sábado, 14 de junio de 2014

LA JUNGLA (UPTON SINCLAIR)

No voy a hablar de un libro, sino sobre lo que este libro significó en un determinado momento, allá por 1906, hace más de un siglo.
Todos conocemos publicaciones, películas, programas de radio o televisión, etc., que han tenido impacto en la sociedad y esta novela es un caso claro de ello.
A su autor, Upton Sinclair, le encargaron un trabajo para investigar la industria cárnica de Chicago, sus malas prácticas laborales y sanitarias y sus posibles efectos perniciosos en la salud. Lo que podía haberse quedado en un informe se convirtió en un clásico de la literatura. En su novela, Sinclair se dedica a contar todo lo que pasa con la carne, desde que la ternera o el cerdo están vivos en el matadero, hasta que llegan a la mesa del consumidor estadounidense. Trabajos sin unas mínimas condiciones de dignidad, viviendas insalubres, explotación constante, abusos y estafas en los servicios, ausencia de garantías o posibilidades de defensa... Los lectores estadounidenses reaccionaron con repulsión, no sólo por la descripción del trabajo de las mujeres y de los niños en los mataderos de la ciudad, sino también al darse cuenta de que al comer carne de ternera, algunas veces también comían la carne de los operarios que se caían vivos a las trituradoras, y por los cuales, por cierto, nadie se preocupaba demasiado. El caso es que el clamor popular, consiguió que el presidente Theodore Roosvelt plantease una serie de cambios legislativos dirigidos a “humanizar” las condiciones de trabajo de los empleados de los mataderos, se envió un ejército de inspectores a los mataderos, que confirmaron casi todas las denuncias de Sinclair, aunque, a la hora de la verdad, el alcance de las reformas fue bastante más limitado de lo que prometían, y la batalla colectiva continuó siendo necesaria.
Hay también un trasfondo en la novela, del que apenas se habla en ella, ya que entonces aún no se había despertado la conciencia colectiva sobre el asunto, es el sufrimiento de los animales.
Sinclair comentó con cierto sarcasmo sobre las repercusiones de su novela: "Yo apunté hacia el corazón del público, y por accidente le di al estómago".
 
 
 


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