martes, 21 de abril de 2026

ASESINATO EN LA PLANTA 31

 

En un país sin nombre, y en un momento indeterminado del futuro, la principal corporación mediática, que tiene su sede en un rascacielos icónico, recibe una amenaza de bomba. En aquel edificio se publican docenas de periódicos y revistas dirigidos a anestesiar a una sociedad post-apocalíptica y totalitaria, donde la intimidad y la disidencia están perseguidas. 
La amenaza obliga al desalojo del edificio y al paro absoluto de las ediciones, lo que provoca pérdidas millonarias, pero el sistema no permitirá, bajo ningún concepto, que el menor indicio de terrorismo llegue hasta la opinión pública. 
El implacable comisario Jensen, un policía que no ha fallado en ninguna de sus misiones, dirigirá la investigación. Solo tendrá siete días para interrogar a los pocos sospechosos que hay, encontrar al culpable y cerrar el caso. 
El protagonista de la historia es un hombre solitario que apenas se relaciona con sus compañeros, sin familia, concentrado en su trabajo y, por lo que se ve, con algún tipo de enfermedad de cierta importancia. 
Per Wahlöö nos introduce en una sociedad distópica en un futuro cercano al que se escribió la novela (1964) que nos recuerda al mundo orwelliano, con una corporación editorial que acapara todas las publicaciones del país con el fin de anular el libre pensamiento de sus lectores y, por extensión, de la sociedad como tal. Los diálogos son breves y certeros en esta novela que es toda una denuncia, adelantada en el tiempo, a la llamada sociedad del bienestar que a cambio de solventar los problemas de la vida diaria del ciudadano, anestesia su voluntad y anula toda crítica.



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