sábado, 30 de octubre de 2010

EL GARUM

Los griegos, y aún más los romanos, tuvieron una salsa estrella que se convirtió en la esencia de las mesas de la antigüedad: el garum. Aunque alcanzó su gran apogeo en el mundo romano, procede del mundo griego del que toma su nombre: garos o garon, por el nombre del pez del que se adquirían sus intestinos para la fabricación. Esta salsa se hacía por maceración y fermentación en salmuera de restos viscerales y despojos de diferentes peces como el atún, la morena, esturión y hallex, este último utilizado para la fabricación del garum medieval.
Todavía hoy se puede ver una factoría de fabricación de garum romano en la ciudad de Claudio Baello en las proximidades de Zahara de los Atunes (Cádiz). Fue Roma quién la convirtió en la salsa más importante del Imperio, aunque ya tenían conocimiento de ella los pueblos mediterráneos por los fenicios, los cuales comerciaban con diferentes tipos de garum, del que destacaba el "garioflos" de procedencia persa. No obstante, el comensal romano la degustaba como una verdadera delicia gastronómica, no sólo por sus connotaciones organolépticas sino por su alto precio en el mercado. Según Plinio, tenía un valor comparable al perfume.
Existía una importante industria alrededor de este liquamen, como también denominaban al garum. Fundamentalmente, se fabricaba en aquellos lugares donde se producían salazones, puesto que se aprovechaban las vísceras de los pescados que se sometían a salazón. El garum hispano adquirió gran renombre, especialmente el procedente de la Hispania meridional (garum sociorum): Cartagena, Málaga y Cádiz, que se hacía del esturión y del atún; mientras que el de Bizancio se fabricaba casi exclusivamente de atún.
Hubo toda una industria, muy importante, alrededor de este alimento, que era transportado en las conocidas ánforas de base puntiaguda, que como es sabido, tenían esta forma para poder clavarlas en arena cuando eran transportadas, o en las playas, cuando eran desembarcadas, evitando de ese modo que se rompieran y facilitando su transporte.
Igualmente tuvo fama el garum pompeyano y, concretamente, el que fabricaba Umbricius Scaurus que se comercializaba como garum Scaurus, un tipo especial de garum, muy aromático.
Esta antigua receta que reproduzco a continuación, viene citada en el Satiricón de Petronio:
En una vasija de aproximadamente 30 litros de capacidad se pone en el fondo una capa de hierbas olorosas: anís, hinojo, ruda, menta, albahaca, tomillo, etc.; luego otra de pescado en trozos: salmones, anguilas, sardas, sardinas, jureles, etc.; finalmente una capa espesa de sal, y así alternativamente. Se deja reposar siete días y durante veinte más se mueve todo.
El jugo clarificado que sale del recipiente es el garum.

viernes, 29 de octubre de 2010

CORTINA RASGADA

Si no fuera por lo que es, indudablemente esta película habría ganado bastante.
¿Que de qué estoy hablando?
¡Ah, perdón! Creí que estaba pensando y resulta que hablo en voz alta.
Pues que Hitchcock no pudo por menos que echar su cuarto a espadas y se dedica a pontificar sobre lo malos que eran los comunistas, lo mal que se vivía en los países del este europeo y lo listos y buenos que eran los yankis. Si todo ese mensaje que tiene la peli, lo hubiera obviado un poquito, yo creo que habría ganado, al menos ahora sería considerada bastante mejor y, sin embargo es un film casi olvidado, cuando no denostado.
Y hasta ahí estoy de acuerdo con ese buen número de aficionados en general y entendidos en particular que pone a la peli de vuelta y media.
Porque mi lectura no para en ese punto, voy un poco más lejos y ese más lejos es, en primer lugar, el momento, estamos en 1966 y las cosas estaban tal cual las pinta el film, unos eran buenos y los otros malos, hubiera sido bastante suicida hacérselo entender de otro modo al público anglosajón. Sin embargo la película le da un buen varapalo al superman americano encarnado por Paul Newman, me refiero a que se carga toda una organización que se dedica a sacar hacia occidente a gente perseguida, pone en peligro las vidas de sus miembros y a punto está de conseguir que, por su culpa, por salvar su vida, se pierdan las de todos ellos.


Sutil, sí, pero ahí queda, aunque diluído en el contexto de la película y la mujer que durante el viaje en autobús no hace sino gritar que por culpa de unos extranjeros, de unos americanos los van a matar a todos, es como decir en voz alta lo que todos estamos pensando en ese instante.


La película tiene un ritmo trepidante, está construída a base de una sucesión de secuencias en las que nos mantiene en tensión permanentemente con toda una gama de recursos de los que tan bien domina el director: Peligro inminente, situaciones sin una escapatoria posible, persecuciones...


Hay algunas escenas de esas que merecen el calificativo de memorables. La muerte de Gromek, el hombre que debe vigilar a Newman, una verdadera chapuza de asesinato, donde el tipo no acaba de morir y, sin embargo eso lo hace real. Nadie nos vemos a nosotros mismos matando a quien nos ataca de un certero golpe en la cabeza, o con una puñalada dirigida al corazón, seguramente si nos viéramos en tal tesitura y lográsemos deshacernos de nuestro atacante, sería más bien al estilo que aquí se nos muestra, real como la vida misma y de forma bastante penosa y nada heroica.
Muy conocidas son también el viaje en autobús, la representación del ballet (magnífica la melodía que nos pone en tensión) o el desembarco de equipajes en el puerto sueco. Cualquiera de ellas es un prodigio de suspense que pone a prueba los nervios de quien la vea por vez primera.


Quizá el punto flojo esté en los protagonistas, Newman es un actorazo, esa mirada vale un mundo, pero es como si no acabara de encajar del todo y Julie Andrews, pasaba por allí.
Si quieres ver una peli entretenida, con suspense del bueno, aquí te presento "Cortina rasgada"




martes, 26 de octubre de 2010

VIRULO

Con este apodo, no podía dedicarme a la arquitectura, me habría arruinado.
Algo así viene a decir este arquitecto metido a cantante, o este cantante con título de arquitecto, o este humorista que canta, o cómo quieran definir a este tipo, cuyo nombre es Alejandro García Villalón, integrante de la Nueva Trova Cubana, junto a personajes tan conocidos como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés.
Admirador declarado de Les Luthiers, creó su propio Johann Sebastian Mastropiero, a quien bautizó como Konstantin Vonsauerkraut.
Virulo utiliza su humor para hacernos reflexionar sobre las cosas que nos rodean y los temas que nos ocupan.
El vídeo que sigue, un ejemplo de cómo son sus canciones, la canción pertenece a su álbum "Sexo luego existo" y lleva por título "Menos mal que naciste en occidente"



lunes, 25 de octubre de 2010

MARNIE, LA LADRONA

Uno de los temas favoritos de Hitchcock es el psicoanálisis, su preferencia por las doctrinas de Froid, hoy ya un tanto superadas, queda patente en este film, como antes lo hizo en "Vértigo".
Con una fotografía digna de mención y una banda sonora maravillosa, bajo la batuta de Bernard Herrmann, en la que sería la última colaboración de ambos, Hitch nos ofrece una película de lo más eficaz a la hora de darnos entretenimiento y lograr que nos veamos atrapados por la historia, por más que el final esté cantado, aunque no los detalles que llevan a ese final.
Hay escenas en las que el suspense alcanza cotas memorables. La escena en la que Marnie roba la caja fuerte de la empresa de su futuro marido, con un encuadre original y unos primeros planos del zapato que ha metido en el bolso de su abrigo, y que se le va a caer, nos hace pasar unos momentos angustiosos.


Dos protagonistas, Tippi Hedren y Sean Connery, que dan muy bien para el papel que interpretan, arropados por unas buenas interpretaciones de los secundarios, sobre todo Louise Latham, que convenció al director en su caraterizaciín de madre de Marnie, a pesar de las reticencias que tenía sobre ella y Diane Baker, dando vida a un personaje lleno de ambigüedad y que está guapísima, incluso más que la propia Hedren, claro que eso, ya se sabe...


Este film, es como una frontera entre dos épocas del director inglés, esa de los títulos recordados por todos y que se han convertido en clásicos del cine y esta postrera con películas más comerciales y de menor nivel, y perdón por la expresión, porque sólo es un modo de entendernos.
Marnie, marca esa frontera, a mucha gente ya no le suena, ya no la identifica con Hitch, cosa que sí ocurre cuando hablas de "Los Pájaros", de "Psicosis", etc. pero sigue teniendo esa magia que la diferencia de una peli del montón.


Hay espectadores que dicen que la película ha envejecido mal. Lo que quizá desconocen es que ya daba un poco esa impresión en el momento del estreno. El uso del retroproyector en escenas con los protagonistas, supuso no pocas discusiones con miembros de su equipo de rodaje, que no querían tantas escenas con esa técnica, ya sabemos que las diferencias de luz entre las tomas de exterior y las de estudio, hacen que nos chirrien tanto algunas de esas escenas, pero el director insistió en que no le importaba que algunos planos tuvieran cierto aire de irrealidad: lo importante era transmitir una sensación, no ser estrictamente realistas.
Otro tanto con una de las tomas que más llaman la atención por lo artificial, la de la calle donde vive la madre de Marnie, una calle de casas baratas, aparentemente cerrada por un inmenso barco amarrado en el muelle, una referencia al trauma de Marnie. El fondo, en el que aparece el barco, es un inmenso telón pintado, pensado para una cierta perspectiva de cámara, pero en el momento de rodar, Hitchcock decidió que prefería hacerlo a nivel de calle. Los técnicos se lamentaron de que así se perdería la efectividad de la ilusión óptica perseguida, pero él persistió en mantener lo ya rodado.


Aparte de lo ya mencionado, la peli tuvo miles de problemas y problemillas, pero tampoco voy a ser prolijo. Tuvo hasta tres guiones y en el que se llevó a la pantalla hay cosas muy relevantes, totalmente diferentes al primero, sobre todo en cuanto al papel del protagonista masculino y a la explicación de trauma de Marnie.
Además, son conocidas las diferencias entre Tippi y Sir Alfred, por culpa de la actitud manipuladora de éste y que acabaron estallando y haciendo que ella no quisiera saber más del gordito.
La peli estaba pensada para la reaparición de Grace Kelly, pero aquellas épocas no eran estas y Grace no era Carla Bruni, así que no pudo ser.




viernes, 22 de octubre de 2010

TORRES VEDRAS

La derrota de los ejércitos napoleónicos en Bailén, sirvió para demostrar que la mayoría del pueblo español estaba en contra de la ocupación francesa, pero el éxito no fue aprovechado y Napoleón ocupó España, prácticamente dándose un paseo militar.
En 1808, Sir Arthur Welesley, futuro duque de Wellington, desembarca en la bahía de Mondego en Portugal, consiguiendo parar los pies a las tropas francesas.
Tras algunos enfrentamientos, Wellington decidió pasar el invierno de 1810-1811 tras la línea defensiva de Torres Vedras, levantada por trabajadores portugueses entre noviembre de 1809 y septiembre del siguiente año, y que se demostraron trascendentales para evitar la toma de Lisboa.
Además esto permitió que los franceses no completasen jamás la toma de la Península Ibérica, puesto que acto seguido hubieron de trasladar parte de sus tropas a centroeuropa y nunca volvieron a tener en el sur un ejército tan numeroso como aquel del que habían dispuesto hasta entonces.
El 27 de septiembre de 1810, Wellington derrota a los franceses en la batalla de Buçaco, la última gran batalla internacional en suelo portugués. A partir de ahí comienza el desalojo de las tropas francesas, primero de Portugal y luego de España, pero todo ello, propiciado por la previsión de haber fortificado de manera casi inexpugnable la conocida como "Linha de Torres Vedras", lo que permitió a los aliados anglo-portugueses resistir sin agobios e imposibilitar, no sólo el ataque francés, sino que su ejército se autoabasteciera, con lo que quedó sumamente debilitado.


jueves, 21 de octubre de 2010

LOS PÁJAROS

En los actuales momentos, al menos en algunas de nuestras ciudades, ciertas aves son un incordio. Las palomas constituyen casi una plaga y las cigüeñas no sólo no se marchan, sino que en algunos lugares proliferan y sus nidos inmensos y muy pesados, suponen un peligro para la integridad de algunos edificios. No hablemos de pasados episodios que en cualquier momento pueden repetirse, como la gripe aviar.
Todas estas "molestias" que nos causan los plumíferos, son debidas, en mayor o menor medida, a la intervención humana, generamos tanta porquería que estos bichejos tienen asegurado el sustento y sacan adelante su prole anual sin el menor esfuerzo.
Sin embargo, en la época en la que se estrenó este clásico entre los clásicos (1963), esto no era así, a las palomas se les echaba miguitas de pan sin que nadie viniera a reprenderte, las cigüeñas eran una bendición a la hora de eliminar insectos, marcando con sus migraciones las épocas de frío y calor y las gallinitas campaban a sus anchas por la calle o en los corrales, con sus polluelos detrás, sin que el ser humano hubiera de temer enfermedades a la hora de comerse un buen guiso de pollo.



¿Era Hitchcock un visionario? ¿Se adelantó a su tiempo proponiendo que el peligro nos venía del cielo?
Rotundamente no, entre otras cosas porque la idea está tomada de un relato de Daphne Du Maurier (la de Rebecca), bien que de él sólo queda en la película que los pájaros atacan a una pequeña comunidad de personas.
Además, yo pienso que se fijó precísamente en los pájaros porque pocos animales hay que conciten simpatías (o al menos falta de temor) más generalizadas. Las aves, en general nos traen a la cabeza imágenes de amor, de paz, de libertad... Al menos así era antes de este film, porque si algo consigue Hitch es meternos el miedo en el cuerpo.


Lo que se presenta como una comedia romántica, de la que esperamos algún enredo cuando la protagonista decide regalarle al galán unos periquitos (en realidad, en el original, una pareja de "lovebirds", nombre cuyo doble sentido en la peli, pierde todo significado con el doblaje), con cierto ánimo de gastarle una broma, gira de repente hacia una película de terror, al menos eso que llamábamos de pequeños una "peli de miedo", todo ello a partir del picotazo de una gaviota que hace algo más que despeinar a Tippi Hedren.


Es claro, al menos para mí lo es, que buena parte del éxito de este film viene de la originalidad de su planteamiento, como dijo el propio director, "...está interpretada por pájaros y algún humano". Pero está claro también que algo más ha de haber, todos recordamos felices ideas desgraciadamente malogradas.
Ese algo más es, en primer lugar, el propio director, ya entonces plénamente consagrado y con el don de hacer arte de casi cualquier cosa, porque si nos paramos a pensarlo, la peli es una sucesión de incongruencias que no se las cree nadie. A mí me recuerda a esas películas de terror típicas de serie B, en las que los más variados animalillos, desde las recurrentes arañas a otros menos asiduos, se enseñorean de una ciudad o del planeta entero, sembrando el caos, hasta que alguien toma las riendas o da con el arma para acabar con ellas (sonidos, agua, fuego...)
¿Entonces, por qué en esta ocasión estamos ante una de las películas más recordadas de todos los tiempos y no ante una de tantas?
Ya digo: La dirige Hitchcock. Y eso implica que esas escenas absurdas, debido al tratamiento que él les da, se conviertan en magistrales.


Alguien (no apunté el nombre cuando lo lei y se me ha olvidado), hizo un experimento con esta peli: Quitarle los pájaros y dejar el resto. ¿Qué ocurría? Que la sensación de pánico que transmitían los actores, era la misma, o muy parecida. Eso requiere un trabajo interpretativo descomunal, esas cosas son las que consigue el maestro en todos y cada uno de los ámbitos de sus películas.
La película no tiene música, se basa en sonidos tomados del natural o recreados imitando lo que podemos oír por la calle o en el campo y, sin embargo, su banda sonora, basada prácticamente en los graznidos de los pájaros y los silencios, que subrayan el peligro y aumentan la sensación de suspense, cobran especial importancia, también los tiene bien medidos el director.
La puesta en escena es maravillosa y los efectos especiales se ven incluso con ternura.


Algunas escenas de la película, han sido imitadas, recreadas, caricaturizadas, homenajeadas hasta la saciedad. La carrera de los niños huyendo de la escuela, las aves abarrotando las instalaciones del parque infantil o los cables del tendido eléctrico, se han repetido hasta la saciedad, incluso para mofarse de ellas.
No digamos las interpretaciones que se le han dado, porque como Hitchcock no nos explica por qué atacan los pájaros, hay suposiciones para todos los gustos.
Lo que también es sorprendente, es el final de la peli, yo me sonrío cuando la veo junto a alguien que no la ha visto nunca, se quedan con cara de "¡Ya se acabó!, ¡Pues no lo entiendo!" Es como si el autor se hubiera cansado del film y cortara de un modo un tanto apresurado.
Hay que señalar que, al parecer, ese no era el final que le hubiera gustado a Hitchcock, tenía pensado (y planificado) algo más efectista y más redondo, pero se pasó de presupuesto. Sí, a los dioses también les cierran el grifo los productores, por si sirve de consuelo a alguien que esté empezando.


Mi recomendación es que no tratéis de entender nada, ni por qué atacan los pájaros, ni por qué la mamá de Rod Taylor es tan rara, ni por qué la maestra se queda en Bahía Bodega, para estar cerca de un hombre que no la hace ni caso.
Dejaos llevar por la peli, por esa forma de hacer de Hitchcock, que sin sobresaltos, a través del suspense, de la sensación de agobio, hace que nos olvidemos de lo inverosimil de la situación y nos entre el desasosiego.


viernes, 15 de octubre de 2010

EL ÚLTIMO ARGUMENTO DE LOS REYES

Cuando uno acaba un libro y te queda esa especie de sensación de vacio similar a la de haber perdido a un buen amigo, no hay nada más que decir.
Los libros de la trilogía "La primera ley", de Joe Abercrombie, forman una serie bastante uniforme en cuanto a calidad, cada uno de ellos tiene su encanto y ello hace que te quede ese regusto entre la felicidad de haber disfrutado de un buen libro (tres para este caso) y el vacio de que se acabó.
Hay que señalar que este tipo de literatura va dirigido a un público muy determinado, aquellos que gusten de la llamada fantasía épica, si no es así, difícilmente se podrá sacar una lectura positiva de los mismos, ya que lo que tienen estas obras es que o te encantan, o no quieres ni verlas, dependiendo de por dónde van los gustos de cada quien.
Tenía ciertas prevenciones a la hora de enfrentarme a este tercer y último volumen de la serie, en algún lugar había leído que bajaba algo la calidad con respecto a los dos anteriores.
Tengo que decir que yo he quedado plenamente satisfecho, es más, en algunos pasajes se supera a sí mismo, no puedo ponerle ningún pero con relación a los dos anteriores.
Abercrombie, logra mantener el interés por la historia que cuenta, en general y por las historias particulares de cada uno de los protagonistas, ya que continúa con la técnica de narrar acontecimientos coincidentes en el tiempo bajo la perspectiva de varios de los actores, logrando con ello ofrecernos puntos de vista variados, pero sin menoscabar el interés aunque ya sepamos lo que ha ocurrido, ya que lo hace de una manera muy interesante, dominando de forma aseada esta técnica.
No es fácil acabar una novela, a veces los autores se pierden y le quedan a uno con un mal sabor de boca, por no haber sabido resolver bien su libro. No es el caso, para mi gusto, claro. Yo creo que el final está bastante bien conseguido, por más que haya quien se empeñe en que queda abierto. Claro que queda abierto, pero es que para cerrarlo, debería matar a todos sus personajes, si estos siguen en su mundo, su vida sigue. Pero ya sabemos que hay a quién le gusta que le expliquen hasta el último detalle, para ello Abercrombie debería haber seguido publicando volúmenes y él ha decido dejarlo aquí, nos ha contado unos pasajes en la biografía de estas personas y ya está, no hay que darle más vueltas.
Adiós a Logen Nuevededos, a Bayaz (El Primero de los Magos), a Jezal dan Luthar, a Ferro, y sobre todo, adiós al antihéroe San dan Glokta. Un adiós relativo, porque su recuerdo estará ya para siempre conmigo. Y gracias a Abercrombie por haber traído una historia original, diferente y un poco de aire fresco al género.


jueves, 14 de octubre de 2010

PSICOSIS

Tercera y última película juntos del que yo llamo el trío maravillas: Bass, Herrmann y Hitchcock.
Si en su pequeño apartado, Saul Bass, vuelve a lucirse con los créditos a base de esas letras cuyas líneas no acaban nunca de encajar, como un retrato de la personalidad del protagonista del film, qué decir de la partitura de Bernard Herrmann, basada en instrumentos de cuerda y cuyos staccatos se han convertido en sinónimo de miedo, de terror cuando los escuchamos reproducidos, imitados o parodiados.
En cuanto al tercer vértice de este triángulo artístico, el amigo Hitch, no deja de sorprendernos el tipo. Cuando creemos que ya nos ha dado de sí todo lo que podía darnos, se saca de la manga un nuevo as y mete otra de sus películas en las antologías cinematográficas.
Como acostumbra, la labor de planificación es la base sobre la asienta la solidez de esta obra maravillosa, ni un sólo detalle ha quedado olvidado antes de plasmarlo en imágenes. Es paradigmática la conocidísima y superparodiada escena de la ducha, entre y cinco y siete días, según el autor que se consulte, se tardó en rodarla, en tomar los innumerables planos que en esta escena de apenas tres minutos se nos muestran. Ese tiempo para un rodaje que apenas sobrepasó los treinta días, hace que sobre cualquier comentario.


No he llegado a tener claro si Hitchcock utilizó a su equipo de televisión, en lugar de la gente que habitualmente le acompañaba en los rodajes de sus pelis, porque quería dar al film un aspecto televisivo o fue una más de las actuaciones a las que se vio forzado por el bajo presupuesto, he leído comentarios para todos los gustos al respecto y, en el fondo, me da igual, porque fuera buscado o fuera por pura casualidad, le salió redondo.
Como la elección de los actores, al parecer esta sí motivada por el asunto económico. Los dos protas, apenas eran conocidos en aquel momento, aunque por contra, cuenta con unos secundarios que se pueden considerar un lujo, encontrar nombres como John Gavin, Vera Miles, John McIntire o Martin Balsam, es tener un reparto de primera.
Al parecer, también fue para abaratar costes por lo que se recurrió al blanco y negro y no, como también se escrito por ahí, para que la sangre no llamara tanto la atención. De hecho el mayor problema de Hitch con la censura en este film, era porque aparecía un inodoro y eso se consideraba aberrante. ¡Bufff! Mentes retorcidas. Como si las estrellas de Hollywood no cagaran (con perdón) y mearan (mis disculpas).
Esto (lo del blanco y negro), fue otro acierto, para mí, contribuye a subrayar el ambiente opresivo que respiramos a lo largo de toda la peli.
Para acabar con el asunto económico, una curiosidad, el director renunció al sueldo (puede que fueran unos 250.000 dólares de 1.959, una pasta), a cambio de quedarse con el 60% de los derechos del film, sí salió ganando, pero en esos momentos no lo sabía nadie, una prueba de la fe que tenía Hitchcock en el buen resultado de su trabajo.


Con esta película, Hitchcock dio un vuelco a la manera de hacer cine de terror que imperaba hasta el momento, casi todas las pelis de este género eran de serie B y, casi todas ellas, basadas en la aparición en las mismas de seres sobrenaturales, tipo muertos vivientes o monstruos estilo Frankenstein.
Aquí, son personas de carne y hueso e introduce el factor psicológico para llevarnos al terreno del terror, del miedo. Todo ello sin renunciar al arma que tan bien dominaba: El suspense. Aquí alcanza grados sublimes, durante toda la primera parte del film, está jugando con ese suspense para mantenernos en vilo y vaya si lo logra, todo el viaje de Janet Leigh, perseguida por la poli, es suspense del mejor estilo.
Y todo esto, sin darnos ningún sobresalto de esos a los que tan aficionados son los directores actuales de este tipo de films, que parece que nos quisieran matar de un infarto.



Hay escenas de la peli que forman parte del imaginario colectivo, sobre todo la de la ducha, con esos miles de detalles en los que el maestro se recreó.
Yo quiero destacar, precisamente esos detalles, no sólo en esta escena, sino a lo largo de todo el metraje, con muchos primeros planos de todo tipo.
Y una escena, además de la mencionada, la final, ese solitario Anthony Perkins, en la habitación desnuda y con ese rostro que lo dice todo.
Poco antes de esa escena, está la larga explicación del psiquiatra, quizá el único "pero" que se puede poner a la obra.



Película de culto donde las haya, no me extraña que en los Universal Studios de Los Ángeles, se conserven el Motel y al fondo la casa en la que Norman Bates vive con su madre, siendo uno de los lugares de visita obligada no sólo para cinéfilos, sino para el público en general, porque escenas de esta peli les suenan incluso a gente que no la ha visto ni sabe de qué va.



miércoles, 13 de octubre de 2010

MUNDO FICCIÓN


Mundo Ficción es una productora, supongo que de las llamadas independientes, que se dedica, como dicen ellos a crear contenidos nuevos, divertidos, de calidad y, sobre todo, con mucho enterismo...
Llevo un tiempo con ganas de meter aquí algo de lo suyo y me he ido liando viendo vídeos y más vídeos de ellos, claro, al final hay que elegir algo, así que me he decidido por estos tres, como podrían haber sido otros, pero es que me estaba dando cuenta de que corría el peligro de que perdieran un poco de actualidad algunas de las cosas que sirven de base a sus sketchs. Supongo que mucha gente ya los conoce, pero bueno. El que quiera y tenga tiempo y ganas, puede ver más cosas de ellos por su cuenta, eso ya es cosa de cada cual.

ESO_ES_ASÍ

martes, 12 de octubre de 2010

CON LA MUERTE EN LOS TALONES

Siempre habrá alguien a quien no le guste, pero esta es una de esas películas redondas, no porque sea una obra maestra, ni porque haya entrado en los anales de la cinematografía, ni porque su protagonista sea Cary Grant o su director quien es. Me refiero a que es de las que agrada a un amplio abanico de público.
Y es que "Con la muerte en los talones", es sobre todo, una peli entretenida y uno va al cine, principalmente para eso, para pasar un rato agradable, entretenido, es parte del tiempo de ocio y el ocio, cuando se puede elegir, uno procura llenarlo con momentos que le resulten agradables y entretenidos.
Todo ello en base a un guión en el que Ernest Lehman y el propio Sir Alfred, le dieron la vuelta al relato original (la novela "The Wreck of the Marie Deare"), para adecuarlo a su gusto particular y debieron convencer a la productora, que cuando vio las primeras páginas, puso encima una pasta gansa, todo ello a pesar del batacazo de "Vértigo", la anterior película del gordito.


¿Qué es esta película? Mucho se hablado, escrito y discutido sobre donde encasillarla: Comedia, thriller, espionaje, suspense...
Es todo un poco, un cóctel de géneros, con el riesgo que eso implica de que sea nada por querer ser todo. En este caso el experimento salió perfecto. Una comedia con una historia de suspense que te pega a la butaca, eso es para mí.


Un guión, no diré disparatado, pero sí increíble; si te pones a analizarla, te rechinan los dientes.
¿Qué tipo que se ve envuelto en un malentendido que no le cuesta la vida de pura casualidad, cuando se ve libre de él, se vuelve a meter en la boca del lobo?
¿A quién se le ocurre emprenderla a tiros desde una avioneta fumigadora con la persona a la que quieres matar, cuando has conseguido llevarla hasta un lugar desolado, sin un árbol en 100 Km.? Lo normal es pasar por allí en un coche y despacharla con cuatro tiros.
Y así podríamos seguir.
Hitchcock se salta todo intento de verosimilitud, nos mete lo que quiere meternos, sin importarle un comino que sea creible o no y consigue que, después de cuestionarnos la primera o, como mucho, las dos primeras incongruencias, las demás, no sólo las pasemos por alto, es que ni nos enteramos de ellas, porque ya estamos tan metidos en la historia que nos cuenta, que encima, aplaudimos algunas de las secuencias derivadas de esa especie de cine del absurdo, como algunas de las mejores de la cinematografía de todos los tiempos.


¿Y de la historia en sí, qué me decís?
Pues volvemos a lo mismo, igual podemos entenderla como una historia romántica aderezada con secuencias de espías y de suspense; que como una película de suspense en la que se nos cuela una historia de amor.
De verdad que no es nada fácil hacer esto, cuántas veces hemos salido defraudados de un film que, como decía antes, se queda en nada por querer abarcar varias cosas.


Como no podía ser menos, con el prestigio y el tirón que tenía ya a estas alturas Hitch, la peli, su rodaje, está repleto de anécdotas.
La prohibición de rodar en el edificio de Naciones Unidas, por motivos de seguridad, la solventaron grabando con cámara oculta los exteriores y sacando fotos del interior a hurtadillas, que les sirvieron para recrear los escenarios en el estudio.
Otra tanto en el Monte Rushmore, que hubieron también de reconstruír en estudio ante la prohibición de rodar allí, en unas escenas que para Hitchcock tenían mucha importancia, ya que como revela Lehman, para escribir el guión, sólo le puso una condición inexcusable: Que incluyera una persecución en los rostros presidenciales.
El último chascarrillo, aunque hay muchos más: Para el papel de malo, que interpreta aquí James Mason, el primer elegido había sido Yul Brynner. Por cierto que con la figura del ayudante de este malo, que interpreta Martin Landau, tuvieron un problema con la censura norteamericana, ya que el tipo, una especie de secretario para todo, coge una manía horrible a Eva Marie Saint, porque sospecha que engaña a su jefe y a pesar de ello este sigue enamoradísimo de ella. Los retorcidos censores, viendo en toda esta actitud un signo de homosexualidad, pidieron explicaciones.
Para que después nos quejemos de nuestra censura. En todos los sitios cuecen habas.


Son famosísimas algunas escenas de la película (la de la avioneta, la ya mencionada del Monte Rushmore...) Yo me quedo (además de esas míticas), con dos, por citar alguna: Los títulos de crédito, maravillosos, obra de Saul Bass y todos los planos que se desarrollan en la mansión que Phillip Vandamme tiene en los alrededores del Monte Rushmore, una sensacional conjunción entre cine y arquitectura, mostrando algunos planos verdaderamente sublimes.
En cuanto a la banda sonora, una maravilla. Con los primeros compases, uno ya se siente subyugado y ganado por la increíble partitura de Bernard Herrmann.
Y dos cosicas quizá menores, pero que a mí me llamaron la atención: En la escena en la que Cary Grant finge que se está duchando, silba la melodía de "Singin' in the Rain" ("Cantando bajo la lluvia") y la otra, el llamativo vestido negro con estampados en rojo de Eva Marie Saint, otra muestra de la intervención de Hitchcock en todos los detalles de sus pelis, ya que, al parecer, no le gustaron los modelos que le habían presentado para la peli y se fue de compras con su actriz protagonista, gastándose lo que les vino en gana en trapitos.


Una peli, que se puede recomendar sin temor a equivocarse, es una apuesta segura. Ya con los títulos de crédito, uno olfatea que allí va a ver algo grande y a partir del minuto dos, quedamos atrapados por un film que nos mantendrá embelesados hasta el mismísimo final.




sábado, 2 de octubre de 2010

YO TE DIRÉ

El otro día, una colega de la globosfera, Vir, cuyo blog (consuertehaciadelante) recomiendo vívamente, publicaba una entrada sobre "Los últimos de Filipinas" y yo hacía un comentario referido a la canción "Yo te diré". En fin, es lo que tiene haber nacido dos días después de que acabara el dilubio universal, que uno habla de cosas que el que te escucha no conoce muy bien, porque podría ser tu hijo o tu nieto. El caso es que Vir no había oído hablar de la peli y tampoco le sonaba de nada la canción. Eso fue lo que me impulsó a hacer esta entrada, el pensamiento de que uno sabe cosas que son un poco antiguas y que, quizá, no conviene que desaparezcan del imaginario colectivo.
No voy a hablar aquí de los Héroes de Baler, quien quiera saber todo sobre aquel episodio de la Historia, tiene en esta_página, prácticamente todos los datos y curiosidades.
De la peli, decir que hay que ponerse en el momento (1945), para le época, quedó un producto digno, dada la precariedad con que se rodó. Lógicamente hace hincapié en los valores del ejército, el patriotismo, etc. y, sobre todo, está sustentada en un cuadro de actores que cualquier aficionado al cine o al teatro, que sepa un poco de la historia de la escena española del pasado siglo, reconoce enseguida como integrantes de lo mejor del panorama español de aquellas décadas: Armando Calvo, José Nieto, Guillermo Marín, Fernando Rey, Juan Calvo, Manuel Morán, Tony Leblanc...
En cuanto a la canción, el tema que hoy me trae aquí, supuso todo un éxito en su época, pero también en años posteriores y toda una generación creció oyendo sus acordes por la radio. La música era de Jorge Halpern y la letra se debe al escritor y poeta Enrique Llovet (en la foto de la derecha), que también había participado en el guión de la película.
Este film a mí siempre me pareció muy triste, porque en definitiva nos narra un episodio que más que heroico, a mí me parece un tanto vergonzoso, retrato de un olvido de la nación para con hijos suyos que han sido enviados a morir en su nombre. Una historia de perdedores donde las haya.
De la canción, ha habido muchas versiones, desde la primera, popularizada por Antonio Machín, a otras más modernas en las voces de El Consorcio o Paloma San Basilio.
El caso es que Enrique Llovet escribió una de las habaneras más hermosa compuesta nunca y cuando escucho sus primeros versos: «Yo te diré por qué mi canción/ te llama sin cesar,/ me falta tu risa, me faltan tus besos,/ me falta tu despertar,/ mi sangre latiendo, mi vida pidiendo/ que no te alejes más», recuerdo con esa tristeza de la que hablaba a los Héroes de Baler.
Llovet escribió otras canciones, alguna de ellas también muy conocida, que tampoco recuerda nadie quién la escribió, porque ya se ha vuelto un poco de todos. Era para la revista "Hoy como ayer", de Celia Gámez, con música de Fernando Moraleda. Quizá si digo su título, no acabéis de caer en la cuenta: "Luna de España". Pero si cito sus primeros versos, ya habrá más gente que la recuerde, incluso que sea capaz de tararearla: «La luna es una mujer/ y por eso el sol de España/ anda que bebe los vientos/ por si la luna lo engaña»
Como dice un verso inolvidable de la canción "Yo te diré", «cada vez que el viento pasa se lleva una flor», para que esa flor quede en nuesta memoria sentimental, dejo aquí abajo, un trocito de la película "Los últimos de Filipinas", aquel en el que Nani Fernández canta "Yo te diré", en la que, para mí, sin desmerecer a nadie, es la mejor version.