miércoles, 2 de abril de 2025

DESEO, PELIGRO

 


En 1938, durante la ocupación japonesa de China, el odio al invasor crece entre la población y, en ocasiones, son pequeños grupos los que organizan la resistencia. Tal es el caso de un grupo de actores aficionados (cuatro hombres y dos mujeres), todos ellos jóvenes estudiantes que trazan un plan para asesinar a un destacado funcionario colaboracionista. Para llevarlo a cabo, Wong Chia Chi (Tang Wei), asumirá el papel de la esposa de otro de los integrantes del grupo, haciendo ver que su esposo se dedica a la exportación y realiza prolongados viajes. Durante estos periodos, tratará de seducir a su objetivo, única manera de acercarse a él, dadas las precauciones que toma. El plan fracasa, pero tres años después, ya en Shanghai, otro grupo de resistentes, en teoría mejor organizados y del que forman parte alguno de los antiguos actores, contacta de nuevo con Wong Chia Chi, a fin de retomar su antiguo plan.


El guion se basa en una novela corta de la escritora chino-estadounidense Eileen Chang (Chang Ai-ling, antes de emigrar a EE.UU.), del mismo título que la película en inglés (Lust, caution), escrita en 1950 y, tras periódicas correcciones de la autora, publicada en 1979. Los caracteres chinos para "lujuria" y "precaución", pueden leerse también como "color" y "anillo", respectivamente, por lo que el título puede interpretarse como un juego de palabras que podría ser también "anillo de color", objeto que resulta relevante en la historia. 
Se cree que la novela de Eileen Chang está inspirada en Zheng Pingru, una espía china, asidua a los eventos sociales, que reunió información sobre el Ejército Imperial Japonés durante la segunda guerra chino-japonesa. Intentó asesinar a Ding Mocun, el jefe de seguridad del gobierno títere japonés, pero no tuvo éxito y fue ejecutada.


Aunque en apariencia estamos ante una especie de  thriller psicológico, realmente la historia gira alrededor de los dos protagonistas, el señor Yee (Tony Leung Chiu-wai), un alto funcionario de la seguridad del gobierno títere de los japoneses y Wong Chia Chi, una joven dispuesta a sacrificarlo absolutamente todo, en pro de la causa patriótica. Él es un tipo frío, metódico y cruel en su trabajo y apasionado, incluso violento, en los encuentros amorosos con Wong. Unos encuentros que muestran sexo explícito y que han sido fuente de controversia, tratados de forma artística por Ang Lee, muy consciente del desafío que suponían estas escenas, pero sin esconder una atmósfera de gran erotismo y que tienen absoluta importancia en el mensaje que desea transmitir el realizador taiwanés que yo resumiría en una escena, en la que ella, en una entrevista con el antiguo director del grupo de teatro (un joven que está enamorado de ella y que fue quien la introdujo en la misión que ahora lleva a cabo) y el responsable de la resistencia, les pregunta, casi entre lágrimas, si son realmente conscientes de lo que todo aquello está suponiendo para ella, pues tiene que entregarse a un hombre sumamente inteligente que, no solo penetra en su cuerpo, también lo hace en su mente y ella no puede fingir sin que su amante se de cuenta, por lo que está entregando algo más que su cuerpo en aquellos encuentros y eso no viene en ningún manual de espionaje. Su jefe, no solo no quiere oírla hablar de aquella manera, sino que le incomoda que ella se manifieste de ese modo, casi desesperada.
El sufrimiento de esta mujer, entregada a la causa hasta límites casi inhumanos lo vemos en un film que cuenta, además de magníficas interpretaciones, con una impresionante vestuario, una exquisita fotografía del mexicano-estadounidense Rodrigo Prieto y una gran dirección artística y constituye un espectáculo visualmente hermoso.




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