William Bonney (Kris Kristofferson) era conocido por todos como "Billy el Niño". Estando encarcelado en Lincoln, esperando el juicio que le va a condenar a morir en la horca, llega a sus manos un colt con el que asesina a los guardianes y consigue huir. El sheriff Pat Garrett (James Coburn), que en otros tiempos cabalgó junto a él, será el encargado de darle caza, tarea que le encomiendan los ganaderos que desean verse libres de la banda de pistoleros en pro de su particular visión del progreso.
La película marcó el final de una serie de films que revitalizaron un género que muchos daban por agotado. Sam Peckinpah retrata un Oeste teñido de sangre y polvo, que fusiona su estilo transgresor con un fatalismo que presagia el final de una época.
La antigua amistad entre Billy y Pat se transforma en rivalidad, y los ideales míticos de libertad se enfrentan a un nuevo orden dictado por una emergente clase dominante. Todo ello acompañado por la banda sonora compuesta por Bob Dylan.
El tema central del film es el fin de ese peculiar territorio de frontera y lo que ello conlleva. Pero esta vez, la visión de Peckinpah lo lleva más allá de las convenciones del género, más allá de la historia y la leyenda, hasta la esencia misma del mito con un lenguaje impregnado de un lirismo triste, duro y fatalista.




Uno de los mejores ejemplos del denominado wéstern crepuscular.
ResponderEliminarSeguramente.
EliminarViendo una de las fotos de tu post, he vuelto a pensar que en las películas todo el mundo está dentro de los salones con los sombreros calados hasta las cejas, cuando seguramente los vaqueros al entrar lo primero que harían sería quitarse esa prenda tan superflua bajo techo.
ResponderEliminarLa verdad es que no se muy bien lo que harían, ya se ha encargado Hollywood de vendernos un Oeste que vete a saber en qué se parece a la realidad.
EliminarImágenes y música inolvidables.
ResponderEliminarAsí es.
EliminarUn western muy realista. A mi lo ue más me gustó de esta película fue la visión que daba del Oeste: gente pobre que más que vivir sobrevive. Como dando a entender que las oportunidades no eran para todos los que se desplazaban a la frontera.
ResponderEliminarUn saludo
En ese sentido, es bastante realista.
EliminarUn título paradigmático del cine de Peckinpah -y muy apreciado por la crítica-, donde dos antiguos compañeros de fatigas se reencuentran a ambos lados de la ley; se respetan pero saben que están condenados a enfrentarse a muerte.
ResponderEliminarCada cual ha seguido su senda y lo hará hasta el final, consciente de las consecuencia.
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