lunes, 11 de marzo de 2024

EL MUELLE DE LAS BRUMAS

 


Jean (Jean Gabin), un desertor del ejército francés, llega a Le Havre ―una ciudad permanentemente envuelta en la niebla―, para huir en barco hacia América. Conoce a Nelly (Michèle Morgan) en Casa Panamá, un garito del muelle, y simpatizan de inmediato; ella es una joven de 17 años que creció demasiado rápido, tiranizada por su tutor, Zabel (Michele Simon), un hombre extraño que mantiene tratos con un grupo de jóvenes que juegan a ser mafiosos. Uno de ellos acosa a Nelly, y Jean lo humilla. El suicidio de un pintor, que frecuenta Casa Panamá, permite al desertor asumir una nueva identidad.


El guion, de Jacques Prévert, adapta la novela del mismo título del escritor francés Pierre Mac Orlan (seudónimo de Pierre Dumarchais), publicada en 1927.


La Casa Panamá, una taberna situada en un solitario paisaje a la orilla del mar, se convierte, en las escenas del film, en una especie de refugio de personas que huyen de la vida, allí se despiden de ella, recuerdan otros tiempos o, sencillamente, buscan una nueva. 
Personajes atractivos, cada uno con sus esperanzas y sus miserias que Marcel Carnè retrata entre brumas con escenas que van desde la tensión hasta el romanticismo, pasando por la ternura, como aquellas en que interviene el perro que sigue al protagonista después de que éste le salvara la vida en la carretera. Un mundo de granujas con interesantes diálogos y algunos momentos que le dan un cierto toque poético.




viernes, 8 de marzo de 2024

LOS BAJOS FONDOS

 


Un barón arruinado después de haber dilapidado su fortuna en el juego y las mujeres, congenia con Pepel (Jean Gabin), un ladrón profesional del que están enamoradas dos hermanas. El marido de una de ellas regenta una sórdida posada en la que vive Pepel y en la que se acabará instalando el barón.


El guion se inspira en una obra teatral del mismo título, del autor ruso Máximo Gorki, un relato sobre las clases humildes que el original ambienta en la Rusia zarista. 
En 1957, Akira Kurosawa adaptó la misma obra en su película Donzoko.


Con su acostumbrada visión realista, Jean Renoir nos sumerge en el mundo de los desheredados, una panoplia de personajes, cada cual con su pequeña historia, cuyas vidas les han llevado a la miseria. 
Con algunos planos muy llamativos, el film, además de sus sufrimientos, deja entrever la solidaridad que existe entre ellos, la amistad y camaradería que, por la penuria en que viven, les lleva a comprenderse y a ser solidarios unos con otros. Personajes que encierran un fondo de bondad, el optimismo que suelen destilar los films de Renoir, le lleva a dejarnos un final que muchos califican de chapliniano y que abre una amplia ventana a la esperanza.




jueves, 7 de marzo de 2024

TONI

 


Toni (Charles Blavette), un joven inmigrante italiano que trabaja como cantero en Provenza, se aloja en casa de Marie (Jenny Hélia), una joven que se enamora profundamente de él. Toni, sin embargo, ama a otra mujer, la ardiente y apasionada española Josefa (Celia Montalván), a la que también desea Albert (Max Dalban), el autoritario capataz de Toni. El conflicto de intereses acaba estallando violenta y dramáticamente.


Basada en una historia real, Renoir se traslada a Les Martigues, en la Provenza francesa, la pequeña ciudad donde ocurrió el drama, en medio del esplendor bucólico del campo y sus cotidianos rituales sociales, ambientándola en una comunidad de inmigrantes que viven entre su propio círculo y el intento de integrarse en la comunidad francesa. Emplea actores no profesionales y con participación de ciudadanos locales en papeles secundarios. Rueda en exteriores y en el estudio de Marcel Pagnol. 
Considerada por algunos precursora del Neorrealismo (Luchino Visconti fue asistente de dirección, aunque no figura en los créditos), el propio Renoir no estaba de acuerdo: "No creo que eso sea del todo correcto. Las películas italianas son magníficas producciones dramáticas, mientras que en Toni me esforcé por evitar lo dramático".


Aún muy presente en nuestra sociedad el tema de la inmigración, vemos en la película un crisol de culturas (españoles, italianos, africanos...), el miedo de los lugareños hacia sus nuevos vecinos, las envidias entre estos que se quejan de que no dejan de venir personas de fuera para quitarles el pan, ellos que acaban de llegar como quien dice.
El film también presenta el triste papel de la mujer en aquellas sociedades de entreguerras.
La visión de Renoir a veces se acerca a esa pureza que solo se encuentra en el documental, consiguiendo crear una maravilla adornada con un sentimiento poético que convirtió la película en uno de los films preferidos por los críticos y realizadores de la Nueva Ola francesa.




miércoles, 6 de marzo de 2024

ESTA TIERRA ES MÍA

 


Los alemanes acaban de invadir otra ciudad en un país indeterminado de Europa occidental y el comandante del distrito es el mayor Erich von Keller (Walter Slezak). Al igual que otras ciudades ocupadas, los alemanes la mantienen como una supuesta ciudad libre a cambio de la cooperación ciudadana. Algunos de los principales ciudadanos, como el alcalde Henry Manville (Thurston Hall) y el jefe de la estación de ferrocarril George Lambert (George Sanders), alientan la cooperación ciudadana para mantener la paz. Paul Martin (Kent Smith), un guardagujas y el mejor amigo de George, ha ido aún más lejos al hacerse amigo de los soldados alemanes. Por otro lado, el director de la escuela, el respetado profesor Sorel (Philip Merivale), y la joven maestra Louise Martin (Maureen O'Hara), hermana de Paul y prometida de George, se resisten abierta pero silenciosamente, aunque no desafían totalmente las órdenes alemanas. El compañero de Louise, un maestro llamado Albert Lory (Charles Laughton), de mediana edad, es un hombre tímido cuya cobardía autoadmitida se ve exacerbada por su autoritaria madre, Emma Lory (Una O'Connor). Mimándolo, espera, a cambio, que él nunca la abandone. Albert está secretamente enamorado de Louise, algo que la mayoría de los alumnos saben y es motivo de bromas. Alguien ha estado imprimiendo y distribuyendo clandestinamente folletos antialemanes y, además, un acto de sabotaje en las instalaciones del ferrocarril, acaba con la muerte de dos soldados alemanes. Von Keller está decidido a descubrir a la persona o personas detrás de estos actos. Si no puede, no dudará en encarcelar y ejecutar a personas inocentes para que sirvan de escarmiento al resto. Cuando los alemanes descubren al supuesto saboteador y le disparan, Albert queda atrapado en el medio y su vida corre peligro. En esta situación, la gente del pueblo puede tener una idea real de que, a veces, un solo paso separa la cobardía del heroísmo.


Segunda película estadounidense de Jean Renoir. En ella, el ojo privilegiado del maestro francés disecciona con precisión lo que estaba ocurriendo en aquella Europa sumida en una trágica guerra y lo hace a través de unos personajes perfilados con acierto.
El comandante alemán responde al estereotipo de aquella clase burguesa del país germano que ha llevado a preguntarse a los estudiosos cómo es posible que un país tan culto como era la Alemania de entreguerras, se dejase arrastrar por un demente. Von Keller, el hombre que es capaz de descubrir quien está detrás de los panfletos subversivos gracias a sus conocimientos de los clásicos griegos y latinos, tiene una figura de orondo bonachón, capaz de hacerte detener sin perder la serenidad y la sonrisa sabiendo que aquello puede ser la antesala del pelotón de fusilamiento. Con un discurso sereno, se le ve imbuido de la creencia que comparte con buena parte de sus compatriotas: Ha venido para salvar al país ocupado, porque los germanos son la última esperanza de occidente, los guardianes de la cultura europea.
Gran parte de la población del lugar, se somete, no quiere problemas, ¿son unos cobardes?, ¿algunos tratan de sacar provecho? A saber lo que haríamos los demás en sus circunstancias.


Quizá los momentos de mayor brillantez del film son precisamente aquellos que carecen de acción, pero ahí emerge el triángulo con más renombre de la película: O'Hara, Laughton y Renoir. El realizador mueve la cámara en travelling ante el jurado o se recrea en los primeros planos del rostro de la actriz en los que exprime toda su serena belleza y Laughton despliega toda su capacidad interpretativa en el maravilloso alegato que hace en su propia defensa o las sentidas y alegóricas secuencias finales en las que lee a los niños los artículos de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, precisamente cuando la ciudad siente en su cuello la bota del invasor recorriendo con sus tanques las calles en las que hasta hace nada esos niño jugaban: Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos...




martes, 5 de marzo de 2024

DULCE JUEVES

 

Secuela de Cannery Row, en esta historia, Doc regresa a los Laboratorios de Biología Occidental y a un Cannery Row cambiado, después de servir en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Mack y los chicos todavía viven en el Palace Flop-house, pero Lee Chong vendió su tienda a un mexicano llamado José María Rivas. Desde la muerte de su propietaria original, Dora, el burdel local, The Bear Flag Restaurant, ahora está dirigido por la hermana mayor de Dora, Fauna, cuyo verdadero nombre era Flora y que llegó desde San Francisco donde llevaba algunos años al frente de una Misión Nocturna en Howard Street.
El libro rebosa amabilidad a raudales entre un grupo de personas que tienen algo de marginal y que se ayudan unas a otras constantemente, aunque a veces lo hagan de una forma un tanto peculiar.
John Steinbeck escribió esta historia después de pasar una mala racha: La muerte de un amigo íntimo y la disolución de su segundo matrimonio le hicieron caer en una depresión. Conocer a la mujer que se convertiría en su tercera esposa le ayudó a cambiar las cosas y volver a ser feliz. Basó la historia de Doc y Suzy, los protagonistas de la novela, en su propia historia, lo que probablemente explica por qué su dolor al comienzo de la novela y su recuperación al final se sienten tan genuinos. Realmente estaba escribiendo desde su corazón y ello hace que la historia resulte aún más fuerte.
En el conjunto de la literatura de su autor, esta es probablemente una de esas novelas que podríamos calificar como ligeras, pero siempre es un placer leer a este maestro de las letras norteamericanas y dejarte llevar por una historia de esas que te hacen sentir bien.



lunes, 4 de marzo de 2024

EL CRIMEN DEL SR. LANGE

 


Un hombre y una mujer llegan a un café-hotel cerca de la frontera belga. Los clientes reconocen al hombre por la descripción policial. Su nombre es Amedee Lange (René Lefèvre) y asesinó a Batala (Jules Berry) en París. Su amiga Valentine Carcès (Florelle) cuenta a la concurrencia como sucedió todo para que obren en consecuencia y decidan si lo denuncian o no: Lange trabajaba en la pequeña imprenta de Batala. Batala era un verdadero bastardo, estafaba a todo el mundo y era un casanova que engañaba a las mujeres. Un día, huyó para evitar enfrentarse a sus acreedores, y los trabajadores crearon una cooperativa para seguir trabajando y gracias a las novelas del oeste escritas por Lange, consiguen que el negocio tenga éxito.


El film desarrolla una idea (quizá fuera incluso un esbozo de guion), del pintor, decorador, actor y director catalán Joan Castanyer. Este hombre no era simplemente unos de esos corifeos que pululan alrededor de las grandes figuras de la cultura en general y del cine en particular, al contrario tenía cierta influencia sobre Renoir y según Ángel Quintana, resulta fundamental en el desarrollo de la conciencia política del maestro francés. Castanyer también realizó los decorados de la película. 
Joan Castanyer fue, durante la Guerra Civil, director de Laya Films, la sección cinematográfica del Comissariat de Propaganda de la Generalitat. En palabras del montador Ramon Biadiu, que trabajó con él en Laya Films, Castanyer era, por encima de todo, un catalán de una sola pieza y tan auténtico como unas espardenyes de Blanes, de donde era hijo. 
Envuelto en cierto halo de misterio, este personaje, desconocido, cuando no ignorado, tanto por el cine español como por el francés, regentó en París el pequeño restaurante Le Catalan, situado enfrente del taller de Picasso, en el que compartieron mesa y mantel algunos de los más granados nombres de la intelectualidad de la época (Cocteau, Simone de Beauvoir, Sartre o Buñuel, entre otros), además de mantener una estrecha relación con Picasso y Dalí.


Renoir tiene la habilidad de convertir una película con un mensaje clarísimamente militante, con un asesinato de por medio, en una especie de comedia. El capitalista no es un ser que se conduzca como un monstruo despiadado (que en el fondo lo es), sino un sinvergüenza que pasa por la vida aprovechándose de quien cae en sus manos, pero con una apariencia de tipo simpático, como un charlatán de feria que a base de su verso prolijo y florido envuelve a sus víctimas en sus manejos, sin que estas se den cuenta hasta que ya es demasiado tarde. Un don Juan con las jovencitas, abusa de su posición con los asalariados que trabajan para él. Ellos tampoco son los típicos trabajadores manuales, al fin y al cabo trabajan en una imprenta, aunque es cierto que el sector de la tipografía siempre estuvo muy concienciado en la lucha de clases. 
Queda reflejado también el triste papel de la mujer, una situación con la que ha lidiado hasta hace apenas una generación, pues hace cincuenta años penas comenzaba (y subrayo lo de comenzaba) a quitarse de encima, no solo a estos jefes y jefecillos aprovechados, sino a los propios compañeros de trabajo que se movían alrededor de ellas como fieras en celo permanente. 
El film consigue presentarnos la muerte de Batala como un ajusticiamiento y no un simple asesinato y hasta en la secuencia en que lo vemos, hay un toque humorístico. Así lo ven los clientes y el propio tabernero de la fonda donde Valentine narra la historia, un público que no deja de ser un alter ego de los propios espectadores que vemos la película: El oprimido, el estafado, el plebeyo, ha hecho justicia.




viernes, 1 de marzo de 2024

LA BESTIA HUMANA

 


Jacques Lantier (Jean Gabin) es un maquinista de trenes propenso a sufrir convulsiones violentas, una condición que atribuye al hábito de beber en exceso de sus antepasados; no puede reprimir su misoginia y su trato con las mujeres es muy violento, él dice que en esos momentos es como si una nube se pusiera delante de sus ojos. Roubaud (Fernand Ledoux) es el subjefe de la estación de Le Havre y está casado con Séverine (Simone Simon), mucho más joven. Cuando Roubaud se entera de que su esposa, en el pasado, tuvo relaciones con su padrino, el rico señor Grandmorin (Jacques Berlioz), lo mata durante un viaje en tren en un ataque de celos. Se asegura de que Séverine esté presente, convirtiéndola en cómplice del asesinato. Lantier, a pesar de haberlos visto en el pasillo del tren, oculta el hecho durante la investigación porque se siente atraído por Séverine. Ambos comienzan una aventura, mientras Roubaud se vuelve cada vez más retraído y comienza a jugar. Séverine insta a Lantier a matar a su marido para que sean libres, pero desconoce la desafortunada condición de Lantier.


El guion se basa en la novela del mismo título de Émile Zola publicada en 1890.


Quizá la película, aunque mantiene en algunos pasajes algo de poética, pierde parte del lirismo que envuelve la novela de Zola. 
Drama con toques de cine psicológico y cine negro, la constante presencia de los trenes hace que cobre valor también como testimonio de unos tiempos que aún añoran quienes disfrutaban de aquellos viajes en trenes movidos por locomotoras de vapor, sus vagones con compartimentos, en los que se podía salir al pasillo a fumar y donde era posible bajar y subir las ventanillas, aún a riesgo de que te entrara una carbonilla en el ojo.
Por cierto y hablando de trenes, Jean Renoir nos ofrece algunos planos fantásticos desde la locomotora, poniéndose en el punto de vista del maquinista o siguiendo al tren a su paso por campos, viaductos y estaciones.