El detective Jonah Gabriel (Chiwetel Ejiofor), un inspector de policía, se incorpora al trabajo después de una operación fallida para extraerle una bala de la cabeza. En su primer día se ve envuelto en una investigación para descubrir quién es el responsable del asesinato de un conocido capo de la droga. Sin embargo, Gabriel no es el único que va tras esa persona, ya que Joseph Bede (Christopher Eccleston), un antiguo socio del traficante fallecido, también busca respuestas. A medida que los dos se adentran más en el misterio, sus mundos se encaminan hacia una inevitable colisión.
Plagada de subtramas en las que los personajes secundarios dejan de serlo para tomar protagonismo por momentos, incluso durante un episodio entero o más. Todos ellos cobran importancia, bien en un momento determinado, bien en diversas fases de la narración, incluso, para algunos, el considerado como protagonista de la historia puede no serlo tanto y sí alguno de los otros, aunque tenga menos presencia en pantalla.
Los giros, simulaciones y tretas del guion para despistar al espectador, también son muy numerosos, en algunos tramos te llegan a confundir por completo, incluso a envolver de tal manera que puedes pensar que has perdido el hilo entre tanto personaje e historias paralelas, para darte cuenta más adelante que no es así, de repente se deshace el embrollo y las cosas se aclaran y vas teniendo claro quién es quién y que ha hecho cada cual.
Además de lo interesante de la historia, su realizador y guionista, el británico Hugo Blick, nos ofrece algunas secuencias realmente conseguidas, planos detalle artísticos y delicados y unos diálogos realmente logrados.
Una gran serie en la que la línea entre buenos y malos se difumina hasta quedar borrosa, incluso desaparecer por completo.


Me la apunto. Un beso
ResponderEliminarMuy entretenida.
EliminarA mí me pareció un excelente Thriller que me apetece volver a ver
ResponderEliminarEstá muy bien.
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