lunes, 31 de mayo de 2010

DOGMA

Una película de hace 11 años que en su momento fue aclamada como algo novedoso, e incluso valiente, que después ya se decía que se había convertido en película de culto y que a mí me parece que se ha quedado algo viejecilla con el paso de los años y en estos momentos, como mucho, la calificaría de "curiosa".
Hay quien opina que es la mejor película de Kevin Smith, yo no voy a entrar en valoraciones de ese tipo, no he visto sus pelis.
No sé lo que pretendió hacer Smith, porque al principio se nos dice que todo es una broma y que a nadie quiere ofender, pero eso puede ser un "curarse en salud" por tratar un tema tan delicado en EE.UU. como es el de la religión (yo diría que en cualquier país), de hecho hubo manifestaciones a la puerta de los cines cuando se estrenó la película, pidiendo la retirada del film de las carteleras.
La idea es buena, una crítica a algunos de los males de las religiones en general, si bien esta vez personalizados en el catolicismo. Se pone en solfa el fariseísmo, el dinero que hay alrededor de todo esto, la adecuación de las creencias a según qué situaciones, la utilización de la religión como arma arrojadiza que produce guerras y conflictos permanentes...
Aunque hay algunos pensamientos bastante profundos, la película es una comedia y trata de hacerse todo envuelto en cierto sentido del humor, pero para mí que precisamente por eso se convierte en una especie de "ni chicha, ni limoná" El tipo de humor mezcla lo grueso con algunas otras situciones que quieren ser más "inteligentes" (para entendernos), pero no logra arrancar la carcajada, tal vez alguna sonrisa.
El ritmo de la película es bueno, eso hace que no se llegue a hacer aburrida, aunque hay algún momento en el que está a puntito de caer la narración.
Se ha contado para la peli con un impresionante elenco que da mucho relumbrón a los títulos de crédito, aunque en algunos momentos parece como si lo estuvieran haciendo mejor los secundarios que los más renombrados. Se cuenta que tanto Ben Affleck como Matt Damon (mejor la interpretación de este que la de aquel), actuaron gratis, parece que mantienen una relación de amistad por encima de todo con Smith. Este les dio apoyo financiero cuando hicieron "Will Good Hunting", su oscarizado debut en Hollywood.
El propio Kevin Smith interpreta a Bob El Silencioso y, la verdad, no lo hace nada mal.

A destacar también la actuación de Alan Rickman (algunos, los más jóvenes, lo reconoceran como el Profesor Severus Snape de Harry Potter). Hay que señalar que este actor tiene una magnífica voz, con un exquisito acento británico y que, en Dogma, hace precísamente el papel de la Voz de Dios, el ángel encargado de dar las noticias celestiales. Claro todo esto se pierde, en primer lugar con el doblaje y en segundo lugar la sutileza de distinguir entre el inglés británico y el americano, es algo que sólo conocen quienes sepan algo de cultura anglosajona y, por supuesto, el público de esta cultura a quien, mayoritariamente, va dirigida la película.
Destacado el papel de Salma Hayek y, por supuesto el de Linda Fiorentino, que es un papel protagonista y, por fin, la aparición de Alanis Morissette, que es algo más que un "cameo", no en vano interpreta a Dios.
Entretenida, pero le da a uno la sensación de que se pierde entre la seriedad que no quiere y la comedia que persigue, para quedarse nadando entre dos aguas.


viernes, 28 de mayo de 2010

EUROVISIÓN

Parece ser que este fin de semana se celebra el Festival de Eurovisión, no me hagan mucho caso, porque a lo mejor estoy equivocado, yo no pienso verlo.
El otro día, el amigo Óscar González reproducía en su Blog ("Res Publica Restituta") la canción de ABBA "Waterloo" y no pude menos que exclamar para mis adentros: ¡Qué tiempos!
El Festival ha devenido en lo que todos sabemos y es que en nuestro país no tiene apenas seguimiento, sea porque se le ha pasado la época, sea porque las canciones son malas, sea por lo que fuere, está más muerto que vivo, aunque al parecer, hay países donde todavía tiene cierto tirón, no lo sé.
Lo que sí sé es que las canciones de ahora no tienen ni punto de comparación con algunas de las canciones de hace unos cuantos años, canciones que siguen apareciendo en las recopilaciones de música ligera: "Volare" (aquella de "Nel blu di pinto de blu...") (Doménico Modugno, Italia, 1958), "Poupée de cire, poupée de son" (France Gall, Luxemburgo, 1965), "Congratulations" (Cliff Richards, Reino Unido, 1968), "Eres tú" (Mocedades, 1973), "Save your kisses for me" (Brotherhood of man, Reino Unido, 1976) y alguna más que aún están en la memoria colectiva, al menos en la de algunos.
Este tipo de canciones, son lo que son, no se le pueden pedir peras al olmo, pero el poquillo de calidad, la melodía pegadiza y alguna cosita más, es lo que esperamos. Es cierto que parece que ha perdido cierto grado de ñoñez en la que había caído y que alguna de las canciones heavys que ahora se llevan, tienen algo de calidad, pero para mí que va en picado como no lo remedien.
Si hay alguna canción paradigmática de todo eso que se ha perdido, es precisamente "Waterloo". Abba sorprendió en aquel lejano 1974, con su estética de napoleones horteras y con una canción pegadiza que nunca pasará de moda.




miércoles, 26 de mayo de 2010

EXPLOTADORES DEL PLANETA

¿Alguien tiene dudas aún sobre ese dicho de "El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra"?
No me gustan demasiado algunos de estos llamados apóstoles del cambio climático. Digo algunos, de los que creo no hace falta citar nombres, porque no se sabe muy bien si lo hacen con sentido de la responsabilidad o con ánimo de lucro. Podíamos aplicar al caso aquel otro dicho de "Piensa mal y acertarás" De todos modos creo que hacen falta menos palabras y más hechos, menos demandar a los países pobres que cumplan su parte y más predicar con el ejemplo en los países ricos, porque supongo que nadie duda ya de que la mano del hombre está esquilmando los recursos del planeta y la propia supervivencia de este. Pero es que, por si fuera poco, en nuestro pasado tenemos ejemplos de que hay que sembrar para recoger y si nuestros ancestros no tenían suficiente cultura para preveer lo que podía ocurrir, nosotros sí la tenemos, aunque prefiramos cerrar los ojos.
Dos ejemplos:

Entre los siglos XIII y XVII de nuestra era floreció en la Isla de Pascua una sociedad relativamente desarrollada; pero cuando desembarcaron los europeos en 1722 encontraron a los isleños hundidos en el hambre y el atraso; de su esplendor sólo subsistían las colosales estatuas de piedra (los famosos "moais"). ¿Qué había ocurrido allí? Ahora sabemos por el análisis botánico que posiblemente, una de las causas fue la deforestación. Sea por la tala desmedida, sea por la llegada de ratas que acabaron con sus palmeras, los nativos se quedaron sin materia prima para sus chozas, herramientas y canoas, y sin combustible para hacer fuego.

La destrucción de los bosques es probable que también tuviera parte de culpa en el súbito declive de la cultura de El Argar (Almería), una de las primeras sociedades urbanas de Europa Occidental. El polen y los rastros de carbón recogidos en la Sierra de Baza por José González Carrión (Universidad de Murcia) y sus colaboradores relatan el paso de un ecosistema de pinares y robledales a otro de matorrales y arbustos, con muchos incendios de por medio. La demanda de madera para la minería y de terreno para el pastoreo, sumada al exceso de población, empujaron a la cultura argárica al precipicio.


martes, 25 de mayo de 2010

MIS GLORIOSOS HERMANOS

Los judíos de Israel que vivían bajo el dominio Sirio, tenían una cierta autonomía religiosa e incluso civil. Vamos que se les dejaba vivir bajo sus propias leyes a cambio de pagar los impuestos con los que se veían gravados.
Así fue hasta que en en el 175 A.C., tomó el poder Antioco IV o Antioco Epifanes que se veía a sí mismo como representante de la cultura helenística. Pretendió que esa cultura fuera la imperante en todos sus dominios, incluída Judea. Allí hubo partidarios de tal iniciativa, los llamados "helenistas", gente de las capas sociales más altas. Pero una gran mayoría del pueblo, se opuso a perder su cultura, fueron los llamados "jasidim".
Antioco Epifanes quiso convertir a Jerusalem en una ciudad griega, publicó edictos contra la religión judía, obligó a presentar ofrendas a los dioses en el altar erigido en el Templo, prohibió observar el shabbat, el estudio de la Torá y cumplir la mitzvá de la circuncisión.
El pueblo se sintió atacado, vejado y en el año 167 A.C., estalló la revuelta contra estos gobernantes que querían imponer a la fuerza su civilización a los judíos.
La historia que arranca en este punto es la que narra este libro, cómo el viejo "adón" (señor, jefe de la comunidad, en hebreo) Matatías (Matithiahu el Jashmoneo), mató al soldado que quiso ofrendar un cerdo sobre el altar de sus antepasados y se fue a las montañas con sus cinco hijos, Juan, Simón, Judas, Jonatás y Eleazar (Iojanán, Shimón, Iehudá, Ionatán y Eleazar).
La revuelta comenzó en Modín (Modiín), la aldea en la que vivía el viejo adón con sus hijos, pero se les fueron uniendo gentes de todo el país y, más adelante, judíos llegados de todos los confines del antiguo imperio de Alejandro.
Fue una lucha desigual, de muchos contra pocos, de mercenarios armados y entrenados para la guerra, contra campesinos mal equipados y que jamás se habían enfrentado a nadie.
La novela es un canto épico a la lucha por la libertad, pues el levantamiento está considerado por algunos como la primera batalla por la libertad de un pueblo.
No fue, como se ha dicho, una guerra de guerrillas en el sentido en que la entendemos aquí en España, con el antecedente de la Guerra de la Independencia. Vaya, es mi opinión personal. Judas, el Macabeo (un título que se concede a alguien surgido del pueblo y elegido por este para encabezarle en una lucha), hostigaba como podía a los ejércitos greco-sirios, pero no eran partidas sueltas y sin conexión, como pasó aquí en la guerra contra los franceses. Ellos estaban organizados y llegaron a formar un ejército con miles de personas, lo que ocurre es que enfrente tenían tropas que les superaban en número y preparación con mucha distancia, por lo que emplearon tácticas de ataque y huída, de acoso a los flancos, de encauzar al enemigo hacia desfiladeros y zonas de difícil acceso, donde aprovechando que los judíos conocían el terreno y no iban provistos de las pesada impediementa del ejército regular, se movían con mayor soltura y conseguían masacrar a los invasores, mediante la llamada "lluvia de flechas", o en combate cuerpo a cuerpo en zonas estrechas, donde los sirios no podían atacar todos a la vez, sino en estrechas filas, con lo que se equiparaban las fuerzas, al tiempo que eran hostigados desde las alturas por los arqueros.
En la lucha cayeron muchos judíos, entre ellos Eleazar,pero Judas (el Macabeo), consiguió conquistar Jerusalem y purificar el templo en el 165 A.C.
Las luchas continuaron, Judas murió y sus hermanos continuaron la pelea, fortaleciendo el reino y consiguiendo que los decretos de Antioco fueran anulados.
Todos estos episodíos, tienen un especial valor para un pueblo que se considera pacífico, que rehuía el combate poniendo por delante el precepto de "no matarás" y que se ha visto perseguido y expulsado de mil y un lugares a lo largo de los siglos. Aún hoy, judíos de todo el mundo conmemoran aquellos días en que los "Gloriosos Hermanos" les devolvieron el orgullo con la festividad de Janucá o Fiesta de las Luces (de la que ya se ha hablado en este Blog).
Howard Fast publicó la obra en 1948. Fast era un luchador que participó en la Oficina de Información de Guerra de su país durante la Segunda Guerra Mundial. Después se afilió al Partido Comunista, lo que le valió la implacable persecución que podéis imaginar durante el macartismo, casi nada, judio y comunista. Entre rejas escribió su novela más famosa "Espartaco", que Edgar Hoover trató de que no se publicara. No sólo lo hizo, sino que fue llevada al cine, como sabemos, en 1960, con Kirk Douglas como protagonista. Tras recibir el premio Stalin de la paz en 1953, dejó el comunismo por el espanto que le produjo la represión en la invasión de Hungría en el 56.
Quiero dejar un par de frases de la novela:
- "Tratad al extranjero que habita en medio de vosotros como al índigena de entre vosotros, ámale como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en Egipto" (Extraído del Levítico, 19,33)
- "En este país, donde todos los hombres leen, charlan y filosofan, no puede formarse una capa superior y culta de seres humanos, un grupo como el que es riqueza y gloria de Roma; esta extraña democracia judía es tan persistente y diabólica que debe ser mirada como una enfermedad contra la que ningún país es inmune"


domingo, 23 de mayo de 2010

DOS CITAS LATINAS

Desde pequeño, aplicado sobre todo a algunas de las tareas de la vida cotidiana, oí a mi padre muchas veces la siguiente frase latina: "Festina lente", lo que viene a ser, aparentemente, una especie de contradicción: "Apresúrate despacio".
Cuenta Suetonio en su vida sobre Augusto, que de estas palabras hizo el emperador su lema personal. No le debió ir tan mal, pues Roma vivió bajo su mandato un periodo de paz y prosperidad. Además, de forma lenta pero inexorable, consiguió ir modificando algunas de las instituciones romanas, lo que vino a aumentar su propio poder personal.
También se atribuye a Augusto otra frase que, además de no contradecir a la anterior, yo creo que refuerza la idea que contiene la misma: "Sat celeriter fieri quidquid fiat satis bene" ("Suficientemente rápido se hace aquello que se hace bien")


viernes, 21 de mayo de 2010

PELIGRO NUCLEAR

Mucho se ha hablado y se seguirá haciendo, sobre el peligro que suponen las armas atómicas para el conjunto de la humanidad. Aún hay quien piensa que dados los complejos sistemas de seguridad, es prácticamente impensable que se produzca una catástrofe nuclear no deseada. Bueno, cada cual que piense lo que quiera, yo soy de la opinión de que si bien es cierto que no faltan empresas que montan negocios a costa del pánico de los demás (refugios nucleares dotados de todo tipo de adelantos, etc.), todo aquello que está en manos de los hombres es susceptible de fallos.
El 26 de septiembre de 1986, los monitores de una de las estaciónes soviéticas de satélites que vigilaban a los Estados Unidos, dieron la alarma: Cinco misiles norteamericanos se dirigían a territorio soviético.
El teniente coronel Stanislav Petrov, estaba al frente de la misma y, según el protocolo establecido, debía apretar el botón rojo para desencadenar la respuesta soviética. No lo hizo. En tan sólo unos pocos minutos tuvo que valorar la situación y llegó a la conclusión de que se trataba de un mal funcionamiento del sistema.
La gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles”, dijo más tarde, al explicar su actuación, mejor dicho, su "no actuación"
Los soviéticos le obligaron a jubilarse y retirarse anticipadamente por no haber seguido el protocolo. Pero con su acción Petrov nos salvó de una guerra nuclear. Todo esto no se supo hasta 1998, cuando uno de los oficiales bajo el mando de Petrov que fue testigo de la situación publicó un libro donde contaba lo que había visto.
El asunto, tiene hasta nombre propio, "Incidente del Equinoccio de Otoño". Al parecer, Petrov conocía bien las peculiaridades del sistema satélite OKO de alerta temprana rusa y creía que éste podía equivocarse, así que consideró que eran muy pocos misiles, sólo cinco, cuando EE.UU. tenía miles de misiles nucleares. Decidió esperar y finalmente se descubrió que era una falsa alarma causada por unos reflejos de la luz del sol en las nubes.
Hay que tener en cuenta, para valorar la situación en su justa medida y darle el valor que tiene a la actuación de este hombre que sólo tres semanas antes, la Unión Soviética había derribado un avión de pasajeros coreano que había invadido el espacio aéreo soviético, matando a las 269 personas que iban a bordo, incluidos varios estadounidenses. De acuerdo con la CNN, el KGB había enviado un mensaje a sus espías en occidente, advirtiéndoles que se prepararan para una posible guerra nuclear.
Stanislav Petrov, nunca se consideró un héroe, a pesar de ello, en enero de 2006, realizó un viaje a EE.UU., donde fue homenajeado por las Naciones Unidas.

jueves, 20 de mayo de 2010

EL LENGUAJE

¿Cuántas veces no escuchamos?
Y si escuchamos, no entendemos, como se dice ahora, vamos a nuestra bola.
El otro día leía una anécdota (inventada, por supuesto) en un libro que trata precísamente sobre el lenguaje:

En Africa, un tartamudo formaba parte de un grupo de cazadores.

-Hip, hip, hip!…,grita de repente el tartamudo.

-¡Hurra!, responden a coro los demás cazadores.

-…popótamo!- concluye el tartamudo, quien a continuación es aplastado por una manada de hipopótamos.


ES NECESARIO COMPRENDER EL LENGUAJE DEL OTRO Y SABER INTERPRETARLO.

La anécdota es divertida, pero tiene la miga que uno le quiera sacar.

miércoles, 19 de mayo de 2010

LAS CASITAS DEL BARRIO ALTO

Siempre me gustó esta canción de Víctor Jara, quizá porque a uno le llegaron sus sones en esa época combativa de finales del franquismo y principios de la democracia.
Cuando la escuchas por primera vez, si no pones cierta atención a la letra, te puede parecer una melodía almibarada, cuando realmente, aunque tiene un son pegadizo y atractivo, es una de las mejores críticas que he visto, leído y escuchado a la hipocresía de eso que llamamos la clase media acomodada.
En realidad la canción se debe a Malvina Reynolds, una cantautora norteamericana. Se cuenta que un día cualquiera de principios de los 60, ella y su marido pasaban cerca de Daly City, una ciudad de los alrededores de San Francisco, cuando se toparon con uno de esos barrios residenciales donde todo parece placidez, entonces el marido de Malvina escribió "Little Boxes", ¡Cosas de hippies!
El caso es que Víctor Jara, arregló y versionó la canción (para algunos la letra es mejor que la del original) y la publicó dentro de su disco "El derecho de vivir en paz"
Hay una serie norteamericana, "Weeds", que alguno de vosotros habrá visto (al menos algún episodio, creo que aquí los emitió Canal +), en cuya segunda temporada, cada uno de los episodios comenzaba (eso que los entendidos llaman el "opening"), con una versión de "Little Boxes" a cargo de diferentes grupos y artistas, siendo la del último episodio de la temporada la de Malvina Reynolds.
Por si alguien no sabe de qué va la serie, narra las peripecias de una esas familias que viven en un barrio de estos "idílicos" y que lo es sólo en apariencia, porque encierra un montón de miserias humanas. La madre ha enviudado recientemente y el marido ha dejado a la familia llena de deudas. La mamá asiste a los actos sociales a los que debe asistir toda madre de familia respetable, pero para poder seguir manteniendo a sus hijos y el nivel de vida que exije vivir allí, decide abrir su propio negocio que no es otro que la venta de marihuana a sus "respetables" vecinos.
Estas son la letra y la música de "Las casitas del barrio alto", la versión de Víctor Jara de "Little Boxes", de Malvina Reynolds.

Las casitas del Barrio Alto
con rejas y antejardin,
una preciosa entrada de autos
esperando un Peugeot.
Hay rosadas, verdecitas,
blanquitas y celestitas,
las casitas del Barrio Alto
todas hechas con resipol.
Y las gentes de las casitas
se sonrien y se visitan.
Van juntitos al supermarket
y todos tienen un televisor.
Hay dentistas, comerciantes,
latifundistas y traficantes,
abogados y rentistas.
Y todos visten policron,
juegan bridge, toman martini-dry.
Y los niños son rubiecitos
y con otros rubiecitos
van juntitos al colegio high.
Y el hijito de su papi
luego va a la universidad
comenzando su problematica
y la intringulis social.
Fuman pitillos en Austin mini,
juegan con bombas y con politicos,
asesina generales,
y es un gangster de la sedicion.
Y las gentes de las casitas
se sonrien y se visitan.
Van juntitos al supermarket
y todos tienen un televisor.
Hay rosadas, verdecitas,
blanquitas y celestitas,
las casitas del Barrio Alto,
todas hechas con resipol.


martes, 18 de mayo de 2010

LA CUARTA PREGUNTA

Más de una vez hemos oído eso de "Estar a la cuarta pregunta" y ya sabemos, más o menos, lo que quiere decirse con ello: Que uno anda mal de efectivo, vamos que no tenemos un ochavo.
Una de las explicaciones que encontré al buscar el significado, lo relacionaba con el Padre Nuestro que parece ser que contiene siete peticiones: 1) "Santificado sea tu nombre...", 2) "Venga a nosotros tu reino...", 3) "Hágase tu voluntad..." y 4) "El pan nuestro de cada día danosle hoy..." En realidad esto no son preguntas y si de verdad tiene alguna relación el dicho con todo esto, es a través del catecismo del Padre Astete, que decía: -"¿Qué pedís en la cuarta petición?
-Que nos dé Dios el mantenimiento conveniente para el cuerpo, el espiritual de la gracia y sacramentos para el alma"
No sé qué opináis vosotros, a mí no me convence.
Yo creo que el origen está en una especie de formulario tipo que se aplicaba sobre todo en los tribunales y al que se ajustaban los escribanos al comparecer los declarantes. Se les hacían una serie de preguntas que eran, más o menos, estas:
1) Nombre.
2) Edad.
3) Religión y estado.
4) Rentas y patrimonio.
Si a lo largo del proceso el juez hacía alguna pregunta que implicara que el declarante tenía que haber efectuado algún gasto, este respondía que aquella actuación, no podía haberla efectuado por estar a la cuarta pregunta.
Hay otra explicación relacionada con la costumbre de los estudiantes, que antes de comenzar con las novatadas propiamente dichas, hacían cuatro preguntas a sus compañeros: ¿Tenemos salud?, ¿Tenemos ingenio (o sabiduría)?, ¿Tenemos amores? y ¿Tenemos dinero? A las tres primeras solía responderse afirmativamente, pero claro, a la cuarta, fuera cierto o no, todos alegaban no tener dinero.
Evidentemente esto era una parodia estudiantil de los interragotorios judiciales, lo cual no quita para que, tal vez, fueran estas parodias las que popularizaron el dicho.
Me imagino a los estudiantes, parodiando al tribunal y lo que más me gusta es cómo eran hechas de verdad las preguntas, que mola más, porque lo hacían en latín y queda mucho más chulo:
-¿Salutem habemus?
-¿Ingenium habemus?
-¿Amores habemus?
-¿Pecuniam habemus?


lunes, 17 de mayo de 2010

EL VIOLINISTA EN EL TEJADO

Como digo siempre, antes de empezar a ver esta peli: Es un musical. Eso que no se le olvide a nadie, recordemos que es la adaptación al cine de un grandísimo exito de Broadway.
Y es que a cada cual, la peli, le parecerá lo que sea y eso está muy bien, que no todos tenemos los mismos gustos, porque he leído críticas de todos los colores, así que haré (intentaré hacerlo al menos) abstracción de ellas y voy a decir lo que a mí me ha sugerido.
A pesar de que a mucha gente no le gusta el guión, como tal, yo tengo que decir que a mí sí me gustó, me parece una manera alegre y divertida de contar algunas cosas serias, otras tristes e incluso alguna trágica.
Porque hay varias historias que se superponen y entremezclan, a mi modo de ver, de un modo bastante bien conseguido. Por un lado la tragedia, la eterna historia, del pueblo judío, ese constante errar por el mundo, para algunos (de ellos mismos), una maldición, un castigo de Dios, para mí, una desgracia, otros han sufrido incluso la aniquilación absoluta o su absorción por otros pueblos más poderosos. Los judíos, por una serie de circunstancias que todos conocemos, han logrado sobrevivir como pueblo a mil y una desgracias.
Por otro lado, está la historia en general, me refiero a la que ha vivido la sociedad como tal, independientemente de raza, religión o lugar geográfico. El cambio generacional, el cambio de los tiempos, de los modos, de las relaciones familiares, algo tan antiguo como la humanidad misma. "Los tiempos están cambiando", se nos repite en varias escenas de la peli, ante la apelación a la tradición (qué gran canción, la que sirve de soporte musical a este tema) del padre y de los mayores en general, los jóvenes tratan de ir con los nuevos vientos.
A mí me parece que ambos temas, el del cambio generacional y de relaciones, por un lado y el de los judios, sus costumbres y el acoso que sufren, por otro, están bastante bien tratados, sin hacer de ellos un drama lacrimógeno, pero sin quitarle, (me refiero a este último), un ápice de la tragedia que supone para quienes lo sufren.



En cuanto al musical, ¡ay, amigo!, ese es otro asunto. La peli es grandiosa, con unas canciones, muy bonitas, de las que el famoso "Si yo fuera rico...", está al nivel popular que puedan ocupar "Singing in the rain" y otras canciones míticas de la historia del celuloíde. Pero es que la coreografía, en general y los números musicales, en cuanto a instrumentación, bailes, canciones, son maravillosos. Es un musical de los de antes, que se dice en estos casos, para denotar que ya no se hacen cosas así.
Y de la peli en sí, decir que me han parecido grandiosos los trabajos de escenografía y decorados, el vestuario y la fotografía que, según parece, supuso todo un trabajo de innovación en algunos aspectos, en lo que a filtros y consecución de colores determinados se refiere, aunque hay que ponerle el pero del dichoso zoom, que en alguna escena puede resultar un tanto excesivo (pero claro, estamos en los setenta y se pirraban por el zoom).
Y los actores, bastante bien, una gran actuación de Topol, de hecho no nos imaginamos a otro tipo haciendo el papel, pues sabe transmitir eficazmente al espectador sus estados de ánimo y, sin embargo, en su momento, los productores se la jugaron eligiéndole a él y no al actor que protagonizaba lo obra de teatro.
Películas como esta, dan para contar un montón de anécdotas, así que hay que elegir alguna, para no ser muy prolijo, que esto ya me está quedando más largo de la cuenta.
Se cuenta que elegieron a Norman Jewison para dirigirla, porque pensaron que dado su apellido, era judio. Si esto es verdad, metieron la pata, pero sólo en pensar que era judio, porque desde luego, la peli la dirigió a las mil maravillas. Más adelante se atrevió con otro musical que también ha hecho historia: "Jesuscristo Superstar".
El actor Paul Michael Glaser, que aquí tiene un destacado papel, como activista revolucionario, es el Starsky de la serie televisiva Starsky y Hutch (Se le puede ver en el fotograma que cierra esta entrada).
El título del musical, está inspirado en un cuadro de Marc Chagall (el que se reproduce más arriba) titulado "El muerto", en el que se representa un funeral y se ve a un violinista en el tejado.
Tuvo 8 nominaciones a los Oscars y se llevó tres: Mejor fotografía, mejor sonido y mejor banda sonora adaptada. Topol estaba nominado como mejor actor, pero quedó tras Gene Hackman, por su interpretación inolvidable en French connection.
Para terminar, he leído por ahí que le sobran metros, a mí no se me hizo larga y añado que no me ha parecido que haya envejecido mal, lleva los años muy bien llevados. No sé lo que dirá el libro sagrado al respecto, pero a mí me sigue pareciendo una gran película y aparte del famoso tema ya mencionado ("If i were a richman..."), siempre me encantó el "Do you love mi?" que cantan Teyve y su esposa Golde y que es la ternura hecha canción.



viernes, 14 de mayo de 2010

JEAN SEBERG

Si hay alguien que haya encarnado el mito, el estereotipo de mujer moderna y liberada de los años 60, esa es Jean Seberg, esta chica de Iowa, a la que Otto Preminger eligió, siendo una perfecta desconocida, para encarnar a su Juana de Arco.
Pero fue otra película del mismo director, Bonjour Tristesse (Buenos días tristeza), en la encarnó a la independiente y díscola adolescente Cecile, la que hizo que la llamada "nouvelle vage", se quedara con aquel rostro mezcla de ángel y demonio, seductor, ingenuo, dulce y perverso, dotado de una cierta androginia, pero con un atractivo y una belleza innegables. Después de pasar por la batuta de Jean-Luc Godard en El final de la escapada, el mito estaba consolidado.
Aquella mujer que daba la imagen de desinhibida, con un vestuario moderno, sencillo, pero cuidado y unas ciertas dosis de inmoralidad (en el mejor sentido de la palabra), era realmente así. Fue libre en lo que a sus relaciones se refiere, toda una adelantada, pues a pesar de estar en plena época de liberación femenina, no era tan usual como pueda parecer lo de cambiar de amante con relativa frecuencia, reivindicando para su sexo lo que los hombres gozaban desde hacía tiempo.
Tuvo amores con el escritor mexicano Carlos Fuentes, con Clint Eastwood. Se la relacionó con el lider de los Panteras Negras Ahmed Kamel y su vinculación a este grupo, le valió una implacable persecución por parte del FBI.
En 1973, Juan Antonio Bardem la trajo a España para hacer de mamá de Marisol en una película y conoció a Ricardo Franco, con el que vivió un romance de lo más apasionado. Ricardo le dedicó la película Lágrimas negras, que hubo de concluír Fernando Bauluz.
Jean Seberg, estaba ya divorciada cuando se casó con el escritor armenio Romain Gary, dos veces ganador del premio Goncourt. El matrimonio fue, digamos, tormentoso, Jean le fue infiel, pero seguía habiendo una cierta dependencia entre ellos. El caso es que ella se acabó suicidando, después haberlo intentado en otras ocasiones, cuando contaba 41 años, al entierro asistió buena parte de la intelectualidad francesa (entonces vivía en París), entre otros Jean-Paul Sartre y Simone de Beavoir. Su ya ex-marido, Gary, no pudo superar la el fallecimiento de su ex-esposa y un año después se pegó un tiro. De todo aquello han transcurrido 30 años.
De esta vida azarosa y de estas muertes trágicas, quedó una víctima, Alexander Diego Gary, hijo de Jean y de Romain, que ahora vive en Barcelona, donde regenta un café literario.


jueves, 13 de mayo de 2010

QUIERO LA CABEZA DE ALFREDO GARCÍA

Es una frase recurrente, no sólo en el cine, sino en el arte en general y si me apuran en la vida misma, eso de decir que determinada actuación o determinada obra, como es el caso, no ha sido suficientemente reconocida.
Yo creo que es el caso de "Quiero la cabeza de Alfredo García", pues a la hora de hablar de Peckinpah, a todos se nos viene a la cabeza "Perros de paja" y a algunos más versados "Grupo salvaje", pero queda obviada esta peli que tiene algunos aspectos de lo más interesantes cuando buceamos un poco en la biografía y la trayectoria de su autor.
Es quizá la película más poética de un hombre a quien jamás relacionaríamos con el lirismo. En la primera parte de la peli, Peckinpah, nos regala algunos fragmentos que podrían encajar en cualquier film de corte romántico, de hecho la escena de apertura es de novela pastoril, claro que forma parte de la planificación (creo yo), como contrapunto a lo que se nos va a venir encima, porque a partir de ese momento no hay apenas tregua y el director desata todos los elementos que han hecho peculiar a su cine.
Sin embargo y como si de otro contrapunto se tratara, hacia el final de esa primera parte, se permite otro paréntesis que, a mi modo de ver, puede perfectamente ser tomado como la escena central del film. Me refiero al picnic de la pareja y a la escena bajo el árbol, esta que se ve en el fotograma y que está impregnada de un gran romanticismo. Ese arrobamiento de ella, al decirle a Benny que le pida que se case con él, nos transmite todo el amor y la ternura del mundo. Y se acabó el romanticismo, así por las buenas, Elita se ve a punto de ser violada por dos moteros, Penckinpah en estado puro.



Vamos conociendo a los personajes, el despiadado potentado local (Emilio Fernández) que gobierna la hacienda como un padrino mafioso, rodeado de guardaespaldas y mujeres reducidas a una condición servil y decorativa, todo ello se nos presenta envuelto en un ambiente con fachada (sólo fachada) de religiosidad arcaica de curas con sotana y latinajos por doquier. Los cazarrecompensas yankees, sin escrúpulos y con la prepotencia del norteamericano con todo y todos los que están al sur del Río Grande. Benny (Warren Oates), el protagonista, antihéroe de manual, un pianista que se busca la vida en tugurios de ínfima categoría y la mujer a la que ama, Elita (Isela Vega), una prostituta que conserva cierta belleza, pero que anda por garitos de segunda.


A partir de la escueta presentación, la peli se convierte en eso que se llama en el argot una "road movie", que queda muy bien para que parezca que uno sabe algo de cine, en román paladino, una película de carretera. Y esta lo es, porque cuando la porquería de coche que lleva Benny se pone en marcha, comenzamos a tragar polvo y a través de esas carreteruchas, caminos imposibles y calles embarradas, vamos recorriendo pueblos miserables de la frontera mexicana y nos vamos llenando de mierda (con perdón). Pocas veces alguien me ha transmitido esa sensación de suciedad con mayor efectividad, los tipos trajeados, pero con las americanas y los pantalones llenos de polvo, barro, arrugas; los coches con dos dedos de basura; las habitaciones cochambrosas; los lugares para evacuar, que no sé ni cómo llamarlos, porque ni son retretes, ni son nada, parece que hueles la peste.



En una de las pocas cosas en las que muestra conmiseración Peckinpah, es en que Alfredo García ya está muerto y enterrado, siempre es menos escandaloso para nuestra mente que le corten la cabeza a un muerto que a un vivo. Sin embargo yo veo aquí una manera sutil del director de mostranos la cutrez del protagonista, de su vida miserable: Le importa un carajo desenterrar a un muerto para cortarle lo que haga falta, con tal de conseguir ese dinero fácil que puede acabar con su vida de fracasado. Y hasta eso le sale mal, cuando está por lograrlo, queda fuera de juego momentáneamente y sin cabeza de Alfredo García que valga y, lo que es peor, le matan a la novia.



Nueva vuelta de tuerca en la trama. Comienza la balasera para recuperar, primero y conservar, después, la preciada cabeza/trofeo. Violencia a mansalva y un nuevo personaje entra en escena: La cabeza del muerto, con la que Benny habla en el viaje, de su novia (de la que había sido amante Alfredo), de las miserias de la vida, de la soledad...
Y mientras, por si la sensación de pobreza y asco había sido poca, las moscas revolotean dentro del automóvil de Benny y el hedor de su nuevo compañero de viaje se nos hace presente.



Y a partir de aquí, a este humilde espectador que ahora escribe esto, se le viene a la cabeza el "Sin perdón", porque igual que William Munny se olvida de la recompensa cuando matan a su amigo negro y ya sólo quiere venganza, Benny quiere vengar a su novia y hacer pagar por tanta muerto a los instigadores del posterior baño de sangre, pasando el dinero a un segundo plano. Pero este tipo es un fracasado total y, al contrario que el protagosnista de "Unforgiven", morirá matando, con lo que la crudeza de la historia queda má patente.




Hay quien ha querido ver en Benny, a un "alter ego" del propio Peckinpah, perdedor, borrachín, incluso en el bautizo del hijo póstumo de Alfredo García, al niño le ponen los nombres de David Samuel, los mismos de Peckinpah.
En definitiva, a pesar de los excesos, a pesar de las improvisaciones (que se notan), a pesar de los planos desencuadrados y los defectos de iluminación, a pesar de todos los pesares, una peli de lo más recomendable para quienes quieran conocer a este tipo que hizo "su" cine, porque a lo largo de la película llegarán a saber más de él que leyendo cualquier biografía.
Ahora, con permiso, voy a sacudirme el polvo, a escupir la sangre y a darme una ducha para quitarme la miseria y el mal olor.





miércoles, 12 de mayo de 2010

VIENTOS DE GUERRA

Antes de esta, había leído "Puertas de Fuego", también de Mr. Pressfield, donde la épica de la majestuosa gesta de Leónidas y los 300, lo impregna todo, haciéndole a uno vibrar como si fuera uno más de los defensores de Las Termópilas.
Ya allí me quedé prendado de la manera de escribir de este autor, que logra introducrite en su relato y que tiene un extenso dominio del asunto que trata.
Todo esto y más ha quedado ratificado al adentrarme de su mano en esta convulsa época para el mundo heleno que supuso la Guerra del Peloponeso. Se ha documentado de una manera exhaustiva, lo mismo te habla de localizaciones geográficas que de pequeños detalles culinarios. La novela hace un extenso recorrido por las formas de vida, relaciones familiares, políticas o sociales de la época. Se nos habla de generales, navarcas, jefes de equipo, pero también de los soldados corrientes y molientes, marineros, remeros, de su disposición en los barcos, en las batallas, de algunas de las naves de guerra que surcaban el Mediterráneo de entonces. Una gozada el despliegue de conocimientos del escritor norteamericano.
La obra tiene una estructura compleja y no siempre fácil de leer. Hay dos narradores, Polémides, el asesino de Alcibíades y Jasón, un noble ateniense al que Polémides pide ayuda para que le defienda. La narración tiene lugar desde la prisión, en la que Polémides comparte cautiverio con Sócrates, ya condenado a ingerir la cicuta.
El centro de la historia que se nos cuenta es Alcibíades, el ateniense con madera de lider, pero que no hace más que meter a su patria en un conflicto tras otro, del que pocas veces sale bien parada. Su relación de amor/odio con Atenas, hace que, por un lado se le condene en más de una ocasión, incluso a la pena de muerte y por otro, que los atenienses vean en él a la única persona capaz de conducirles a alguna parte.
En tanto, la relación entre Jasón y Polémides, va pasando de un absoluto desconocimiento entre ambos, a la comprensión por parte de Jasón de la manera de actuar de su defendido una vez que le va conociendo mejor y dándose cuenta de que en lugar de alguien anónimo, ha habido cosas en el pasado que les han unido: El mismo Alcibíades, Sócrates, el espartano Lisandro y su participación en la horrible guerra que enfrenta a unos helenos con otros. En tanto se va dando cuenta de que Jasón, a pesar de las apariencias no es un asesino sin más y de que Alcibíades, además de un soldado genial, era también un ambicioso que se creía tocado por el dedo de los dioses y que no hacía más que ir de conflicto en conflicto buscando la gloria personal, sin importarle las desgracias ajenas que dejara en el camino.
No menos interesante es el panorama que describe de luchas de poder y políticas y el excelente fresco que pinta sobre las miserias y las desgracias de la guerra y sus terribles consecuencias para los de siempre, mientras los emboscados, los delatores, los carroñeros y los poderosos, hacen su agosto entre tanta miseria y podredumbre que saca lo peor de cada persona, ensalzando a un tiempo a esa multitud de héroes anónimos (a los que pone nombre) que surgen en las catástrofes y que entregan hasta la vida por ayudar a un herido, a una madre, a un anciano, a un moribundo o símplemente por defender un orgullo y un honor en el que nadie cree más que ellos.
Para algunos, es la mejor novela de este autor nacido en Puerto España (Trinidad) en 1943 y que, en su momento dejó su trabajo de redactor en una agencia de Nueva York para dedicarse a escribir libros y en menos de tres años se arruinó y acabó viviendo en una camioneta, hasta que le llegó el éxito en forma de guiones cinematográficos. En 2003, el autor de "Puertas de Fuego", fue nombrado ciudadano honorífico de Esparta.

martes, 11 de mayo de 2010

EL SECRETO DE LA PIRÁMIDE

Esta visto que tampoco es necesario hacer grandes despliegues efectistas para lograr una buena película.
Esta peli tiene efectos especiales, claro y de los buenos alguno de ellos, no olvido la escena de la vidriera de la iglesia, en la que el caballero cobra vida, toda una revolución en la forma y en la estética en una película de hace 25 años, claro que se debe a lo que entonces eran dos pequeñas productoras, prácticamente desconcidas. ¿Os suenan Light & Magic y Pixar? Pues eso. Pero, en general, en este apartado se muestra dentro de unos parámetros bastante comedidos.
Porque lo importante en el film, es la historia, eso que llamamos el guión, obra de Chris Columbus, el responsable de las primeras entregas de Harry Potter, mira que algunos aspectos de esta película me recuerdan a las historias del niño mago: El colegio, lleno de recovecos y con un halo casi mágico; los protagonistas (dos niños y una niña), el alumno engreído y malvado (tipo Draco Malfoy); el profesor que no es lo que parece... Muchas concomitancias.
La película tiene un ritmo que no nos deja lugar al aburrimiento, pese a la reiteración en algunas acciones y, si bien es verdad que puede resultar, digamos, ingenua en alguno de sus argumentos, es una magnífica película de aventuras que no tiene nada que envidiar a los grandes títulos del género. Aunque es una peli muy recomendable para niños y jóvenes y para ellos está pensada (supongo), podemos considerarla como de esas para ver en familia, porque no aburre a nadie.
Bastante buena la banda sonora y los actores, que son prácticamente desconocidos, logran sacar un buen jugo a sus respectivos papeles.
Como curiosidades, los guiños que hace a las historias de Conan Doyle, explicándonos de dónde vienen algunas de las prendas típicas del famoso Holmes, el macferlán, la pipa, el gorrito, todo ello inventado por los autores de la película, claro, pero con el respeto absoluto con el que son tratados los personajes originales de la saga de Sherlock Holmes.
Me encanta la sorpresa que aparece tras los títulos de crédito, me gustan esos "premios" para los sufridores que aguantamos "ese rollo".
Y, cómo no, mencionar que el productor es un tal Steven Spielberg, no sé si les suena de algo.
Por último, una reflexión personal: ¿Por qué cambiarían el título de "El Joven Serlock Holmes", por el de "El secreto de la Pirámide"? No es que no venga a cuento como otras veces, que en esta ocasión es acertado, es simplemente que no sé por qué lo hacen. En fin, preguntas que tampoco buscan una respuesta.




lunes, 10 de mayo de 2010

GAUDEAMUS IGITUR

El otro día estuve en Salamanca para asistir a la graduación de una persona muy querida para mí a la que desde aquí, como ya lo hice personalmente, quiero felicitar por la finalización de sus estudios de Filología. Todo un síntoma de valentía, como nos dijeron en la lección magistral del acto, que en estos tiempos de la "practicidad" y la ciencia aplicada, siga habiendo gente preparada que se decante por las disciplinas de humanidades, que tanta falta nos hacen para mantener un cierto equilibrio, que parece lógico.
Como en todo acto académico de postín dentro del ámbito universitario, la ceremonia tuvo su colofón con la actuación del Coro de la USAL y eso es lo que me trae aquí hoy.
El programa fue breve, variado, atractivo y magníficamente interpretado, acabando con el himno universitario por excelencia, el "Gaudeamus Igitur".
Esta obra, que escuchamos en toda ceremonia solemne de cualquier universidad que se precie, es una pieza anónima que en realidad se llama "De brevitate vitae" (Sobre la brevedad de la vida), aunque se conoce por las dos primeras palabras de sus versos, que significan "Alegrémonos pues" y, al parecer, comenzó a cantarse en las universidades alemanas en el siglo XVIII.
Para quien pueda estar interesado, esta es la letra:

Gaudeamus igitur,
iuvenes dum sumus. (bis)
Post iucundam iuventutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.

Ubi sunt qui ante nos
in mundo fuere?
Vadite ad superos,
transite ad inferos,
ubi iam fuere.

Vivat Academia,
vivant professores.
Vivat membrum quodlibet,
vivant membra quaelibet,
semper sint in flore.

Vita nostra brevis est, breve finietur.
Venit mors velociter,
rapit nos atrociter,
nemini parcetur.

Vivat nostra societas!
Vivant studiosi!
Crescat una veritas,
floreat fraternitas,
patriae prosperitas.

Vivat et Republica,
et qui illam regit.
Vivat nostra civitas,
Maecenatum charitas,
quae nos hic protegit.

Pereat tristitia,
pereant osores.
Pereat diabolus,
quivis antiburschius,
atque irrisores.

Alma Mater floreat
quae nos educavit,
caros et conmilitones
dissitas in regiones
sparsos congregavit.


Y esta, más o menos, la traducción:

Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.

¿Dónde están los que antes que nosotros
pasaron por el mundo?
Subid al mundo de los cielos,
descended a los infiernos,
donde ellos ya estuvieron.

Viva la Universidad,
vivan los profesores.
Vivan todos y cada uno
de sus miembros,
resplandezcan siempre.

Nuestra vida es corta,
en breve se acaba.
Viene la muerte velozmente,
nos arrastra cruelmente,
no respeta a nadie.

¡Viva nuestra sociedad!
¡Vivan los que estudian!
Que crezca la única verdad,
que florezca la fraternidad
y la prosperidad de la patria.

Viva también el Estado,
y quien lo dirige.
Viva nuestra ciudad,
y la generosidad de los mecenas
que aquí nos acoge.

Muera la tristeza,
mueran los que odian.
Muera el diablo,
cualquier otro monstruo,
y quienes se burlan.

Florezca la Alma Mater
que nos ha educado,
y ha reunido a los queridos compañeros
que por regiones alejadas
estaban dispersos.

Se da la circunstacia de que el Coro de la Universidad de Salamanca, cumple 60 años en este 2010, pues fue fundado en 1950 por Jesús García-Bernalt, quien lo dirigió hasta 1990, siendo su actual director Bernardo García-Bernalt Alonso, director también del Coro de Cámara y de la Academia de Música Antigua de la Universidad de Salamanca.
Hace poco, integrantes de las diversas épocas del mismo se reunieron para celebrar esta efemérides y a ese reencuentro pertenece el vídeo que se reproduce más abajo. La imagen es bastante mala (parece como si el aficionado que lo filmó, se hubiera vuelto loco por los barridos mareantes que hace), el sonido, otro tanto, pero he preferido poner esa y no otra grabación, porque aquello fue algo espontáneo, como se puede apreciar y además el entorno, es emblemático para la Universidad salmantina, ni más ni menos que la Plaza de Anaya, con el palacio homónimo a un lado y enfrente la Catedral, sin duda el mejor marco.






viernes, 7 de mayo de 2010

EL PÍCARO

Tenía ganas de volver a ver esta serie y la verdad es que la he repasado en un visto y no visto, aunque mi compañero de visionado se ha quedado descolgado en los dos últimos episodios, quizá los mejores. Así que le tocará verlos solito.
La serie "El Pícaro", escrita, dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez, fue todo un éxito en su momento (finales de 1974, principios del 75), los trece episodios de media hora, fueron programados en lo que hoy se llama "prime time" y el rodaje había contado con el presupuesto más alto hasta la fecha.
Se han hecho distintas lecturas, a posteriori y pasados los años, de esta serie y me refiero a lecturas pseudopolíticas, ya sabéis, ahora resulta que todo el mundo hacía crítica al Régimen (el de Franco quiero decir), pero encubierta, claro y eso se ve después (entonces nadie se enteraba). Yo de vez en cuando, me río (ja, a secas), otras, ni de eso me quedan ganas.
Estamos hablando de una serie basada en algunos de los clásicos de la picaresca (Cervantes, Quevedo, Mateo Alemán, Salas Barbadillo, Vicente Espinel...), Nos ha jodido (perdón por la expresión) que si se quiere se saca de allí crítica al Régimen, al fin y al cabo los autores hacían crítica al poder establecido en su tiempo y, por desgracia, hay cosas que no cambian. Hay una frase al final de la serie en la que Lucas Trapaza (el protagonista), dice algo así como que deja la picaresca porque el oficio se ha generalizado y tanta gente lo practica que ya no se puede vivir de él. Otro de los personajes dice algo parecido a "Pobre España (o pobre nación, no recuerdo bien), que hasta la nobleza ha entrado en picardías". Qué, ¿os suena de algo? Yo creo que se podría aplicar al momento actual, igual que a cualquier otro. En fin, cosas de la crítica.
Después de este "desbarre" mío, me circunscribo a la serie, que me ha parecido un tanto desigual, va ganando a lo largo de los capítulos, porque en algunas escenas (para mí más de la cuenta), sobre todo de las primeras entregas, hay veces que todo queda muy forzado al servicio de los "gags", tanto que pierden toda la gracia. Sin embargo, el lenguaje es una joya, un castellano antiguo lleno de modismos, giros, cultismos, en definitiva, muy cuidado. La ambientación, espléndida, con un vestuario muy conseguido, unos exteriores adecuados a la época, para lo que hubo que desplazarse a lugares, algunas veces distantes unos de otros: Sigüenza, Úbeda, Aranjuez, Chichón, Pedraza, Madrid, Cáceres, Fuenterrabía... La música a cargo de Carmelo Bernaola, con eso queda todo dicho, toda una garantía y lo mismo diría para la fotografía, porque qué se puede decir de Cecilio Paniagua, toda una institución.
El reparto, es de lo más variopinto, no están las figuras que acaparaban el primer plano del momento, pero quien sepa un poco de la historia de las tablas españolas, reconocerá a un montón de actores y actrices que son de lo más granado de la escena nacional: Enma Cohen, Pilar Bardem, Juan Ribó (que tiene un destacado papel en varios capítulos como "Alonso", compañero de fatigas de Lucas Trapaza), Mary Santpere, Gloria Cámara, José Mª Pou, Lina Canalejas, Charo López, Manolo Codeso, Juan Diego, Mairata O'Wisiedo, Luis Escobar, Quique San Francisco, Luis Varela...
Resumiendo, un clásico dentro de la televisión española, una serie que pone al descubierto, las miserias de este país nuestro que, como decía antes, son extrapolables a otras épocas distintas a las del llamado "Siglo de Oro", con frases lapidarias, como aquella de "En esta nación, hasta los vagabundos están cansados"; o aquella en la que tras narrar los engaños de Pizarro o Cortés a Atahualpa y a Moctezuma, exclama Trapaza: "Vaya picardías", frase en la que hace su particular resumen de la Conquista de América; escenas como la de Luis Escobar, haciendo de noble venido a menos y explicando la historia familiar sobre unos tapices que ya no están en las paredes porque se los han embargado, todo un retrato esperpéntico de aquella nobleza que ha perdido hasta la dignidad.
Ya digo que a mí, me decepcionó un poco en los primeros capítulos, pero después va tomando aire y remonta, hasta convertirse en una auténtica joya muy recomendable y que, además, por tratar el tema que trata y por estar ambientada en una época tan lejana, no ha perdido un ápice de su vigencia y se ve ahora perfectamente, como si estuviera rodada anteayer.
Añadir, como curiosidad que, al parecer, estaba prevista la intervención de personas ajenas a la interpretación propiamente dicha (Buero Vallejo, Manolo Summers y algún otro), pero que, no sé por qué motivo, no llegó a llevarse a la práctica.


jueves, 6 de mayo de 2010

RINCONES DE ZAMORA (SAN ILDEFONSO)

Otro de los templos románicos de la ciudad, es el de San Ildefonso, cuyo nombre completo es Iglesia Arciprestal de San Pedro y San Ildefonso.
Cuando sus tres naves se unificaron en una, fue preciso construír contrafuertes y arbotantes para descansar el peso de sus muros, al desparecer algunas de las columnas interiores. Son muy llamativos los arbotantes de su fachada sur que van a descansar al vecino palacio los Marqueses de Villagodio. Lo que se ve en la foto, es más bien un contrafuerte (que está al noroeste) al que se le ha dejado un arco para poder pasar bajo él, me apeteció más sacar esa foto la última vez que pasé por allí.
En el interior de la iglesia, además de un magnífico órgano, se guardan los restos de San Ildefonso y San Atilano. Aquellos, se cree que fueron traídos por mozárabes toledanos que repoblaron la ciudad en tiempos de Alfonso III "El Magno" y los de San Atilano, patrono de la ciudad, se hallaban en la primitiva iglesia de Santa Leocadia (de probable origen visigótico), sobre la que se construyó esta.
La importancia de los restos de San Ildefonso, originó continuas disputas con el poderoso cabildo de la Sede Primada de Toledo, llegándose a producir inlcuso intentos de robo. Ello dio origen a que se constituyera la Muy Antigua e Ilustre Cofradía de Caballeros Cubicularios de San Ildefonso y San Atilano, encargada de la custodia de dichos restos.
En algunas guías veréis que se dice que San Ildefonso es la antigua catedral de Zamora, esto es un error y se debe a que durante la construcción de la Catedral de San Salvador, algunos obispos tenían su sede en este iglesia y de hecho, al ser Iglesia Arciprestal, a ella se trasladan los cultos y demás de la Catedral en caso de no poder llevarse a cabo en la misma.



miércoles, 5 de mayo de 2010

LAVAR, ENJUAGAR Y CENTRIFUGAR

Mucho en poco, eso es lo que dice Federico Teixeira de Sampayo, parado y español para más señas, porque lo dice todo con un solo plano.
El corto ha ganado el consurso "MyWorld", convocado por la BBC.




martes, 4 de mayo de 2010

RINCONES DE ZAMORA (MIRADOR DEL PIZARRO)


Zamora y el Duero, el Duero y Zamora. Ambos inseparables, a veces de espaldas, otras codo a codo, más siempre unidos, como un matrimonio que se precie, disputas y amores.
Varios son los balcones desde los que la ciudad se asoma al río, a su río: San Cipriano, el Troncoso, jardines del Castillo... Cualquiera de ellos posee su encanto propio y común a los otros a un tiempo.
Yo me asomo hoy al Mirador del Pizarro. Cuando caminamos por la Rúa, apenas rebasada La Magdalena, al otro lado de la calzada, aparece una calle que nos saluda como escondida, tímida, es la calle de Pizarro, que nos puede pasar hasta desapercibida. Quien se fije en ella lo hará casi de casualidad, porque la atención está absorta en tantas otras cosas que nos sorprenden y acompañan en nuestro caminar, o porque vamos apremiados por la cercanía a la Catedral. Si nuestra mirada tiene la suerte de desviarse hacia esa bocacalle, nos parece atisbar al fondo un paisaje diferente y cuando nos fijamos, nos damos cuenta de que desde allí se ve el lejano campo. Al desviarnos para descubrir más de cerca lo que aquella estrecha callejuela esconde y muestra a la vez, vemos que esta se va abriendo y si siguiéramos su curso serpenteante, allí donde ya toma el nombre de Cuesta del Pizarro, llegaríamos al mismo río, pero no podremos pasar dejando de lado el espléndido mirador, en una especie de plazoleta ajardinada (justo ahí donde se atisba el olivo que se ve en la foto tapando un poco el puente) que hay en lo alto de la cuesta. Desde allí contemplamos el viejo puente medieval, alguno de los barrios de la margen opuesta y la campiña que rodea el Teso del Viso, entre el camino de Salamanca y el Guareña. Todo un remanso sacado de otro tiempo desde el que vemos en posición dominante toda la esplendidez que el río pone a nuestros pies.


lunes, 3 de mayo de 2010

PARA "GUIRIS"

Hace un tiempo, no sé si el verano pasado o cualquier otro, el periódico inglés "Guardian", publicó una especie de curso acelerado para que los "guiris" (dicho con todo el cariño del mundo) que nos visitan, aprendan a decir algo más que paella, acompañado de dibujos y de la traducción literal de las expresiones al inglés. Curioso y un tanto divertido, sobre todo para alguna casi filóloga que visita estos lares.

Click para ver el enlace. Si pinchas en la flecha de la parte superior izquierda de la página, verás los cuatro ejemplos que plantean, para mi gusto no muy afortunados, al menos alguno de ellos.


domingo, 2 de mayo de 2010

XIXÓN (GIJÓN)

A quien vaya a Asturias desde la Meseta y no tenga prisa, siempre le recomendaría ir por el Puerto del Pontón, serpenteando por sus farallones de vértigo (a veces da miedo de verdad) y sitios como Soto, Oseja o cualquiera de los que pueblan el valle de Sajambre, quedarán en su memoria aunque jamás vuelva por aquellos lares.
El otro día estuvimos en Gijón, como era una excursión de esas de pasar el día, fuimos por Pajares que es el puerto para los que no queremos perder mucho tiempo en el viaje o para los profesionales de la ruta. Por fin el Principado tiene un paso de ciertas garantías.
Ya sé que Gijón es mucho más y que podría empezar y no acabar si me pusiera a hablar de su recoleta plaza del ayuntamiento, del ameno paseo por sus calles y plazas, de la gastronomía, del Musel y no digamos de Cimadevilla.
Pero para mí Gijón, siempre ha sido, por encima de todo la Playa de San Lorenzo y el Paseo del Muro. Es el recuerdo que llevo grabado desde que en mi infancia disfruté de aquella playa maravillosa (como todas las del norte), inmensa.
Y ahora, cuando he vuelto, después de tantos años que mejor es no hacer cuentas, me he visto allí de nuevo, como en aquellos años, todo sigue igual, aunque esté mucho más bonito y más cuidado, aunque el Piles esté relativamente limpio y no con la porquería que tenía antaño, anque Chillida se haya enseñoreado del extremo de su horizonte con su "elogio de los vientos", aunque las fachadas se hayan remozado y se pueda ir en bici por el carril habilitado para ello.
Porque hay cosas que no cambian, afortunadamente y allí sigue la playa y el Piles y, si me apuran, el Molinón, pero también los niños con sus palas y sus cubos haciendo ajugeros en la arena; las líneas que delimitan el campo para jugar voley o con las palas, hasta que suba la marea y las borre; el señor o la señora de edad (como se decía antes), con su silla playera y los pantalones arremangados, sentaditos mientras leen la prensa o un libro; las parejas y parejitas, paseando de la mano...
Todo distinto y todo igual. Xixón que guapo ye.