Brian Fitzgerald "Fitzcarraldo" (Klaus Kinski), un excéntrico y megalómano hombre de negocios obsesionado con la ópera, ha ido perdiendo su prestigio y su fortuna en absurdas empresas sin futuro. Su último proyecto consiste en construir un teatro de ópera en un poblado peruano a orillas del Amazonas; para conseguir el capital necesario para financiar tan magna empresa se dedica al comercio del caucho. Su extravagante plan exige sacar del río un gran barco fluvial y transportarlo hasta la cima de un monte.
El protagonista del film está inspirado en una persona real que abordó una aventura parecida a la que se narra. Una película cuyo rodaje estuvo cargado de problemas e inconvenientes, desde la actitud ególatra de Kinski, hasta los conflictos con los indígenas que actuaban como extras o las muertes y diversos accidentes graves que se produjeron durante el mismo y es que, entre otras cosas, su realizador y guionista, Werner Herzog, se negó a recurrir a los efectos especiales, no quería que el espectador notara la diferencia entre un barco de plástico y uno de 360 toneladas arrastrado por una superficie fangosa en plena selva a 40º.
Todo para recrear esta especie de homenaje a la locura o mejor a los sueños imposibles, de impactante visionado en que estamos viendo en realidad a los indígenas arrastrando el barco mediante un sistema de poleas, mientras Fitzcarraldo canta a la selva con sus viejas grabaciones de Caruso.




No querría ver una película que ha provocado muertes reales. Un beso
ResponderEliminarEs cierto que el asunto se las trae.
EliminarEn este caso, parece que el rodaje no difería mucho de la hazaña que narra la película. Kinski y Herzog mantuvieron una intensa relación de amor-odio y, según dicen, los indios que participaron como extras se ofrecieron al director para dar muerte al excéntrico actor-personaje.
ResponderEliminarEso dicen, es verdad.
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