Tras la rendición de Japón al término de la Segunda Guerra Mundial, la isla de Taiwan queda en manos de los nacionalistas chinos (Kuomintang), cuya llegada, inicialmente recibida con esperanza, pronto da paso a la desconfianza, la corrupción y la violenta represión política. En este contexto histórico, la película narra las vidas entrelazadas de la familia Lin, propietaria de un modesto restaurante en la ciudad portuaria de Keelung. El hermano mayor, Wen-heung (Sung-Young Chen), lucha por mantener el negocio familiar mientras se enfrenta a elementos criminales que se aprovechan del nuevo desorden político. Otro hermano, Wen-leung (Jack Kao), traumatizado por su experiencia bélica, desaparece tras ser arrestado, sumiendo a la familia en una angustiosa incertidumbre. El hermano menor, Wen-ching (Tony Leung Chiu-wai), un fotógrafo sordomudo, se convierte en el centro emocional de la película. Su discreta integridad y su creciente relación con Hinomi (Shu-Fen Hsin) —cuya propia familia se ve destrozada por las convulsiones políticas— ofrecen un frágil rayo de esperanza. Cuando estalla el infame Incidente del 28 de febrero de 1947 —una violenta represión del Kuomintang contra civiles, en la que murieron 30.000 taiwaneses—, la vida de la familia Lin se ve sacudida por el miedo, la pérdida y la imposibilidad de permanecer ajena a la historia.
Ambientada en Taiwán entre 1945 y 1949, la película retrata los turbulentos años que siguieron inmediatamente al fin del colonialismo japonés. Cada miembro de la familia se ve arrastrado, voluntaria o involuntariamente, a las corrientes políticas que asolan la isla.
Hou Hsiao-Hsien, nos ofrece a través de su narrativa elíptica, las sobrias interpretaciones y su estilo contemplativo, un retrato profundamente humano de una familia (reflejo de toda una sociedad) que lucha por sobrellevar un período de trauma nacional, sugiriendo que el dolor personal y colectivo son inseparables en tiempos de catástrofe histórica.




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