jueves, 31 de marzo de 2011

OTRA MUJER

Hubo quien dijo que algunos pasajes de "Septiembre", estaban faltos de ritmo. No me extrañaría que esta peli fuera una especie de venganza (entre comillas) contra los que tal afirmaron. De nuevo nos hallamos ante el "otro" Woody, el émulo de sus admirados "europeos", en esta ocasión, de nuevo, de Bergman. Límpida, certera, sobria, de tales maneras nos presenta sus inquietudes sobre la existencia, sobre esa supuesta seguridad emocional que es pura apariencia en esta mujer (la protagonista) que cree haber alcanzado todas las metas de su vida, hasta que reflexiona y se da cuenta de cuántas carencias, cuántas renuncias le ha costado todo aquello. Al final, Allen no puede sustraerse a lanzarnos un mensaje de esperanza, pero ya la película ha conseguido meternos dentro el desasosiego y cuando un film logra traer preguntas a nuestra mente, hacernos pensar, estamos ante un buen trabajo, pues esa es una de las cosas más difíciles de conseguir.



Magnífica la interpretación de Gena Rowlands, con algunos secundarios de lujo, encabezados, aunque sólo sea por conocidos, por Gene Hackman y Mia Farrow. Una iluminación espléndida, gracias al trabajo de Sven Nykvist y una selección musical, en esta ocasión a base de música clásica principalmente, tan cuidada como es costumbre en la pelis del neoyorkino. Y el cuadro de Gustav Klimt: "-Me he puesto triste al mirar este cuadro.
-Pero si se llama esperanza ..."






miércoles, 30 de marzo de 2011

EUGENIO ONEGUIN

Alexander Pushkin es considerado como el renovador de la literatura rusa, el que la aupó a la modernidad y de hecho hasta los mismos escritores rusos, directa o indirectamente, así lo reconocen. "Estoy aprendiendo mucho de Pushkin escribió León Tolstoi, todos tenemos que aprender de él". "Somos pigmeos en comparación con Pushkin, entre nosotros no queda ningún genio como él", la frase es de Dostoyevski. Creo que con este par de muestras, queda todo dicho de la significación de Pushkin en las letras rusas.
La novela que nos ocupa "Eugenio Oneguin" (Onieguin, como también se escribe), tiene la peculiaridad de estar escrita en verso, casi por entero en tetrámetro yámbico, con un esquema de rima inusual, "aBaBccDDeFFeGG", donde las letras minúsculas representa rimas femeninas y las mayúscula, masculinas. El texto narra las andanzas de Eugenio Oneguin, una especie de dandy, aburrido de la vida y de sus lujos. Se traslada al campo y allí traba amistad con el poeta Vladimir Lensky y conoce a las hermanas Larina, Olga, prometida de Lensky y Tatiana (Tanya). Esta última le declara su amor incondicional en una carta, un hecho que en la época se cosideraba todo un acto de libertinaje por parte de la mujer. Oneguin, a pesar de ser un conquistador, en un acto de honestidad, la rechaza. Debido a sus coqueteos con Olga, es retado a duelo por Lensky y desde aquí se desencadenan una serie de acontecimientos que tampoco es cuestión de ir relatando aquí.
La novela, en cuanto a trama, tampoco es que dé mucho de sí, pero son las reflexiones y disquisiciones del narrador, una especie de alter ego idealizado del propio Pushkin, las que proporcinan altura literaria al texto. En definitiva, no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta.
Fue publicada por entregas, algo muy del siglo XIX, pero tiene una tormentosa historia en cuanto a su proceso de creación, ya que Pushkin fue cambiando cosas, añadiendo algún capítulo, dejando sin escribir algún otro que tenía pensado hacer... La primera edición completa del libro, se publicó en marzo de 1833, de la que aún Pushkin hizo algunas correcciones menores, siendo el texto aceptado en la actualidad, el que vio la luz en 1837.
La vida de Alexander Pushkin, que ésta sí que es de novela, comenzó su fin en la fría y oscura tarde del 27 de enero de 1837, cuando a 15º bajo cero, tuvo lugar un duelo en el que Pushkin fue mortalmente herido. Dos días más tarde fallecía. Su amigo, el poeta polaco Adam Mizkevich, escribió con tal motivo: "Una sola vez en cualquier rincón del mundo puede aparecer un hombre dotado de talentos tan eminentes y tan variados como Alexander Pushkin"


martes, 29 de marzo de 2011

DÍAS DE RADIO

Inevitable para mí acordarme, cuando veía esta peli de "Historias de la radio", de nuestro José Luis Sáenz de Heredia, quizá la mejor película del director tan vinculado al Régimen. Allen arranca para esta historia de una situación que era anecdótica en "Annie Hall", en la que mediante un flash-back, nos trasladaba durante unos instantes a la infancia de Alvy Singer, el alter ego del propio Allen. Así pues, estamos ante un film con claras connotaciones autobiográficas y, por si alguna duda queda, la infancia del narrador se desarrolla en la zona de Brooklyn en la que vivían un buen número de familias judías de clase baja. Así a través de los ojos del muchacho, asistimos a su fascinación por el mundo de fantasía que le llega a través de las ondas, a él y a una buena parte de la sociedad en la que vive, que deja sus problemas y sus miserías cotidianas y se sumerge en la fascinación del mundo radiofónico, con sus estrellas rutilantes, sus canciones y su mundo irreal.


Nostalgia y ternura se combinan, con el aderezo de una magnífica ambientación, una selección musical antológica, para mi gusto, lo mejor de la peli y una fotografía que nos regala algunas de las más lindas imágenes del New York de los cuarenta. Aunque los personajes quedan bastante bien perfilados, tampoco es que las actuaciones sean fuera de lo común dentro del nivel exigible a un buen film como es este. Allen se rodea de Danny Aiello, y de sus musas Mia Farrow y Dianne Wiest y, en otro guiño a "Annie Hall", una breve aparición de Diane Keaton. Quizá peca un tanto de diluirse entre el número de historias que nos cuenta, es como si se le amontonaran las cosas que nos quiere contar, aunque bien es cierto que si algunas dejan que desear, otras son memorables.




Volviendo al principio, yo me quedo con nuestra "Historias de la radio", aunque Sáenz de Heredia no sea Woody Allen (en ninguno de los sentidos), prefiero ver las interpretaciones de Francisco Rabal, Tony Leblanc, José Luis Ozores, José Isbert, Ángel de Andrés, Alberto Romea o Guadalupe Muñoz, que además de no tienen nada que envidiar, sino todo lo contario a los intérpretes de "Días de radio" Y encima, la peli logra transmitir mejor los sentimientos de añoranza, ternura y emoción, quizá porque sus historias nos resultan más cercanas (seguro que gente de otros países no la vería con los mismos ojos) y porque yo creo que acierta al reducir el número de historia que nos cuenta (básicamente tres). Eso sí, para selección musical, la de Mr. Allen: Glenn Miller, Kurt Weill, Cole Porter, Artie Shaw, Bing Crosby, nuestro Xavier Cugat, Benny Goodman... Una auténtica gozada.






lunes, 28 de marzo de 2011

DÉJÀ VU





















Por si alguien no lo sabe, la traducción sería "ya visto" y se emplea esta expresión para denominar la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación que estamos viviendo en ese instante. Casi todo el mundo ha tenido alguna vez en su vida un "déjà vu". Hasta no hace mucho se relacionaban estas situaciones con fenómenos paranormales, algo que hacemos muchas veces cuando no sabemos encontrar una explicación razonable para algo que nos ocurre. Sin embargo, desde hace años, se vienen haciendo experimentos sobre este asunto y las últimas hipótesis lo relacionan con la memoria. Al parecer nuestro cerebro va acumulando experiencias e imágenes, pero de forma fragmentaria, es decir individualizándolos. Así, sensaciones, situaciones, imágenes o acontecimientos que podemos tener almacenados y que quizá no tenían para nosotros importancia o no estábamos en situación de comprender, afloran de nuevo al coincidir con algo que estamos viviendo en ese momento y como del recuerdo no teníamos conciencia, nos da la sensación de que ese algo ya lo hemos vivido, pero no sabemos ubicarlo. Un ejemplo: ¿Nunca os ha ocurrido reconocer un rostro por la calle y no saber ubicarlo, pero estar seguro de que esa cara la conocemos de algo? Algunas veces nos damos cuenta, tras estrujarnos la mollera de que a aquella persona la conocemos relacionada con alguna prenda (bata, uniforme...), o un lugar concreto (cafetería, establecimiento comercial...), pero al verla en la calle, en otro ambiente, con una vestimenta diferente, mezclada con el común de la gente, somos incapaces de recordar de qué la conocemos, incluso algunas veces, jamás llegamos a ubicarla. El "déjà vu" podría ser una muestra de este tipo de reconocimiento, estamos convecidos de que reconocemos la situación, pero no estamos seguros de por qué la reconocemos. Incluso se apunta que, en alguno de los casos, pueden ser situaciones vividas en nuestra infancia, cuando ni siquiera tuvimos conciencia de ellas y ahora, con el paso del tiempo, cuando volvemos a vivirlas por casualidad, nuestro cerebro las rescata de la memoria, pero somos incapaces de darle una explicación razonable a que el recuerdo sea tan real, porque no tenemos conciencia de haberlas vivido ya. Lo que sí producen es una sensación de cierto desasosiego y de inquietud, pues hay que tener en cuenta que se rompe el orden cronólogico al que estamos acostumbrados, de repente el presente se transforma en pasado.


domingo, 27 de marzo de 2011

EL REY LEAR

En un ejercicio de cinefilia, palabra que a algunos les suena a perversión y en este caso casi lo fue, me tragué esta peli de Jean-Luc Godard y aún me estoy preguntando qué pasa por la cabeza de esta gente para hacer estos trabajos. Sin duda son para cabezas más preparadas que la mía, o para que algún entendido me explique lo que yo no entiendo muy bien. Durante hora y media asistimos al deambular de un descendiente de Shakespeare, que busca las obras de su ancestro tras de que algunas obras cumbres de la cultura se hayan perdido por culpa del accidente nuclear de Chernobyl. Sí, ya sé que todo es una parábola que, por cierto, en estos días cobra actualidad, pero caramba con la parábola, como digo hay que estar muy en los secretos de los autores para valorar lo que estoy seguro que será una buena reflexión, pero desde luego, el entretenimiento brilla por su ausencia, y no me refiero a las risas, ojo, que una peli triste, o que nos haga reflexionar, o un documental, pueden ser entretenidos sin ser divertidos. A través de la historia de Cordelia y su padre, vamos asistiendo a esta versión del clásico de Shakespeare, desde un ángulo nada convencional y que se desarrolla en nuestros días. Al final, la película es enviada a Nueva York para que sea revisada por un tal Mr. Alien, que no es otro que Woody Allen. Norman Mailer es coguionista y actor y también aparece por allí Julie Delpy. No está mal para tener una idea de este tipo de cine no comercial, pero no creo que vuelva verla, con una vez, tuve suficiente.

sábado, 26 de marzo de 2011

MARÍA DE ESTRADA

Hasta hace bien poco la historia ha sido escrita por los hombres y para los hombres. ¿Dónde estaban las mujeres? ¿Habían desaparecido? Tal pareciera, porque son nombradas como de pasada, pero no cabe duda de que estaban allí, en ningún momento se las había tragado la tierra, más no contaban para figurar en la memoria de los acontecimientos, simplemente se las ocultaba.
Este personaje, María Estrada, de quien hoy hablamos, que participó junto a Cortés en la conquista de México, es una de esas mujeres que estando presente en la Historia, fue olvidada por ésta.
De su pasado en España, es difícil saber dónde acaba la leyenda y empieza la realidad o al revés.
Vamos a contar una historia que bien pudo haber sido real.
Miriam era una niña judía que vivía en Toledo y que a los 8 años sabía leer perfectamente el castellano, el hebreo y el latín.
Un día, su abuelo, el médico Pérez, con el que vivía, recibe a una gitana, llamada Roma que le pide ayuda para su nieto, Paco, que padece una grave deficiencia visual. El médico le regala una especie de lentes, que ayudan en algo al disminuído y además Miriam le enseña a leer. La gitana quiere pagar, pero el médico no acepta su pago.
Con el paso del tiempo, Pérez es acusado en falso y dada su condición de judío es fácil presa de la Inquisición, llama a Roma y le pide que a cambio de aquella deuda que tiene con él, se haga cargo de su nieta.
La niña, jamás volverá a ver a su familia y con los gitanos aprende a templar espadas y a usar las armas, pues no son raros los encuentros con forajidos que pretenden asaltarles, en los que tienen que emplearse para su defensa.
En Sevilla, María se ve inmersa en una desgraciada circunstancia, ya que una dama noble, a cuya hija a echado la buenaventura, no queda conforme con su vaticinio y la acusa poco menos que de bruja. Miriam, que ya ha cambiado su nombre por el de María y su apellido por el de Estrada, da con sus huesos en la cárcel y es condenada a morir en la horca. Sin embargo está embarazada y esto hace que se aplace su ejecución.
Su abuela adoptiva, la gitana Roma, logra llegar hasta ella y sugerirle una posible salida a su desgraciada situación, pues Paco, precisamente gracias a que le enseñó a leer María, ha leído un edicto de los Reyes Católicos que perdonan la vida a algunos delincuentes que estén dispuestos a embarcarse hacia América.
Las vicisitudes de su vida en América, ya son más fehacientes, pues, aunque escasos, existen testimonios de su presencia, sobre todo gracias a personas como Juan Dubernard Chauveau (un inmigrante belga en México), que se dedicó a recopilar todo lo que pudo recoger de los testimonios, algunos orales, sobre esta mujer y publicarlos en una monografía y al libro "María de Estrada", de la mexicana Gloria Durán.
En América, María conoce a dos hombres que marcarán su vida, Pedro Sánchez Farfán, con el que estuvo casada y Hernán Cortés, con el que participó en la conquista de México.
El cronista Francisco Cervantes de Salazar, cita las palabras que María Estrada dirigió a Cortés, cuando tras el célebre episodio de "La noche triste", quiso que se quedara reposando en Tlaxcala: "No es bien, señor capitán, que mujeres dejen a sus maridos yendo a la guerra; dónde ellos murieron moriremos nosotras y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los españoles que hasta las mujeres saben pelear"
La participación de María en la batalla de Otumba y al asalto final de la capital, Tenochtitlan, está probada por testigos visuales.
Además del citado Cervantes de Salazar, Bernal Díaz del Castillo y Juan de Torquemada, dieron noticia de esta intrépida mujer.
Tras la conquista de México enviudó, pero se casó de nuevo con Alonso Martín, muriendo en 1550 en la ciudad de Puebla. Cortés la recompensó con las ciudades de Hueyapan, Nepupualco y Tetela del Volcán, de las que fue encomendera. Rica y reconocida, peleó hasta el final, y no dudó en protestar ante el mismísimo rey Carlos I por hacerle pagar demasiados impuestos.
Sin embargo, y volviendo al menosprecio y el olvido con el que la Historia ha tratado a las mujeres, Cortés, con el que mantuvó una gran amistad y que como queda dicho la premió por sus servicios, no la menciona ni una sóla vez.


viernes, 25 de marzo de 2011

SEPTIEMBRE

Interiores, pero menos, algo así es esta peli en mi particular apreciación.
Allen vuelva a salirse de los esquemas, de los suyos, al menos de aquellos por los que le conoce el gran público que, muchas veces, hasta ignora que tiene películas como esta, en las que el humor brilla por su ausencia y la tristeza se enseñorea de la pantalla.
Drama con añoranzas de Bergman, en el que los personajes van desnudando sus miserias, sus frustraciones y sus vidas vacias que se cruzan en la casa de campo que Lane (Mía Farrow), posee en los alrededores de Vermont.
Allí, más que coincidir, se tropiezan unos con otros y van aflorando los viejos rencores, los traumas del pasado, los reproches, las búsquedas equivocadas de nuevos alicientes y un montón de desengaños.
Todo ello con el final del verano como tiempo real e imaginario, con septiembre y el regreso a lo cotidiano, a la vuelta de la esquina.
Falla o falta algo, hay alguna carencia que nos aleja de la idea de que estamos viendo un film superior. No sé lo que es, lo confieso, pero no logra transmitir esa emoción que en algunos films trasciende hasta el espectador.
Y mira que está bien hecha. Interpretaciones espléndidas, yo por debilidad personal me quedo con la de Dianne Wiest, pero todos están brillantes, en esta película que tiene una puesta en escena casi teatral.
La fotografía, otro tanto, en colores cálidos, muy conseguida, como la cuidada selección musical.
La tensión dramática se palpa constantemente, logra trasladarte la incomodidad de especie de olla en ebullición, donde parece que algo está a punto de estallar.
Muy recomendable para los que quieran conocer a este "otro Woody" que, una vez más, nos demuestra que sabe hacer cine.


El afán de perfección del director de Nueva York, le llevó a repetir buena parte de la peli. La casa que sirve de escenario, había sido montada en estudio y, sin embargo, después fueron a rodar a escenarios naturales. De los 6 actores, 4 fueron sustituídos para el "nuevo" rodaje.
La película va ganando en intensidad e interés conforme transcurre y resulta interesante.




jueves, 24 de marzo de 2011

CUENTOS FOLCLÓRICOS RUSOS

Hubo una vez, hace muchos años...
Así, o con fórmulas parecidas, comienzan muchos de los cuentos que todos recordamos desde niños y que nos acompañarán a lo largo de nuestra existencia, por más que nos las demos de adultos, o que cuando caiga en nuestras manos un texto con este tipo de relatos, lo dejemos a un lado, porque "es para niños". Bueno, allá cada uno.
Pues hubo una vez un señor, escritor y periodista, para más señas que se llamaba Alekandr Nikolaevich Afanasiev, al que en un momento dado de su vida se le ocurrió recorrerse un montón de provincias de Rusia, lo cual, allá por 1850, que fue cuando comenzó esta tarea a la que se dedicó en cuerpo y alma, no era fácil en un país tan vasto y con los medios de entonces.
Además, las reformas introducidas en el país a partir de Pedro I, dejaron un tanto de lado a la rusia tradicional ortodoxa y eslava, para introducir los modos de vida europeos. Los boyardos pasaron a convertirse en duques y marqueses, quedando el lenguaje tradicional ruso reducido a las clases medias y bajas, que eran las más amplias de lejos, pero las más débiles económica y culturamente, mientras la nobleza y los sectores ilustrados se pasaban al francés.
Afanasiev recopiló un montón de cuentos y relatos que se hubieran perdido irremisiblemente, ya que los cuentos, en la tradición eslava, no estaban recogidos por escrito y se transmitían oralmente, en las casas, contados por los abuelitos a los niños en las largas noches del invierno ruso.
Son algo chocantes a la mente occidental, al menos la recopilación que yo he leído, las historias acaban de repente, con el castigo del malo y el triunfo del humilde, pero el mensaje moralizante del cuento no es tan descarado y tan edulcorado como en los cuentos que conocemos nosotros.
Se sacan ojos, se matan niños, aparecen espíritus y diablos que conviven con las personas, pero todo ello de forma natural, sin demasiada truculencia y discurren sin golpes de efecto que pongan en tensión al que escucha, sólo ese mínimo suspense que no puede faltar, algunas veces recurre a las reiteraciones, tan del gusto infantil, que jamás se cansa de que le repitan lo mismo, una y otra vez.
Así, entre zares y zarinas, campesinos, animales de la más variada índole, soldados, veremos también aparecer ante nosotros al gigante Verlioka o a la bruja Baba Yaga, como la de la foto de abajo. Todos ellos sin el edulcorante Disney, tan simpático, pero que desvirtuó algunas narraciones europeas, dándoles otro toque más amable y menos espontáneo.
Una delicia para leer y para leérselos a los más pequeños. Lástima que algunas de estas tradiciones se vayan perdiendo de manera paulatina e inexorable. Más de uno no sabe lo que se pierde y no me refiero sólo a los niños, porque tener la suerte de leer un cuento a niño es uno de los grandes placeres de la vida.



miércoles, 23 de marzo de 2011

HANNAH Y SUS HERMANAS

Tampoco esta es una de mis preferidas, quizá a medida que voy revisando la filmografía de Allen me vuelvo un punto más exigente, es lo que tiene ver sus pelis de un tirón, porque yo creo que si hubiera dejado reposar un tiempo este agradable atracón y hubiera visto este film dentro de un tiempo, lo habría disfrutado bastante más.
Otra cosa, a mayores de lo dicho, es que estamos en la que podríamos calificar la época dorada del director neoyorkino, aquí se concentran la mayoría de sus películas míticas y uno se sienta ante la pantalla para ver otra cinta "hors categorie", que dirían los franceses y, claro, no siempre es así.
De todas formas, es indudable que estamos, otra vez (y van...), ante una magnífica película que merece la pena ver tranquilito y con la postura bien cogida en la butaca, para poder disfrutar de lo que se nos presenta.


¿Y qué se nos presenta?
En primer lugar, unas maravillosas actuaciones, pocas veces está el elenco tan bien escogido y raya a esta altura. De veras que ha sido de lo que más me ha gustado. Por una vez la Academia tuvo ocasión de recompensarlo y tanto Michael Caine como Dianne Wiest, se vieron con la estatuilla a los mejores secundarios, en sus manos.


Un guión (también oscarizado) casi impecable, porque no es fácil contar lo que nos cuenta de la manera que lo hace. Y es que la historia es trivial, ya se sabe, problemas familiares, pero Woody nos los hace creíbles, cercanos y sabe sacar de una historia que no tiene nada del otro mundo, toda una obra de arte.


Y digo que no es fácil porque en este maremágnum de hipocondrias, relaciones entre unos y otros, otros y unos, Woody nos lleva de la mano y combina, pero no mezcla y de no haber tenido todo tan planificado y tan bien definidos los caracteres, nos podría haber perdido en el laberinto de sentimientos que nos va relatando.


Un buen retrato de determinados comportamientos humanos, sobre todo referidos a los ambientes urbanos modernos y de las relaciones humanas y familiares, en ocasiones tan difíciles, pero también tan entrañables.
Quizá, por poner algún pero, poca profundidad en el estudio de los personajes, aunque por contra, es cierto que con unas pocas pinceladas de cada uno, quedan perfectamente definidos.




martes, 22 de marzo de 2011

MIL Y UN FANTASMAS

Conjunto de relatos en los que el terror y la fantasía encuentran su acomodo, conforme a los gustos de esta época romántica en la que fueron publicados, estamos hablando de 1849, fecha en la que probablemente aparecieron por primera vez.
El número de relatos incluídos varía de unas ediciones a otras, en algunas de ellas falta alguno y otras veces nos encontramos alguna de las historias que han sido publicadas por separado, es el caso, por ejemplo de La_Dama_Pálida, que ya fue comentado aquí en su día.
Las historias se estructuran a la manera de los cuentos de "Las mil y una noches" o del "Decameron", ya que van siendo contados por las personas reunidas en torno a una mesa, durante una comida a la que han sido invitados por el alcalde de Fontenay-aux-Roses, a donde el escritor ha sido invitado para participar en una cacería.
El libro comienza con un prefacio en el que Dumas expresa su intención de que este libro ayude a preservar algunas cosas del pasado que se están perdiendo, como es el gusto por la conversación o el saber escuchar.
Las historias tienen por regla general un transfondo religioso, de respeto por las almas de los muertos y en la seguridad de que encontrarán reposo en el más allá y se enmarcan más que en los típicos cuentos de miedo, vampiros y en los que se busca el efectismo que ponga los pelos de punta; en aquellos relatos de antaño que se contaban al amor de la lumbre.


lunes, 21 de marzo de 2011

LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO

Ni es la primera, ni será la última vez que el cine se mira a sí mismo desde la mente del guionista y desde la visión de un director, para hacer comedias, tragedias, dramas o simples y puras recreaciones de lo que este sector representa.
Pero pocas tan originales, tan sencillas y a la vez tan sugerentes y emotivas como esta que nos trajo en su día Woody Allen.
Ya lo he comentado alguna vez, que los que dicen que Woody siempre hace la misma película, tienen razón sólo en parte y para muestra esta, sin ir más lejos.
Una manera de demostrar cómo un film puede tener matices dramáticos y ser divertida; cómo se puede desarrollar una historia totalmente surrealista y que, al tiempo, nos parezca tan real como la vida misma; cómo se pueden retratar las miserias de la existencia humana e hilvanarlas con el mundo de los sueños y las esperanzas.
Una película que, aunque no sea una obra maestra, tiene la frescura de lo distinto y lo original y que hace disfrutar a los cinéfilos y a los que no siéndolo, se dejan penetrar por su argumento y su mensaje.


Pero la película no es un mero homenaje al cine. Aún siéndolo, es también el retrato de una época, de la gran depresión de principios de los 30, en la que mucha gente era como Cecilia, iba al cine a olvidarse de la crudeza del día a día y a soñar, eso que llamamos evadirse.


Y mucha gente, también eran como el marido de la protagonista, gente que se había visto privada de su modus vivendi y había caído en la abulia y en la rutina de no hacer nada. Y eso nos lo retrata muy bien la película, una pareja que malvive con el sueldo que le dan a la esposa por un trabajo mal pagado, y un marido que se dedica a beber, a estar con los amigotes, a jugarse los cuatro cuartos que ella le da y a pegarla de vez en cuando.


No dejan de sorprenderme quienes tachan a esta peli de absurda, como si su argumento lo fuera y no es más absurdo que lo que cualquier día podemos ver a nuestro alrededor, con gente que pierde el sentido por su equipo favorito o quienes se transforman al volante de un automóvil, unos y otros muchas veces violentos, molestando a la gente que va los espectáulos deportivos a divertirse o poniendo en peligro a quienes circulan tranquilamente por la carretera.
Más valdría que les diera por soñar viendo una peli o leyendo un libro.


Otra de las originalidades de la película es la de retratar a los espectadores. Muchas veces, cuando el cine mira para sí mismo, lo hace con la vista puesta en el ombligo, esta vez no, aquí nosotros, los del patio de butacas, formamos parte de la historia y si nosotros les necsesitamos a ellos para soñar y divertirnos, ellos nos necesitan a nosotros y cuando la peli comienza, si la magia nos llega cuando las luces se apagan, la pantalla desaparece y cuando la sesión acaba y salimos a la calle, nos preguntamos dónde estamos, porque aún no hemos abandonado del todo la ficción. Esa magia era especial en aquellos cines como el que retrata Allen en la peli, con su patio de butacas en el que cada cual repetía los tics que formaban parte del ritual y que era más evasión que ahora, pues era, junto con la radio, la evasión por excelencia.


Una delicia, en fin, sobre todo para los que alguna vez han soñado (hemos soñado), gracias a la magia de la pantalla, sobre todo cuando de chiquillos nos dejamos subyugar por la historia que nos transmite el celuloide y que, por algún instante nos ha convertido en piratas, en vaqueros, en exploradores, en princesas... en todas esas cosas que nos han rescatado de la vida real para hacernos pasar unos momentos de ensueño.
Y Fred Astaire, cantando "Cheek to Cheek" (Heaven, I'm in heaven, and my heart beats so that I can hardly speak...)




domingo, 20 de marzo de 2011

BIGFOOT

El Yeti del Himalaya, Yeren de la China, el Orang Pendek de Indonesia, la Yowie de Australia... De siempre han existido relatos sobre estos seres, para unos totalmente fantásticos, para otros, quizá reales, que con formas más o menos humanoides, se esconden de la observación del hombre y que sobreviven gracias a esa discreta presencia que llevan.
En octubre de 1967, Roger Patterson, un ranchero de Yakima, Washington, logró una filmación con una cámara de 16 mm. en la que se distingue un ser con las características del mítico piegrande. La película ha sido sometida a numerosas investigaciones, el Dr. Dimitri Donskoy, expero en biomecánica, que estudió los movimientos del cuerpo; el Dr. Grover Krantz, profesor de antropología de la Universidad del Estado de Washington; el Dr. Igor Bourtsev, director del Relic Hominoid, división del Museo Darwin de Moscú y una autoridad en el legendario Yeti y algunos expertos en películas cinematográficas. Ninguno de ellos ha podido hallar evidencia alguna de falsificación en el breve documento gráfico y menos si tenemos en cuenta que Patterson carecía de la educación y los conocimientos, para llevar a cabo un fraude de este calibre.
Como digo siempre en estos casos, cada cual que crea lo que desee. Esta es la película:




sábado, 19 de marzo de 2011

BROADWAY DANNY ROSE

¿Sabes cuál es la mejor historia de Danny Rose?
Un grupo de gente del espectáculo se reune en el restaurante Carneggie de Broadway para charlar y recordar viejas historias. Uno de ellos nos contará una que recuerda de Danny Rose, un tipo peculiar que se dedicó a los monólogos y que, en un momento dado, se convierte en manager de artistas, un xilofonista ciego, un bailarín de claqué sin una pierna, un malabarista manco, una mujer que hace música con copas de cristal, una pareja mayorcita que hace figuras de animales con globos... y Lou Canova, un cantante dado a la bebida, casado, que tiene que pasar pensión a sus dos ex-esposas, en horas bajas, hasta que se vuelven a poner de moda las canciones de los 50.
Broadway Danny Rose, es una película con una historia triste, pero con un mensaje lleno de esperanza.


Digo que la historia es triste, pero no que lo sea la peli. El film es la vitalidad y el optimismo que transmite Allen al interpretar su personaje de Danny, su seguridad en que aquellos a los que representa van a salir adelante, los ingeniosos diálogos, las escenas hilarantes, la inteligente y ácida crítica hacía esa parte de fachada del mundo del espectáculo.


Al verla, no dejaba de pensar en eso que nos dicen quienes quieren cazarnos como clientes: Atención personalizada. Todos sabemos que es mentira, que de atención pesonalizada nada, que ahora lo que impera es, precísamente, lo contrario, la despersonalización, somos números en la cuenta de resultados, ni más, ni menos.
Danny Rose, era para sus representados eso que ahora no se lleva, un tipo que estaba siempre disponible, dando ánimos, consejos, prestando ayuda, dinero incluso, no era un manager, era un amigo. ¿Qué conseguía?, que cuando desputaban un poco, cambiaban de representante y como él decía, sin ningún remordimiento.


Aparte de la risa que pasamos, por ejemplo con la escena en que Tina (una Mía Farrow más llamativa y favorecida que nunca), la amante de Lou (Nick Apollo Forte, que está genial) y Danny están atados frente a frente y se menean para liberarse de las cuerdas (genial, sugerente y limpia, escena); o cuando el hipnotizador a quien representa Danny, no es capaz de despertar a la mujer del público a la que ha sometido a hipnosis; aparte de eso, digo, el mensaje es ese, que hay a nuestro alrededor gente buena, que nos anima, amigos de verdad, incondicionales y nososotros no siempre estamos a la altura con ellos, quizá no son inteligentes, quizá no son guapos, quizá no dan el tipo, tal vez son un poco pesados y, claro, hay que venderse y aparcarlos, cambiar de agente para llegar arriba.
Una película que reivindica las relaciones humanas en esta selva en que vivimos y además, muy divertida.



viernes, 18 de marzo de 2011

ZELIG

No voy a decir que Zelig sea una de mis pelis preferidas y además, por si alguien tiene la santa paciencia de leer esto, debo advertir que es de esos filmes que hay que ver con otros ojos, así que quien quiera ver algo a la manera tradicional, se puede ir ahorrando el viaje.
Todo esto, por supuesto, son opiniones personales, como casi todo lo que se dice en este rinconcillo y que la película es otro experimento de Woody Allen, de esos que le gusta hacer de vez en cuando y que esta vez tuvo los resultados apetecidos, es decir, buenas críticas y mala taquilla, porque nos pese o no, tal y como está montado el tinglado, no se puede esperar una gran aceptación del público para filmes de este tipo. Eso para los que luego se quejan de las películas comerciales que de vez en cuando hacen los grandes directores o en las que se embarcan actores de primer orden y es que ellos también comen.


¿Qué es lo que tiene Zelig? En primer lugar, un trabajo inmenso de Gordon Willis, el director de fotografía, que se pegó una buena panzada a envejecer y adaptar metros y metros de película, para darle ese aspecto de años 20 y un no menos titánico trabajo de montaje. Realmente, para quien sepa apreciarlo, toda una obra de arte.


La peli, rodada con el formato de falso documental, en el que se van intercalando declaraciones de personajes muy conocidos en el mundo de la cultura de EE.UU., como Susan Sontag, hablando de Zelig totalmente en serio y como si hubiera existido de verdad, o imágenes en las que aparece Scott Fitzgerald, tomando notas en una fiesta a la que también acude nuestro protagonista y que da a todo el montaje una apariencia de credibilidad tal que, aún sabiendo que todo es una licencia cinematográfica, a veces nos llega a involucrar en la historia como si fuera cierta.


Allen hace, de nuevo, crítica a unos cuantos aspectos de la vida del hombre que le preocupan a él, aunque algunos, como el fascismo, o esa especie de aborregamiento de la sociedad, nos preocupen a todos o a muchos. Pero sobre todo, Zelig es una caricatura de esto último, esa especie de estupidez universal que hace que la masa encumbre a la princesa del pueblo o que Chiquilicuatre represente a todo un país en un festival, que nadie se explique cómo ha podido ser aquello, pero que lo hayan elegido los telespectadores. Así somos, así es Zelig, cuya mayor virtud es la adaptabilidad, el arquetipo de lo que cualquier manipulador desearía, el hombre que se acomoda a lo que haga falta con tal de seguir formando parte del rebaño sin que se note mucho.




jueves, 17 de marzo de 2011

LOS CABALLEROS TEMPLARIOS

Es de sobra conocido el gusto que tenía Alejandro Dumas por los temas históricos y por los dramas que encerraban cierta truculencia, así que una de las cosas que mejor se le daba (quizá precisamente porque le gustaba) era mezclar estas dos facetas en sus historias.
Este del que hablamos hoy es un relato breve que narra la detención en Francia, a comienzos del Siglo XIV, de un buen número de caballeros del Temple bien significados y que supuso el principio del fin de la Orden.
Se centra en la más que dudosa base para llevar a cabo tal iniciativa, en la forma en que las confesiones fueron arrancadas (mediante torturas) y en el posterior retractamiento de algunos de los que confesaron, como ellos mismos dijeron, para evitar los sufrimientos a que estaban siendo sometidos.
Todo ello acabó con la confiscación por parte de la Corona de los bienes de la Orden y el ajusticiamiento de Jacques Molay, su Gran Maestre, que Dumas nos cuenta, fue quemado en la hoguera, a fuego lento, para infligirle mayor dolor.
El relato se publicó por primera vez, reunido con otros, bajo el título de "Crimenes Célebres"


miércoles, 16 de marzo de 2011

LA COMEDIA SEXUAL DE UNA NOCHE DE VERANO

Mucha gente achaca al cine de Woody Allen que se repite, que siempre hace la misma película a base de variaciones y permutaciones, como en matemáticas.
Puede ser, yo no lo creo, pero puede ser, cada uno vemos las cosas a nuestra manera.
Lo que creo es que, como en muchos de sus films actúa él, confunden al personaje con la película. Woody tiene la cara que tiene, la pinta que tiene y la manera de decir las cosas que Dios le ha dado. Pero la película no es siempre la misma, por más que haya temas recurrentes en su filmografía, eso que llamamos sellos de identidad.
En muchas ocasiones, la temática cambia, el discurso no es el mismo, sus reflexiones toman otras sendas y si él no apareciera en pantalla, no serían tan reconocibles como suyas, al menos a primera vista, como pasa con "Interiores", como a mi juicio sucede con esta, por ejemplo.


Está clarísima la inspiración en la obra teatral de Shakespeare "Sueño de una noche de verano", los duendecillos del bosque, los enredos amorosos entre parejas..., son una clara copia (en el buen sentido, quede claro) de la obra shakesperiana.
Pero incidiendo en lo del "otro Woody" y para quien diga que sólo saber retratar ambientes urbanos, he aquí todo el esplendor de la campiña, con unos planos maravillosos (de nuevo la mano de Gordon Willis), que muchas veces se recrean, parece como si tuviéramos ante nuestros ojos uno de esos documentales de La 2 que todos decimos que nos encantan, pero nadie ve. Es magnífico como transmite la impresión bucólica del entorno, ¿pero este es Allen?, sí, lo es, porque sabe hacer cine.


No será su mejor película, pero es divertida, con un enfoque distendido, juguetón y muy libre de las relaciones de pareja, con algunos diálogos de los que esperamos de este director y, por si fuera poco, con la música de Mendelssohn y con una ambientación no menos fascinante. Sin duda, no defrauda y en el plano técnico está muy lograda.
Y Woody con su aparato volador...




martes, 15 de marzo de 2011

CERVANTES Y LA LIBERTAD

La azarosa vida del autor del Quijote, le llevó, desde muy joven al servicio de las armas. En 1570, se alistó en Nápoles a las órdenes de Álvaro de Sande, para embarcarse, más adelante en la galera Marquesa, junto con su hermano Rodrigo, para combatir, el 7 de octubre de 1571, en la batalla naval de Lepanto. En 1572 se incorporó a la compañía de don Manuel Ponce de León, del tercio de don Lope de Figueroa, dispuesto a seguir como soldado, pese a tener una mano lisiada. En 1575 embarca en Nápoles y parte rumbo a Barcelona y ya frente a las costas catalanas, la nave en la que viaja, es apresada por unos corsarios berberiscos. Los cautivos son conducidos a Argel y Miguel de Cervantes cae en manos de Dalí Mamí, apodado El Cojo, quien, a la vista de las cartas de recomendación del prisionero, firmadas, nada menos que por D. Juan de Austria, fija su rescate en 500 escudos de oro, cantidad prácticamente inalcanzable para su familia.





















Durante su cautiverio, intentó escapar en varias ocasiones, sin éxito, y al final fue liberado gracias al rescate pagado por el fraile trinitario fray Juan Gil. El 27 de octubre llega a las costas españolas y desembarca en Denia (Valencia): Su cautiverio ha durado cinco años y un mes. En 1581 fue a Orán, en misión desconocida, y luego a Lisboa, a dar cuentas al gobierno de Felipe II. Nunca le fueron recompensados sus méritos militares.
Es cierto que para casi todo hombre, hay una serie de valores que son sagrados, o casi, pero hay personas que tienen una especie de autoridad moral sobre el resto de los mortales para ensalzar o defender esos valores, precísamente porque en algún momento de sus vidas han sufrido su carencia.
Nadie mejor para hablar de paz que quien ha sufrido las desgracias de una guerra, o para defender la vida quien ha visto cómo segaban la de sus seres queridos.
Así Cervantes, cautivo en Argel, como hemos visto, pone en boca de D. Quijote estas palabras, que tienen más valor precísamente por venir de quien vienen:

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres"