lunes, 28 de julio de 2014

W.

El gabinete del presidente George Walker Bush (Josh Brolin) se encuentra reunido en la Casa Blanca, sumergido en una profunda discusión sobre la manera de replicar a quienes han atacado a su país. Colin Powell (Jeffrey Wright), Condoleezza Rice (Thandie Newton), Donald Rumsfeld (Scott Glenn), Dick Cheney (Richard Dreyfuss)..., van exponiendo sus opiniones, centrándose el debate en si deben o no atacar Irán o Irak y las consecuencias que esto podría acarrear.
La mayoría de ellos, excepto alguna reticencia de Powell, que al final tampoco se opone, son partidarios de una intervención armada en Irak, ya que sostienen que el régimen de Saddam Hussein, tiene en su poder armas de destrucción masiva de las que puede hacer uso contra occidente. Sin embargo, las inspecciones internacionales son incapaces de encontrar tales armas, por lo que, incluso países occidentales aliados tradicionales de EE.UU., como Francia o Alemania, muestran su oposición a una intervención armada, quedándose Bush solo con el único apoyo, obtenido a regañadientes, del premier británico Tony Blair (Ioan Gruffudd). El 20 de marzo de 2003 se inicia la guerra; la victoria es proclamada el 1 de mayo siguiente, pero las armas de destrucción masiva nunca aparecieron (nunca existieron) y los americanos han tenido que quedarse allí para supervisar la frágil paz, sometidos al continuo hostigamiento de la resistencia iraquí.


Estructurada a base de flashbacks en los que Stone nos va presentando su particular visión de la biografía de George Bush, que nos presenta, desde sus tiempos de universitario, como un tipo borrachín, con cierto aire de ingenuidad y simplismo y una tortuosa relación con su padre. Insisto en lo de particular visión, porque el realizador va dando importancia a lo que se supone que hacía Bush, según le interese remarcar tales o cuales aspectos, por ejemplo, da la impresión de que llega a la Casa Blanca, prácticamente surgiendo de la nada, como si su anterior carrera política no hubiera existido.
Lo mejor del film son las actuaciones, en general de gran nivel y un trabajo de caracterización espléndido, logrando que algunos de los actores sean casi, un calco físico de los personajes reales.


Una indagación en la vida privada del expresidente norteamericano, en la que quedan patentes las filias y fobias de Oliver Stone, que tampoco es que aproveche la situación para cebarse en él, todo hay que decirlo, pero cuyo resultado final deja bastante que desear y que se hace un poco larga para lo que cuenta, menos mal que de vez en cuando, disfrutamos de algún corte musical que nos la hace más llevadera.

 
 
 

6 comentarios:

  1. todo lo que has escrito es nuevo para mi
    No se donde vives
    yo vivo aqui en miami
    saludos

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    1. Pues yo aquí, en España, concretamente en Zamora.

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  2. Al parecer, por las fotos, la caracterización de los personajes es excelente.

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    1. Condoleezza Rice o Colin Powell, están casi clavados.

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  3. Joder las caracterizaciones si que son muy buenas, parecen los auténticos.

    Saludos Trecce.

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