lunes, 16 de junio de 2014

FLY BOYS: HÉROES DEL AIRE


Blaine Rawlings (James Franco)un cowboy cuyo rancho ha sido embargado por el banco, es avisado por el sheriff de su localidad de que hay una orden de arresto contra él, le aconseja que antes de media hora desaparezca del pueblo y se vaya muy lejos. En el documental que está viendo en esos momentos en el cine, se habla de los jóvenes norteamericanos que se han alistado voluntarios para combatir como pilotos en la escuadrilla Lafayette que el ejército francés ha creado especialmente para ellos.
Otros jóvenes viajan a Francia junto a Rawlings, sus motivaciones para emprender tal aventura son de lo más variopinto, desde quien, como Rawlings, huye de la justicia, hasta otros que van en busca de gloria, pasando por quienes desean luchar por lo que consideran una causa justa.
Una vez en el campo de entrenamiento, son adiestrados por el capitán Thenault (Jean Reno). En un breve plazo de tiempo aprenden a pilotar y se encuentran en disposición de participar en sus primeras misiones de guerra, para lo cual servirán al mando del oficial norteamericano Reed Cassidy (Martin Henderson), un experimentado piloto que bajo su capa de hombre duro y sin sentimientos, velará porque sus hombres salgan lo mejor librados posible de los encuentros con los aviones alemanes.


En el contexto de la I Guerra Mundial, la película recrea las andanzas de los voluntarios norteamericanos enrolados en la Escuadrilla Lafayette. Los aviones son un elemento nuevo como arma de guerra y sus pilotos se consideran a sí mismos una especie de élite dentro de las fuerzas armadas, los herederos de aquellas guerras caballerescas en las que los códigos de honor aún tenían cierta importancia.


Las escenas de combate, tan espectaculares como repetitivas y un tanto faltas de emoción, se rellenan con una historia de amor un tanto insulsa entre el protagonista, James Franco y la actriz francesa Jennifer Decker, en el papel de Lucienne.
El rigor histórico es más que dudoso y algunos de los planteamientos bastante increíbles en tiempos de guerra, haciendo de la película más una historia de aventuras que un film bélico, porque cuando se quiere poner trascendente, resulta incluso cómico.
Resulta bastante más atractivo el personaje de Reed Cassidy, un tipo descreído y de vuelta de todo, que ha visto morir en combate a todos sus amigos que el del propio protagonista del film que, por momentos, se presenta desangelado.


A pesar de todo, la película entretiene, aún con ese tufillo de prepotencia de los norteamericanos que han venido a salvar el mundo porque ellos saben cómo se hacen las cosas y los franceses no. De los alemanes, mejor no hablar de cómo son tratados, aunque se hace un pequeño homenaje a von Richthofen, o a un piloto inspirado en el as alemán, que, por supuesto, a la postre es derribado por los americanos.
Al final uno queda con la sensación de haber presenciado un film mediocre plagado de tópicos.





2 comentarios:

  1. Entonces mejor no verla, porque hasta la fecha todas las películas que había visto de Reno me habían gustado. Tienen los yankees una especial fijación contra los franceses de difícil explicación, debe ser que los ven como un resumen de lo que es ser europeo.

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    1. Si te gusta como actua Jean Reno, mejor que no la veas, porque sentirás pena.

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