Giulietta (Giulietta Masina), que duda de la fidelidad y del amor de su marido, acude a una agencia de detectives para confirmar sus sospechas. Conocerá a su enigmática y liberal vecina Susy (Sandra Milo), que la tentará para liberarse de sus ataduras conyugales.
A través de esta mujer que vive su viaje hacia su propia liberación, entre los fantasmas del pasado y el miedo a romper con las normas sociales que la llevan a soportar las infidelidades de su esposo, Federico Fellini nos muestra la opulencia y cómo el aburrimiento burgués puede propiciar las más extravagantes aventuras y pasatiempos. El film es una experiencia cinematográfica visualmente maravillosa que muestra el talento imaginativo del director y la capacidad de la que era su esposa en la vida real, para expresar con destreza la emoción humana.
El magistral uso del Technicolor por parte del director de fotografía Gianni di Venanzo transforma la película, el primer largometraje en color del maestro italiano, en un caleidoscopio de sueños, espíritus y recuerdos. Giulietta Masina, con ese rostro y esos ojos que conservan la inocencia y la curiosidad infantiles, interpreta a una esposa traicionada cuya incapacidad para aceptar la realidad la lleva a un viaje alucinatorio de autodescubrimiento.




Las películas de Fellini, en mi opinión, son para disfrutar, no es tan importante la historia que te cuenta sino cómo la cuenta y cómo la ves.
ResponderEliminarUn saludo
Algo de eso hay, en efecto.
EliminarGiulietta Massina interpreta a una burguesa que vive engañada, no tan distinta en el fondo de la prostituta de "Las noches de Cabiria".
ResponderEliminarPersonajes conciertas similitudes.
EliminarDebe de ser una obra maestra. Un beso
ResponderEliminarPara algunos lo es.
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