias y en las que va dejando su sello: The Avenger (El Vengador).
Mr. Hitchcock ya nos deja aquí algunas de las que van a ser sus constantes en pelis posteriores, empezando por las rubias y siguiendo por la ocultación de datos y la introducción de falsas pistas al espectador para traer la duda sobre la persona a la que quiere presentar como sospechosa, vamos, aquello del falso culpable, estereotipo este que se repite en algunas de sus películas y que aquí es el centro de la trama.
La imprescindible atmósfera de tensión, suspense e incluso angustia, la logra a través de un triángulo en el que están inmersos el sospechoso, la hija de los dueños de la casa donde se hospeda y el novio de esta, un policía al que los celos llevan a considerar culpable a quien no lo es.
La ironía y esos sutiles toques de humor del director inglés, que también aparecen ya aquí, vienen sobre todo del matrimonio de papás de la guapa chica.
Me ha resultado muy curioso volver a ver una peli muda después de muchos años sin ver cine de este tipo, la manera en que los actores exageran las expresiones del rostro para transmitir lo que no pueden con la palabra, el maquillaje que blanquea los rostros para contrastarlos con el fondo poco iluminado que busca en algunas escenas y la introducción de algunos fotogramas con títulos (recuérdese que aquí no hay subtitulos, sino fotogramas con frases que de vez en cuando se intercalaban entre las imágenes) que parecen estar de más. No es así, sirven a un objetivo, por ejemplo, de vez en cuando nos mete un título en el que aparece simplemente: "Daisy". Es el nombre de la protagonista y con él nos remarca la obsesión que el inquilino tiene por ella.
Pero hay una escena que es la más me llamó la atención: Primero vemos cómo se balancea la lámpara del techo, para a continuación, en una especie de transparencia, aunque seguimos en el piso de abajo, vemos aparecer en el de arriba los pies del protagonista paseándose de manera nerviosa por su habitación. Curioso recurso para transmitirnos, además de una cierta tensión, el "sonido" de los pasos que oyen quienes están en el cuarto inferior.
A mí la peli no me acabó de gustar, demasiado previsible casi todo, con algunos fallos, de los que da un gran reparo hablar, quién soy yo, simple mortal, para hablar de los "fallos" de un dios del celuloide.
En definitiva, interesante, se ve como va experimentando cosas, como cualquier principiante, quien después sería un maestro. A quienes no les guste Hitchcock, que no se molesten en verla y si encima no soportan el cine mudo, que ni se les ocurra, les aburrirá. Para todos los que busquen al maestro en sus orígenes, recomendable.
Se me olvidaba, el título original es "The lodger" ("El inquilino").




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