Mariano (Diego Peretti) es un psicoanalista que debe cumplir con el servicio comunitario tras perder una demanda por un accidente de tráfico. Se ve obligado a brindar apoyo terapéutico a Alfredo (Luis Luque), un policía deprimido porque su esposa lo engañaba. Luego, Mariano se ve involucrado accidentalmente en una investigación de doble homicidio que está llevando a cabo Alfredo.
No faltan los estereotipos de este tipo de películas (persecuciones, tiroteos, etc.), al modo típico de los films norteamericanos, con este envoltorio, el argentino Damián Szifrón, consigue, sin embargo, alejarse de ese tono a la hora de narrar, pues los personajes se desenvuelven en un ambiente cotidiano, con diálogos y situaciones que dotan a la cinta de una especial peculiaridad.
Una especie de parodia de algunos films de Hollywood con crítica social a la situación de Argentina, además de algunos momentos de suspense, los diálogos resultan ingeniosos, las situaciones no exentas de originalidad y todo ello, con mucho humor que convierten a la película en un trabajo singular.
Szifrón entiende el cine como entretenimiento y aquí es lo que sirve al espectador. Muy divertida.
























