viernes, 3 de febrero de 2017

MUERTE EN GRANADA

España, año 1936. Los jóvenes Ricardo Fernández (Naím Thomas) y Jorge Aguirre (Gonzalo Penche) son dos fieles seguidores de la obra del poeta granadino Federico García Lorca (Andy García). Ricardo conoce a Federico cuando presenta en Madrid su obra Yerma, y el célebre poeta se despide de él con un "no me olvides"... Pasados dieciocho años, Ricardo, que ya ha cumplido los 31 (Esai Morales), trabaja como periodista en San Juan de Puerto Rico, pero no ha conseguido olvidar el asesinato de Lorca, ocurrido al comienzo de la Guerra Civil. Decidido a averiguar la identidad del responsable del crimen, vuelve a España. Sin embargo, la España de Franco sufre aún las secuelas de la guerra y sus habitantes parecen querer enterrar el pasado. Además, todavía abundan los detractores del poeta, como el siniestro Centeno (Miguel Ferrer). Ricardo hace caso omiso de las amenazas y las palizas que recibe y sigue empeñado en descubrir al asesino, ni siquiera se da por vencido cuando le llevan a la cárcel. Pero la respuesta a sus preguntas está más cerca de lo que jamás hubiera imaginado.
El guión se basa en los libros del hispanista irlandés Ian Gibson "El asesinato de Federico García Lorca" y "La vida de Federico García Lorca".


El guión modifica muchas de las cosas que están más o menos probadas históricamente, o bien cambia nombres o escenarios. Incluso con respecto a los libros en que dice que se inspira, los cambios son notorios.
Por ejemplo, todo el episodio relativo al domicilio de los hermanos Rosales, donde Lorca estuvo acogido hasta que fue detenido aprovechando la ausencia de los varones de la casa, por un lado hace referencia a situaciones reales, como la relación de Federico con las hermanas Rosales y con la madre de estas, que estaban encandiladas con el poeta que les contaba historias y tocaba el piano para ellas. Sin embargo, no sé por qué motivo, cambia los nombres y los Rosales, pasan a ser la familia González. En el caso de Ramón Ruiz Alonso, que al parecer, según el propio Ian Gibson, fue el responsable de la detención de Lorca, al ser el autor de la denuncia contra él, ni se le menciona y sus responsabilidades quedan repartidas entre dos o tres de los personajes del film.
Con todo este lío, la película pierde buena parte de su valor como testimonio histórico, que sacrifica en pro de la historia que fabrica el guión mezclando realidad y ficción, pero eso es algo totalmente legítimo, aunque advertimos de ello para que quien vea el film y desee saber con cierta aproximación todo lo que rodeó el asesinato de Lorca, se informe en otras fuentes. Los trabajos más conocidos al respecto son los del propio Gibson que ha dedicado buena parte de su vida a investigar la vida y la muerte de Lorca en varias facetas, pero en la actualidad hay bastante literatura al respecto, bien trabajada y fiable.


Las actuaciones, en general, dejan bastante que desear, quizá con la excepción de la poderosa presencia de Andy García.
En cuanto al film en sí, la idea de crear una intriga alrededor de las responsabilidades sobre la muerte del poeta, no está mal, pero naufraga en el intento, aunque pueda resultar entretenida, pero solo a ratos, en otros es demasiado previsible.
La trama gira alrededor del personaje que interpreta Esai Morales y sus intentos para poner nombre al culpable directo de la muerte del poeta y pierde mucha fuerza, que solo recupera, en parte, cuando la figura de Lorca reaparece en la historia.
Otra idea interesante del film, es poner como eje de la narración la elegía de Lorca titulada "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías". La fuerza de los versos de Lorca, declamados por el personaje del poeta, cobran una fuerza dramática excepcional, pues aunque Lorca no los escribió pensando en sí mismo, sino en su dolor y como homenaje a la muerte de un amigo, no es la primera vez que se ha visto en ellos una premonición, no sólo de la propia muerte del poeta, sino de la tragedia de la Guerra Civil en general.




jueves, 2 de febrero de 2017

JOHN FORD. EL HOMBRE Y SU CINE

El libro de Tag Gallagher es una inmensa obra sobre el gran cineasta del siglo XX. Inmensa en todos los sentidos, porque grande es la figura de John Ford y voluminoso el trabajo de Gallagher.
Publicado originalmente en 1986, nos acerca a la figura de este genio carismático y divertido, pero también tortuoso y sardónico que ocultaba su gran erudición bajo una apariencia casi de analfabeto, su acomodada posición económica bajo ropas desgastadas y su sensibilidad bajo la apariencia de hombre duro y despiadado. El hombre que tras rodar una escena, era capaz de encerrarse en su habitación, envolverse en una sábana y coger una borrachera de tres o cuatro días, tras haber gritado: ¡voy a emborracharme!
Según su hermano Francis, había tejido una leyenda de dureza alrededor de sí mismo para proteger y ocultar la suavidad y sensibilidad de su espíritu.
Por el libro desfilan testimonios de actores y técnicos que trabajaron con él, algunos le admiraban y otros, aún habiendo tenido problemas en su relación, acaban confesando la fascinación que este hombre era capaz de ejercer sobre quienes le rodeaban. Raramente explicaba algo y, aparentemente, no daba instrucciones a sus actores que en ocasiones, tenían que improvisar, pero siempre lograba sacar lo que pretendía de ellos.
El libro disecciona todas y cada una de sus películas, desde sus principios en el cine mudo, hasta su definitiva consagración y su aparente declive.
La historia de un maestro que agradará al lector en general, porque cuenta muchas anécdotas de su vida, algunas veces disparatada, pero sobre todo resulta muy atractivo para el cinéfilo por la gran cantidad de información y pormenores que ofrece sobre la carrera de este hombre y los detalles de la preparación y rodaje de sus films.



miércoles, 1 de febrero de 2017

MAS ALLÁ DEL JARDÍN

Palmira Gadea (Concha Velasco), una aristócrata sevillana con una vida que responde a un orden perfecto: un marido atractivo, dos hijos estupendos, un hogar impecable y un jardín espectacular. A pesar de ello se siente insatisfecha, su aparentemente feliz matrimonio con Willy (Fernando Guillén), un exitoso ganadero, celebra las bodas de plata. Tiene unos hijos guapos y educados, y su casa es envidiable. Pero ella busca su propia identidad. De repente, se entera de que su marido le es infiel, uno de sus hijos no asume su ambigüedad sexual, y su hija le hace abuela. Palmira decide mirar más allá del jardín, dejarlo todo atrás y marcharse con una organización humanitaria a un país africano. Es en África donde se reencuentra con su primer amor y ahora médico.
La película es adaptación fiel de la novela del mismo título de Antonio Gala, con un guión de Mario Camus y una bonita fotografía de José Luis Alcaine.
Ruanda, país que al que se dirige, se cambió por Senegal a la hora del rodaje, por la guerra que vivía aquel territorio africano, aunque en el guión definitivo no se hace mención a ninguno concreto, mas que indirectamente a través de las noticias de televisión. A la hora de la elaboración del guión, se encontraron con la dificultad de que la novela transcurría íntegramente en Sevilla y que la llegada de la protagonista a Ruanda suponía otra novela. La solución, que propuso Mario Camus y que aceptó Olea, fue la de comenzar y terminar la película en Africa e introducir en plan flash-back toda la parte central de Sevilla.


Supongo, y sólo supongo, que la película quiere transmitirnos la insatisfacción de una mujer que comienza una nueva etapa en su vida (el médico le acaba de comunicar que acaba de entrar en el llamado climaterio) y se da cuenta de que jamás ha hecho lo que quería, sino lo que le decían o aquello a lo que la vida le arrastraba. Hay también una lejana y somera crítica a una determinada clase de la sociedad sevillana, pero sin entrar demasiado en el asunto.
Con unas interpretaciones que no me han convencido, comenzando por una Concha Velasco a la que todo el mundo pone por las nubes, pero yo encuentro artificial y en algunos momentos sobreactuada, sobre todo cuando se le va un poco la especie y declama su papel. El papel era en principio para Catherine Deneuve y después se le ofreció a Pepa Flores, que lo rechazó y eso que salió ganando.
Al final, la insatisfecha mujer, de la que se nos quiere transmitir un mensaje de coraje y valentía por romper con su cómoda vida, resulta que es una persona orgullosa de un jardín que no cuida ella y que se va a África como voluntaria de una ONG para pasearse con un antiguo novio.




martes, 31 de enero de 2017

HEMINGWAY Y DOS PASSOS, UNA AMISTAD ENTERRADA POR UNA TRAGEDIA

La tragedia de un hombre, acabó con la amistad de estos dos literatos norteamericanos, un suceso que tuvo como telón de fondo la Guerra Civil Española y un nombre propio: José Robles Pazos, un intelectual español, profesor de lengua española en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.
Robles, un hombre educado en la Institución Libre de Enseñanza, solía pasar las vacaciones estivales en España, junto a su familia, su esposa, Márgara Villegas y sus pequeños hijos Francisco y Margarita.
En el verano de 1936, le sorprende el estallido de la Guerra Civil y solicita permiso a su Universidad para quedarse en España. Se quedó en Madrid para echar una mano a la república y, como conocía el inglés y el francés a la perfección y tenía nociones de ruso, le asignaron, como intérprete al general Vladimir Gorev.
En noviembre del 36, viaja a Valencia para trabajar como traductor en la embajada rusa del hotel Metropol, pero allí, inexplicablemente, fue arrestado por hombres de PCE y de los servicios secretos rusos, acusado de espionaje y traición. Su esposa sólo pudo verle dos veces en la cárcel de extranjeros. Después desapareció.
Al parecer, el crimen de José era que sabía demasiado y conocía la confrontación política que se avecinaba en el gobierno republicano y sobre los aterradores procesos de Moscú y los planes de Stalin para trasladar aquella represión a Barcelona contra los anarquistas y los seguidores de Andreu Nin.
John Dos Passos, amigo personal de Robles, que había traducido al castellano su Manhattan Transfer, visitó España y removió despachos y cloacas conmovido por la desaparición de su amigo, para averiguar, al menos, lo que había ocurrido.
Dos Passos, después de aquello, nunca volvió a ser aquel izquierdista radical e ilusionado que denunciaba las miserias de su país y que había querido cambiar el mundo empezando por España. Cuando llegó a Estados Unidos, declaró que el Kremlin había envenenado la causa española por la libertad con su maldita maquinaria política, sus secretos métodos jesuíticos y la caza de brujas contra los trotskistas.
Ernest Hemingway, también presente en España en la misma época, burlándose de los escrúpulos de Dos Passos, justificó la muerte de Robles y, con otras palabras, dio a entender aquello tan socorrido de que algo habría hecho, para que los soviéticos que tanto habían ayudado a la causa republicana, acabaran con él.
Aquello supuso la ruptura de la amistad que hasta entonces hubo entre los dos escritores estadounidenses.



lunes, 30 de enero de 2017

LA CELESTINA

Calisto (Juan Diego Botto), un joven hacendado, de carácter impulsivo y buena presencia, perteneciente a la nobleza, se enamora perdidamente de Melibea (Penélope Cruz), una adolescente hija de un rico comerciante.
Los padres de Melibea proyectan para ella un matrimonio que consideren conveniente, pero en sus planes no entra Calisto, así que este, llevado por la pasión que le mantiene en un estado de permanente agitación, se deja llevar por el consejo de su criado Sempronio (Nancho Novo), que le pone en contacto con Celestina (Terele Pávez), una alcahueta con fama de hechicera, para conseguir el amor de Melibea.
Otro criado de Calisto, Pármeno (Jordi Mollà), sospecha de la vieja, porque conoce sus trucos y su siniestra reputación, ya que sirvió en su casa siendo niño.
Celestina logra convencer a Melibea del amor que siente por ella Calisto y concierta una cita entre ambos y para pagar sus servicios, Calisto entrega a la vieja una costosa cadena de oro que desata las disputas entre Celestina y los dos criados de Calisto, que pretenden cobrarse su parte en el enredo.
Una dramática sucesión de acontecimientos se produce y todo el asunto se escapa del control de sus protagonistas para devenir en tragedia.


Adaptación de la famosa novela de Fernando de Rojas, una de las cumbres de la literatura castellana.
El guión corrió a cargo de Rafael Azcona.


La película está bien ambientada y con adecuadas localizaciones en exteriores. Si algo tenemos en abundancia en este país, son lugares que se adecuen a este tipo de películas.
La música, elegida por el propio realizados, Gerado Vera, entre piezas clásicas del renacimiento, no siempre queda muy acorde con la acción y además, en algunos pasajes, suena estridente y un tanto repetitiva.
En algunas secuencias se repiten diálogos enteros extraídos del libro.


Las actuaciones están a tono con la mediocridad de la adaptación, sobre todo las de los dos protagonistas que son sencillamente malas. Quizá podamos salvar a Terele Pávez en su papel de Celestina y un poco a Maribel Verdú. Los dos criados de Calisto, interpretados por Mollá y Novo, se zampan a este literalmente en las escenas que comparten.




viernes, 27 de enero de 2017

EL ÚLTIMO VIAJE DE ROBERT RYLANDS

Juan Noguera (Gary Piquer) es un joven profesor de español que se muda una temporada a Oxford para impartir un curso de literatura española en su prestigiosa universidad. Juan se hospeda en la casa de la hermana de su gran amigo Alfred Cromer (Ben Cross), que vive con su pequeña hija. Su llegada al campus coincide con el retorno a la ciudad tras diez años fuera del también profesor Robert Rylands (William Franklyn), un hombre polémico del que la familia de Cromer no guarda buenos recuerdos. Muchas cosas van a cambiar en el entorno de Juan... Y muchos secretos del pasado van a salir a la luz.
El guión adapta libremente la novela de Javier Marías "Todas las almas", adaptación que sentó tan mal al autor que presentó una demanda en los tribunales, consiguiendo que su nombre y el de su novela desapareciera de los títulos de crédito tras diez años de litigio.
Se trata de la segunda película de Gracia Querejeta y está estéticamente muy cuidada. La fotografía es una delicia y tanto los interiores como los exteriores del Oxford que retrata son espléndidos, así como el melancólico y romántico uso de la luz.


Nos hallamos ante un film peculiar, de esos que algunas veces se califican de intelectuales, con todas las connotaciones que esto conlleva. No es extraño que para algunos espectadores haya resultado una película incomprensible y aburrida. Incomprensible no porque no se entienda lo que dice, sino porque puede parecer absurdo su planteamiento y aburrida, porque su discurrir es lento, en la pretendida pretensión de darle un cierto tono poético y reflexivo que yo no estoy muy seguro que consiga, como otras de las cosas que seguramente buscaba Gracia con esta polémica y libre adaptación.
Pienso que en algunos momentos, sobre todo al principio, pierde interés y despista al espectador y, aunque en el tramo central se vuelve más interesante, corre el peligro de haber perdido definitivamente ese interés de quien la está viendo.
Yo me he debatido entre cierta fascinación, sobre todo por algunas composiciones y movimientos de cámara y un cierto desasosiego porque me daba la impresión de que se debilita periódicamente el pulso de la narración.
Me han resultado muy agradables e interesantes las secuencias en que interviene la niña (Perdita Weeks), en una interpretación absolutamente encantadora, y el tratamiento que da a algunos personajes, seres perdidos que aparentan fortaleza e independencia, pero en el fondo están asustados y deseando la compañía y el amparo de otros, sin atreverse a pedirlo por un mal entendido orgullo o por miedo al rechazo, pero incluso en este aspecto, pasa de momentos interesantes a otros de indefinición al retratar los caracteres.
La película está llena de sugerencias, algo que hace que no guste a quienes esperan que todo se les de masticado, entre esas sugerencias está la probable relación homosexual que dos de los protagonistas tuvieron en el pasado.
El film está interpretado por actores británicos, y aquí incluímos también al español de padre escocés Gary Piquer, ya que es totalmente bilingüe y de hecho su carrera se ha desarrollado indistintamente en España, EE.UU. y Reino Unido.




jueves, 26 de enero de 2017

NOVIO A LA VISTA

En la España de 1918, Enrique García Hurtado (Jorge Vico) y Loli (Josette Arno) son dos adolescentes enamorados que, una vez concluido el curso académico, se disponen a pasar el verano junto a sus acomodadas familias en un agradable lugar de recreo a orillas del mar. Una vez allí, los jóvenes viven entregados a los juegos de pandilla y, en el caso de Enrique, al repaso de las asignaturas que le quedaron pendientes. Por su parte, la madre de Loli ha puesto sus ojos en Federico Villanueva (José María Rodero), un joven ingeniero perteneciente a una familia de clase alta que goza de una gran popularidad en el lugar, pues representa un buen partido para su hija, cuyos atributos de mujer ya han comenzado a despuntar. Desde ese instante, la madre, hace todo lo posible por formalizar dicha relación, obligando a su hija a pasar largos ratos en compañía de tan preciado personaje.
Pero los amigos y amigas de Loli, incluido el propio Enrique, no se resignan a sufrir una baja en el grupo y deciden rebelarse contra los adultos, raptando, con su consentimiento, a la muchacha. Tras instalarse en una loma próxima, reciben el embate de sus familias, organizadas a modo de columna militar, y se libra una ingenua batalla a base de piñas y artefactos pirotécnicos. Cuando el verano acaba, todo parece solucionado. Sin embargo, las cosas ya no vuelven a ser como antes y Loli, secretamente halagada por el ingeniero, se decanta definitivamente por este relamido pretendiente mientras Enrique es suspendido de nuevo por su ignorancia en materia del imperio austro-húngaro.


De algún modo, el éxito de Bienvenido, Mister Marshall eclipsó el siguiente largometraje de Berlanga, del que, por cierto, éste no quiso volver a saber nada durante años y años, hasta que, en un homenaje que se le tributó, se proyectó la película y, tras verla de nueva, aseguró que estaba orgulloso de ella, porque le pareció que tenía buena factura y resultaba divertida, a pesar de que algunas secuencias se habían quedado un poco ñoñas, pero algunos gags seguían (y siguen, en mi opinión) siendo modernos y actuales. La película fue tratada con cierto desdén por la prensa en general y algunos críticos en particular que llegaron a acusarla de ser un plagio de Las vacaciones de Mr. Hulot, de Jacques Tati, algo que Berlanga siempre negó.


Basada en un texto de Edgar Neville, que participó en la elaboración del guión, junto al propio Berlanga, José Luis Colina y Juan Antonio Bardem y cuya acción transcurría en la sierra madrileña, pero Berlanga trasladó a sus amadas playas levantinas, es una película que nos habla del abandono de la infancia para pasar a ser adulto y del mundo de ingenuidad en que viven los niños y adolescentes que ellos se niegan a abandonar porque saben que la vida que les espera es mucho más aburrida. Todo esto les lleva a enfrentarse con los adultos, alguno de los cuales, llegará a hacer causa común con ellos.
El film, una película coral, como tantas del autor, nos permite también, ver a una amplísima panoplia de secundarios españoles de la época, algunos de ellos aún jovencitos y no está exenta de una cierta crítica a un determinado tipo de sociedad. Incluso Berlanga logra colar alguna cosilla que se le pasaron a la censura (Es el momento de que la sociedad civil asuma el mando, dice uno de los personajes).
Es una película que resulta divertida a pesar del tono de ingenuidad en el que transcurren algunas de sus escenas.
Una anécdota: Se trata de una coproducción hispano-francesa y al parecer, para el papel de Loli, la protagonista, se barajaban dos nombres, el de Josette Arno, que fue la elegida y que al final, este fue el papel más destacado de su carrera y otra jovencita desconocida que quedó descartada, se llamaba Brigitte Bardot.