miércoles, 13 de mayo de 2026

UNA LUZ EN EL HAMPA

 


Kelly (Constance Towers) es una prostituta que llega a la ciudad de Grantville huyendo de su pasado. Tras un primer encuentro con Griff (Anthony Eisley), el capitán de la policía de la ciudad, con el que mantiene un encuentro sexual por dinero, consigue rehacer su vida trabajando como enfermera en un hospital para niños inválidos. Además, se enamora del hombre más respetado y rico de la ciudad; pero las cosas no son exactamente lo que parecen.


Con una escena inicial impactante, en la que se ve a la protagonista golpeando de forma violenta a su proxeneta, mientras este le arranca la peluca dejando al descubierto su cabeza calva, puede parecer que vamos a presenciar un film sobre sexo y violencia, pero eso no es más que un envoltorio.


En realidad Samuel Fuller desarrolla un ataque despiadado contra la moral hipócrita de la clase media.
El retrato de una pequeña comunidad que vive tranquila, sin problemas aparentes de delincuencia, porque todo ocurre de manera soterrada y las propias autoridades se preocupan de que si algo pasa, sea de forma discreta: 'Vete a ejercer tu oficio a la localidad que está al otro lado del río que, además, pertenece a otro estado', le sugiere de manera hipócrita el capitán de policía a la protagonista, cuando en realidad en lo que está pensando es en tenerla a mano para refocilarse con ella, pero sin que nadie de sus vecinos le vea y ella no de mal ejemplo a las virtuosas personas de la ciudad.
Fuller toca temas tabú como la inducción a la prostitución, la pederastia o el aborto, algo que debió perturbar y quizá confundir algo al público que vio esta película en alguno de aquellos cines de programa doble o especializados en serie B, para los que en principio fue distribuída.




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