miércoles, 31 de marzo de 2010

CAPIROTES DE SEMANA SANTA


Me preguntaba mi amiga Concha de dónde venía lo de los capirotes que llevan los cofrades en las procesiones de Semana Santa, eso que vulgarmente llamamos el "cucurucho".
Durante los procesos del Tribunal de la Inquisición, una de las penas era imponer al reo el uso del llamado "sambenito", una prenda de tela que cubría pecho y espalda, parecido a las casullas que llevaban los sacerdotes para decir la misa hasta los años 80 aproximadamente.
Además debían llevar en la cabeza un cucurucho de cartón o similar, como símbolo de la penitencia impuesta.
Algunas cofradías de Semana Santa, por este sentido penitencial que tenía, adoptaron esos aditamentos, modificando el sambenito y convirtiéndolo en el capuchón que conocemos, que además del cucurucho, cubre el rostro (a modo de máscara) y la espalda (como una muceta) del cofrade.



martes, 30 de marzo de 2010

MATANDO CABOS

Cada cual puede hacer lo que de la gana, claro, pero mi opinión es que no siempre es bueno ir al cine a ver las películas con la misma predisposición.
Lo digo a cuento de esta película, porque aunque es cierto que las comparaciones son inevitables, ni estamos viendo "Pulp Fiction", ni "Snatch, cerdos y diamantes", ni estamos ante Tarantino, ni ante Guy Ritchie.
Ni los medios, ni los actores, ni el plantel técnico, son los mismos.
Pero, lo que sí vemos es una estética, una manera de hacer, de contar, de ofrecernos algo que algunos llamarán "frescura", otros de otras maneras, pero que a todos nos parece un algo diferente, distinto.
Es evidente que si tenemos que encasillar esta película lo haremos, entre otras, con las mencionadas, porque los parecidos son más que evidentes, sin embargo no lo es el mérito, ni el riesgo que se corre, porque el cine mexicano no es el inglés, ni mucho menos el de Hollywood.


Ese aire distinto que le pueda dar el ser mexicana, es lo que le imprime el sello diferencial, porque en ningún momento trata de huir de lo que sería idiosincrático. Los toques cutres, el argot, los giros en el lenguaje o en los gestos, las caricaturas de los estereotipos, todo eso, es mexicano y hay que agradecer que así sea, porque de lo contrario, nos podría dar la impresión de estar ante una copia de otros films.


Más que correctas las interpretaciones, a pesar de que casi todos los actores son bastante (si no del todo) nuevos en esto del cine, de hecho los dos consagrados (por decirlo de algún modo), Ana Claudia Talancón y Pedro Armendáriz Jr., hacen papeles secundarios, encarnando a Óscar Cabos y a su hija (una "niña de papá"), bastante bueno el guión y la peli en general que se desarrolla de una manera frenética (incluyendo una larga escena de persecución en automóvil que culmina con un espectacular choque en el estadio Azteca, grabado en toma única con siete cámaras), de tal manera que, entre eso y que su metraje no es largo para lo que se estila, hace que la hora y media que pasamos viéndola se nos haga corta.
Un grato descubrimiento el de este director, Alejandro Lozano, que es coguionista de la película y que al parecer (yo no la he visto), no ha llegado a cubrir las espectativas con su nuevo film "Sultanes del Sur"


En definitiva, una película de acción, pero también una comedia de humor negro, muy lograda y con una magnífica producción.







lunes, 29 de marzo de 2010

IMPERIO ARGENTINA

Nombre que dice poco, o nada, a la generación más joven y que fue todo un referente durante muchos años en el panorama artístico español.
El otro día, haciendo un poco de ese deporte tan popular llamado "zaping", me encuentro a Antonio Giménez Rico entrevistado en un canal de televisión. Allí me quedé, claro, pues Giménez Rico, méritos cinematográficos aparte y que no voy a descubrir aquí, es un gran conversador, un enamorado del cine y un tipo que sabe mucho del mundo (o de los mundillos) del séptimo arte. Habló, entre otras muchas e interesantes cosas, de Imperio Argentina y algo que dijo me dio pie a buscar un poco por ahí, sobre una anécdota de la ínclita actriz hispano-argentina.
Corría el año 1938 e Imperio fue llamada por Hitler, a través de su ministro de propaganda, Joseph Goebbels, para conocerla y para poner a su disposición cuantos medios tenía la potente productora alemana UFA. Al parecer los alemanes querían hacer una película sobre Lola Montes, retocando la historia de modo que sirviese de propaganda nazi. Fuera por las buena maneras de Florian Rey, que iba a dirigir el film y era esposo a la sazón de Imperio Argentina o fuera por que los alemanes, sin más, se dejaron convencer, el caso es que los españoles lograron que se cambiara el proyecto original y se hiciera un film basado en la ópera Carmen. Se llamó "Carmen la de Triana" y el partenaire de Imperio fue Rafael Rivelles. Según contaba Giménez Rico, Imperio Argentina se enamoró de su compañero de reparto y al parecer los besos que se daban en escena, dejaban traslucir que había algo más que pura representación. Todo ello, con el marido de Imperio Argentina, Florian Rey, al otro lado de la cámara. En fin, todo un cuadro como os podéis imaginar.

La vida de esta mujer da para contar muchas cosas, pero tampoco me voy a extender demasiado. Sólo comentar que estos flirteos con el régimen nazi, más la cercanía al poder que tenía aquí, en la España de Franco, le supusieron no pocos inconvenientes durante algunos años en su carrera internacional, sobre todo en México y EE.UU.
La anécdota que he contado más arriba, sirvió de inspiración para la peli de Fernando Trueba "La niña de tus ojos" y el personaje de Penélope Cruz, correspondería al de Imperio Argentina, si bien Trueba le da ese envoltorio de humor que tapa la escocedura de esa parte de la historia de nuestro cine que no gusta recordar.

viernes, 26 de marzo de 2010

JUBILACIÓN

Dicen que jubilación viene de júbilo. Dicen que quieren retrasar la edad para acceder a la jubilación. Ergo, en ese aspecto, al menos, el júbilo se retrasa.
A mí no me preocupa especialmente que me retrasen un par de añitos la edad para jubilarme, entre otras cosas, no sé si voy a llegar. Lo que me jod* de verdad, son las tonterías que oigo últimamente, la sarta de sandeces que he de escuchar y leer entre la legión de corifeos del poder, economistas de toda la vida y demás expertos, que hablan y hablan para justificar la medida.
Si ha de hacerse, hágase. Pero, porfi plis, ahórrennos el suplicio.
Digan claramente, si tienen lo que hay que tener (y no me refiero a la caradura, que de eso van sobrados), que se trata de que paguen los de siempre, al fin y al cabo, esto viene de antiguo. Lean si no cualquier novela o relato de la Edad Media, de la Antigüedad, de la época que quieran y vean lo que hacían los reyes, sátrapas y demás fauna gobernante, cuando la cosa se ponía mal, o ingresaban menos de lo esperado: Subir los impuestos de los que ya estaban bien exprimidos.
Tanto tiempo para llegar a esto, para que nuestra clase dirigente no haya encontrado otra solución que la que se tomaba desde el principio de los tiempos. Si es que hay cosas que no cambian.
Digan cláramente que se trata de seguir pagando mangantes, televisiones públicas que adulen al poder, colocación de primeras piedras, fundaciones para instalar a familiares y a los que no les llega el turno de concejal, homenajes que se dan a sí mismos y que eso hemos de hacerlo entre todos (ellos excluídos).
Pero no, no estoy cabreado, sólo un poco triste, porque siguen creyendo que somos tontos.


jueves, 25 de marzo de 2010

MATER MEA

Durante esta Semana Santa zamorana, que prácticamente comienza hoy, las bandas que acompañan a algunos de los pasos que procesionarán por calles y plazas de la capital, interpretan marchas fúnebres de diversos autores. Sin duda la conocida como "Marcha de Thalberg", obra del ginebrino Sigismund Thalberg, se ha convertido en una especie de símbolo, en un himno oficioso de la Semana Santa en Zamora.
Dicho esto, yo prefiero otra composición, también muy conocida en el ambiente semanasantero (del que, dicho sea de paso, estoy al margen dentro de lo me dejan estarlo). Se trata de "Mater Mea", una obra que podemos considerar moderna, ya que data de 1962 y se debe a la inspiración de Ricardo Dorado Janeiro (Coruña, 1907-Madrid, 1988).
He estado escuhando la reproducción que dejo más abajo y midiendo los tiempos de las tres partes en las que se puede considerar divida la obra, que gira alrededor de un leitmotiv que se va repitiendo formando una especie de círculo.
La primera parte (hasta el minuto 2 aprox.), ya crea la tensión dramática que nos va a compañar durante todo el recorrido de la obra.
La segunda parte (del minuto 2 al 4 aproximadamente), es la más vibrante. Tras una pequeña introducción, el leitmotiv nos sorprende apareciendo en "fortissimo". He de reconocer que a mí, en depende qué circunstancias, me emociona.
La parte última, vuelve al tono "menor", con una transición final maravillosa.
Como curiosidad, decir que el grupo zamorano Klanghor, ha hecho una versión rock, que más de uno calificará casi de blasfemia, pero que para algunos entendidos, es interesante.





miércoles, 24 de marzo de 2010

EL ABUELO

¿Qué pasaría si "El Abuelo" no fuera una película española o, en su caso, aún siéndolo, no fuera Garci su director?
Planteo esta pregunta de imposible respuesta, porque me parece que es una película no valorada en su justa medida.
Mira que no soy fan de Garci, ni mucho menos. Que creo que no ha sabido explotar bien (en esta peli, me refiero) el lado cómico que tiene el personaje de Rafael Alonso, aunque sus diálogos con Fernán Gómez, son la parte graciosa de la peli (junto a algunas escenas que sirven a la vez de crítica a los caciques de la ciudad), podían haber supuesto un mayor contrapunto cómico a la parte dramática de la trama. Que no me convence esa especie de ñoñería que destila en muchos pasajes. Que sé que los expertos le han puesto a parir (seguramente con razón) por los doblajes, una "manía" de Garci. Que actúa Cayetana. Y que, probablemente, tendrá más defectos.
A pesar de ello, a mí me ha gustado. Logra transmitir sentimientos y eso a través de hacer un cine como el de antes (que diría un castizo), hasta tal punto que tardamos un rato en entrar en las formas y maneras de la peli, hasta que somos conscientes de que no estamos viendo un cine como el que se hace ahora, sino otra cosa.
Magníficos los escenarios, tanto interiores como exteriores, así que no puedo menos que mencionar al director de fotografía, Raúl Pérez Cubero, porque nos los transmite en todo su esplendor y belleza.
Otra buena nota para la banda sonora, a cargo de Manuel Balboa.
Y capítulo aparte para D. Fernando, del que tampoco soy especial admirador, quizá porque, igual que el personaje que interpreta, su carácter agrio (por decirlo suavemente) me repateaba. Sin embargo, qué magisterio de interpretación nos ofrece en la peli, ese histrionismo del que a veces hace gala, lo pide el papel y la escena del Casino en la que reprocha a las fuerzas vivas de Jerusa su comportamiento para con él, son toda una clase de declamación.
Muy bien Rafael Alonso y hasta Cayetana Guillén, de quien se puede sospechar que su intervención en la obra se debe más bien a cuestiones sentimentales, no queda tan mal, gracias a que la Sra. Condesa de Albrit, mantiene una pose distante y altiva, que no le quedan mal a la ínclita actriz-presentadora.
Quizá la peli sea un resumen de lo mejor y lo peor de Garci, a quien no se le puede negar su amor por el cine y eso se nota.
Por supuesto, a pesar de todo, me quedo con la novela de Galdós.
Me apetece dejar un par de frases:
- "Abuelo, qué es el honor"
- "Ser o no ser, esa es la cosa"




martes, 23 de marzo de 2010

ANTES DE QUE LOS CUELGUEN

Tras el buen sabor que me dejó "La voz de las espadas", esta segunda entrega de la trilogía "La Primera Ley" de Joe Abercrombie, no sólo no ha defraudado las espectativas, sino que, conforme a lo que ya había leído en algunos foros, viene a cobrar dinamismo la historia, dando entrada a otros personajes, además de los tres que centraban el primer relato.
Tampoco voy a extenderme mucho más, la euforia o el desencanto, los reservo para el final de la obra, mientras me quedo con las ganas de ver en qué acaban las aventuras del Inquisidor Glokta, de Logen Nueve Dedos (El Sanguinario), del Capitán Jezal dan Luthar, de Bayaz (El Primero de los Magos), del Coronel West, de Ferro Maljinn (a la que imaginamos como esas heroínas de comic fibrosas y felinas), de Quai y Pielargo y de los mejores guerreros del norte: El Sabueso, Hosco Harding, Dow el Negro, Tul Duru y Escalofríos y sus Carls.

¿Qué será del Rey Bethod? ¿Quienes manejan los hilos de la Banca Valint y Balk ?

Bueno, veremos, todo está muy interesante y promete.

Una frase: Nunca se tienen suficientes cuchillos


.

lunes, 22 de marzo de 2010

EL GUATEQUE

Siempre fue una de mis favoritas entre las películas del llamado género de humor, algo que con el paso del tiempo tendría que matizar y no tengo muchas ganas ahora.
Este es un humor que podríamos llamar sencillo, sin mayores pretensiones, nada que nos recuerde a los Hermanos Marx o a los Monty Python, por poner algún ejemplo. En realidad se trata de una sucesión de gags de la mano de un patoso actor hindú que ha ido a Hollywood a probar fortuna, Hrundi V. Bakshi, interpretado por Peter Sellers, que es invitado a una de esas típicas fiestas hollywoodienses, en la que se encuentra totalmente fuera de lugar y en su afán por integrarse, cada vez lo va poniendo peor.
Aunque sea como argumento complementario, el film puede también interpretarse en clave de crítica a esta sociedad elitista y un tanto hortera (o muy hortera) que se mueve alrededor de la industria cinematográfica, en ella están representados unos cuantos estereotipos que todos conocemos: El director que se aprovecha de la candidata a futura actriz; la ya consagrada insoportable y engreída; el protagonista de westerns, más bruto que un arado; la alcohólica (en este caso la mujer del productor)...
Sin duda la película es tributaria del cine mudo y de algunos comicos consagrados, como el caso de Chaplin, el personaje de Sellers, es también una especie de desheredado, torpe, al que todo sale mal, buena persona y que, al final, se queda con la chica. Todo esto lo digo salvando las distancias.
Cuando la he vuelto a ver, me ha parecido que la película, conforme avanza, va decayendo, todo el asunto de la piscina con la casa llena de espuma y el elefante, aunque está planteado para representar el inconformismo de los jóvenes (estamos en pleno 1968), se me antoja que falla. Puede ser que mis recuerdos primeros de esta peli son de cuando tenía bastantes menos años y entonces es uno más propenso a reírse y ahora me voy haciendo viejo. No lo sé.
De cualquier modo, sigo considerando una escena mítica aquella de cuando llega a la fiesta y los problemas que tiene con su zapato, es genial. No menos celebre es la parodia de "Gunga Din".
Bueno el acompañamiento musical de Henry Mancini. Y no quiero olvidarme del aspecto puramente visual, pues algunos gags están basados únicamente en lo que vemos y hay algún travelling en la peli de esos que el buen aficionado sabe disfrutar.
Blake Edwards, no pretende hacer una peli a base de brillantes diálogos, se centra más en el aspecto visual y si su pretensión fue hacer una comedia que hiciera reír, creo que lo consiguió.
Yo me quedo con la interpretación de Peter Sellers, me encantó.

jueves, 18 de marzo de 2010

ATROPELLO

No es justo que me imponga una pena tan dura. Tuve la mala suerte de que ella surgiera de entre los coches de manera alocada y sin tomar precaución alguna. Ya me he disculpado con su familia, les he ofrecido hacer todo lo que esté en mi mano por ellos. Le ruego un poco de compasión.

La compasión que merece, es la misma que tuvo usted con todas las personas que pudieron haber irrumpido en la calzada y acabar como ha acabado esta pobre chica, durante los tres años, siete meses y veintitrés días en los que usted recorrió esa misma avenida, cuatro veces al día, creyéndose por encima de todas las demás personas, a una velocidad de vértigo, a pesar de que cada 50 metros se suceden las señales indicando que no se circule a más de 40 kilómetro por hora.
Y aún habla usted de mala suerte. Haga un cálculo de cuántas veces tuvo suerte, esa suerte que acompañó a quienes no tuvieron la desgracia de cruzarse en su camino en ninguna de aquellas ocasiones.
Varios testigos han declarado que algún día llegaron a increparle por ir "haciendo el loco" y, por toda respuesta, veían salir, por la ventanilla del conductor, una mano con el puño cerrado, a excepción del dedo corazón que se alzaba desafiante.
En nombre de todos ellos, le devuelvo el saludo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

TROPA DE ÉLITE

¡Vaya guión que se han sacado de la manga para hacer esta peli!
Eso pueden pensar algunos de los que vean o hayan visto el film y resulta que la base de todo ello es real como la vida misma, pero no es sólo que exista el BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales), sino que la actuación concreta que relata sucedió en 1997, meses antes de la visita de Juan Pablo II, cuando el BOPE fue enviado a "sanear" (es decir "limpiar" de traficantes y delincuentes) una favela con fama de violenta, próxima al Arzobispado de Río de Janeiro.
La película es una buena bofetada a las conciencias y no lo digo en un sentido concreto, porque cada cual reacciona de manera diferente, ha habido críticas (y no me refiero a las de los especialistas, sino a las de estos y al público en general) para todos los gustos, desde quines la tachan de una soflama neofascista, incluso nazi, comparando a este cuerpo policial con las SS, hasta quienes ven una crítica a la corrupción del poder (incluída la propia policía) y en el medio todos los matices y grados imaginables.
Para mí la película es, por encima de todo, una especie de documental y subrayo lo de "una especie de", porque es evidente que no es sólo eso. Pero lo cierto es que José Padilha, su director, nos presenta una realidad que está ahí, la de ese otro Río, fuera de la imagen turística y que ya sabemos que existe, algún reportaje habremos visto en la tele sobre las favelas y su mundo, pero ahí sigue. Un mundo en el que lo marginal impera: Pobreza, narcotráfico y, para "solucionar" todo eso, brutalidad policial.
Padilha no nos presenta a los buenos y a los malos, nos presenta a unos y a otros, sin entrar en mayores consideraciones morales y deja para el espectador todo eso de sacar consecuencias. Lo que ocurre es que esos "unos" y "otros", también tienen a su vez sus unos y otros respectivos y la película los va retratando.
Sabemos que no es lo mismo el traficante que el pequeño delincuente, ese camello de poca monta. Como en el lado de enfrente, por así decirlo, no es lo mismo el poli, por muy cruel que sea, que cumple órdenes, o que hace el trabajo sucio, que el jerarca que puede parecer un tipo amable y educado, pero que es quien de verdad maneja los hilos.

Yo me quedo con el tremendo varapalo que les da a algunas ONG y de paso a esa sociedad pija y acomodada, que, por un lado, envía cooperantes y trabajadores sociales para lavar su mala conciencia, mientras, por otro, sigue alimentando la desigualdad y la miseria.
Y añado que yo no veo lo de película fascistoide por ningún lado, ya se acusó de eso también a los filmes de Harry el sucio. Lo único que hace es retratar una situación real, porque en nuestra vida real, hay mucha, muchísima gente que aprueba esos métodos policiales al margen de la legalidad y no sólo eso, los reclama. La gente en Brasil, está muy harta de que los delincuentes en general y los narcotraficantes en particular, campen por sus respetos. La película no justifica los métodos, habla de lo que ocurre, de una realidad que está presente.
Por otra parte, queda muy bien retratada la corrupción de todos los estamentos del poder, incluída una policía mal pagada y peor preparada y el callejón sin salida en el que se encuentran las personas íntegras que pretenden cumplir la legalidad.
La peli obtuvo el Oso de Oro en Berlín 2008 y antes de ser estrenada ya se había convertido en un fenómeno de masas, pues se calcula que 12 millones de personas la habían visto en copias pirata que se filtraron durante la posproducción.


martes, 16 de marzo de 2010

SUEÑO

Ella sólo pasaba por allí cuando se vio envuelta en el tumulto. Volvía de cenar con sus amigas e iba a recoger su coche para regresar a casa.
Una mano tiró de ella y la sacó del barullo. La invitó a tomar algo para que se tranquilizara, se sentaron en una mesa y pidieron un par de bebidas al camarero. Empezó a observarle, sus manos casi envueltas en los puños inmaculados de la camisa que asomaban bajo la impecable americana y su voz cálida y sosegada que transmitía confianza. Debería estar nerviosa, no le conocía de nada, pero no lo estaba.
Bailaron, él seguía hablando de cosas intrascendentes y ella se dejaba llevar, se sentía un poco ridícula con aquella ropa de sport, se imaginaba con un vestido de amplia falda por la rodilla, estilo años 60, como a ella le gustaban. Estaba deseando que la besase, pero volvieron a su mesa.
¿Estás casada?, así de improviso. Ella afirmó con la cabeza.
Te acompaño a casa.
Pero antes, cogió una servilleta y anotó un número de teléfono.
Toma.
Subieron juntos, ella abrió la puerta y se dio la vuelta, sus manos se rozaron por toda despedida.
Entró en casa y cuando aún no había recorrido tres pasos, sonó el timbre. ¡Maldita sea! Su marido lo iba a oír y se despertaría, intentó correr hacia la puerta, alargó la mano y pulsó el botón para apagar el despertador.
Sentada en la cama, miró la hora: Las 7, muy temprano para ser domingo.
Recogió las llaves que estaban en la mesilla y fue a la cocina a tomarse un vaso de agua.
Su marido apareció en el umbral. ¿Te ocurre algo?
Nada, sólo un sueño.
Anda, vamos a dormir otro rato, aún es temprano y estarás cansada de trasnochar.
Cogió las llaves y abrió el bolso para guardarlas, allí estaba la servilleta con el número de teléfono. Cerró la cremallera apresuradamente y volvió al dormitorio. Él ya estaba en la cama. Sobre una silla, la camisa con sus inmaculados puños y la americana impecable, como siempre.





lunes, 15 de marzo de 2010

NUEVE REINAS

Hasta la gente que tiene reparos cuando le hablas de cine argentino (que la hay), hasta quienes le tienen puesta la cruz a Darín (que los hay), se quedan sorprendidos de ellos mismos cuando tienen que reconocer que esta peli les gustó, en el peor de los casos que les ha resultado entretenida y los más recalcitrantes no dicen nada, que es como decirlo todo.
Cuando la vi por primera vez, ya barruntaba que era de esos films que no te va a importar volver a ver y cuando llegó el final, ya no me quedaba duda al respecto, al menos otra vez más, tendría que volver a verla.
Y es que te va atrapando desde bien pronto, porque el guión (magnífico), no da tregua y su director Fabián Bielinsky, ha sabido llevarlo a la pantalla muy bien. Una lástima que un hombre que con tan sólo dos películas ya había sido aclamado, nos abandonara prematuramente.
Lo que en principio nos parece una simple historia sobre ladrones de guante blanco, estafadores, pobres gentes que viven de timar a otros tan o más pobres que ellos, se va enredando llevándonos de sorpresa en sorpresa, porque la historia no es tan simple y los tontos se vuelven listos y al contrario, todo ello hasta llegar a esa vuelta de tuerca final, a ese rizar el rizo que la lleva de ser una buena peli, a ser una gran película. Es como esa faenas en las que el diestro da un pase más y la plaza se viene abajo o como esas jugadas de fútbol en las que el delantero hace un quiebro más cuando ya todo el mundo creía que iba a disparar a puerta y la gente saca los pañuelos cuando ven a los defensas con la cintura quebrada. Porque la película hubiera quedado bien acabando antes, pero le hubiera faltado ese último pase, ese regate de regalo que es lo que la hace diferente. Todo ello acompañado por una buena música que subraya el ritmo trepidante del film y unas buenas interpretaciones con Ricardo Darín, a quien no vamos a descubrir y menos después de "El secreto de sus ojos" y Gastón Pauls a la cabeza, muy bien secundados por el resto del reparto.
Imposible dejar de compararla con El Golpe, aunque no quieras, te viene a la cabeza.
Hemos de tener en cuenta que la película es de hace diez años, en pleno "corralito" argentino, yo no sé si el autor quiso hacer crítica, pero la hace sobre los propios bancos, los mayores timadores, esos sí que se lo llevan crudo.



domingo, 14 de marzo de 2010

PELIGRO

-¿Este?

-Es escritor.

-Mátalo.

-¿Esta?

-Esta es maestra.

-Mátala.

-¿Este otro?

-Es músico.

-Mátalo.

-¿Este?

-Verá, señor, no sabemos muy bien a qué se dedica. Lo único que hemos podido arrancarle es que sueña.

-Un soñador.

-Sí, bueno, es que, verá...

-Mátalo dos veces.


sábado, 13 de marzo de 2010

LA CONQUISTA DEL OESTE

Estamos en plena vorágine de las grandes superproducciones de Hollywood y aquí no se reparó ni en medios, ni en dinero, todo al servicio de tres de los grandes del western, John Ford, Henry Hathaway y George Marshall, a los que se les hizo el encargo de contar la historia de la conquista del salvaje oeste, en definitiva, la historia de los propios Estados Unidos.
Guardo el recuerdo agradable de cuando la vi en pantalla grande, impresionantes algunas de sus escenas, la estampida de los bisontes, las secuencias de batallas en la parte de la Guerra Civil, han perdido toda su magnitud cuando volví a verla en DVD.
La verdad es que la película no me pareció la misma, debe ser en parte porque uno se ha vuelto algo más exigente.
Ahora me ha parecido una buena película, sin más (y no es poco), de las que no pasarán a la historia, a pesar del gran elenco de actores, pero la impresión que me dio es que se ha quedado a medio camino en lo que pudo ser, a pesar de su larga duración y de que logra hacer un repaso de todos los mitos y tópicos del oeste, es como si le faltara algo.
Me quedo con algunas de las estupendas imágenes de la película, con su maravillosa banda sonora y de todo el grupo de actores, unos más irregulares que otros, elijo a James Stewart, en parte por debilidad mía hacia él, en parte porque hace un papel de los más destacables que podemos encontrar en el film.


viernes, 12 de marzo de 2010

DELIBES

Aunque tuviera pensado escribir sobre otra cosa, hoy no puede ser de otra manera, debo decir algo sobre D. Miguel Delibes.
Su hoja roja le había salido hace ya tiempo y hoy se acabó su librito de papel de fumar.
Nos queda su recuerdo, su prosa sencilla y hermosa, sus novelas, sus artículos en El Norte de Castilla, las películas que tomaron como base alguna de sus obras.
Nos queda su amor por la caza, por el campo, por la naturaleza en general, por su Valladolid...
Algunos seguiremos notando su presencia cuando veamos al Conde Ansúrez, cuando paseemos por la Acera de Recoletos, por las frondas del Campo Grande o por la Ruta del Hereje (el libro me está esperando en la pila de pendientes).
Gracias por habernos deleitado con sus novelas, D. Miguel, supongo que otros más cualificados escribirán sobre su obra, sobre su vida.


jueves, 11 de marzo de 2010

EL HOMBRE TRANQUILO

¿Hablamos de John Ford? ¿O de John Wayne? ¿De Maureen O'Hara? Incluso podemos hablar de Victor McLaglen en su papel de brabucón o del casamentero. ¿Qué me decís de la espléndida fotografía a la que por otra parte, tanto se presta el encanto de la Irlanda rural?
En fin, no voy a hablar de tecnicismos, de los que apenas entiendo, ni de lo bien o mal que lo hacen los actores, del guión o del Oscar que se llevó Ford.
Si esta peli siempre ha estado entre mis preferidas, no se debe tanto a su calidad artística (que no voy a descubrir), sino a que es capaz de colarse dentro de uno. No sé cuántas veces la habré visto, pero por más que me la sepa casi de memoria, no dejo de desternillarme de risa con el humor y la ironía que de manera tan habilmente distribuída, salpican la película, y de disfrutar con esa especie de documental etnográfico que es, pues no deja de ser el retrato de una sociedad ya extinguida y que sabe retratar bastante bien, aunque sea adornada con la atmósfera idílica que todos sabemos es irreal.

Pero esto es una película y el cine tiende a esto, incluso cuando nos habla de cosas crudas. Quien hubiera aparecido en la Irlanda de los años 30, en la que está ambientada la peli, no se hubiera encontrado con esta especie de Camelot rural.
El ambiente que logra transmitir al espectador es muy difícil de lograr por el equilibrio que logra entre comedia, drama y romanticismo. Todo un homenaje a la camaradería (más que a la amistad) y a los valores tradicionales de las sociedades sencillas.
Tampoco le doy muchas más vueltas, ni trato de buscar recomendaciones morales o de entrar en la posible misoginia de algunos personajes, prefiero seguir viéndola como un cuento en el que todo el mundo es feliz.


miércoles, 10 de marzo de 2010

LOS TIGRES DEL NORTE

Este peculiar grupo mexicano, formado por cuatro hermanos y un primo (todo queda en familia), de los que en tiempos formó parte otro de los hermanos (Raúl, que emprendió carrera en solitario), comenzó su andadura allá por los años 60, cuando eran todos ellos menores de edad. Oriundos de Rosa Morada, en el municipio de Mocorito, estado de Sinaloa, en México, la primera vez que les salió un trabajo para actuar en San José de California, en EE.UU., el oficial de inmigración les dio el nombre de "Little Tigers", pero añadiendo después que, aunque pequeños, crecerían y cambió su apelativo por el de Tigres del Norte, pues en el norte de México es donde cantaban y con ese nombre se quedaron.
Su música se basa en los sones tradicionales de su país, básicamente el corrido, pero mezclándolo con otros géneros (boleros, rock, vals) y las letras de sus canciones narran la vida de algunas gentes de esa zona. Y digo narran, porque como quiera que ellos hablan muchas veces del mundo de la droga y lo que le rodea, ponen mucho cuidado en no ensalzar o mitificar a todos esos personajes, simplemente cuentan lo que pasa, pues por desgracia, mucha gente vive del tráfico entre ambos lados de la frontera.
Son muy populares en México y entre la numerosa colonia mexicana afincada en el sur de Estados Unidos. De hecho tienen fijada su residencia en California.
Arturo Pérez-Reverte, se basó en algunos personajes y relatos que forman parte de sus canciones, para escribir su novela "La reina del sur", que narra la vida de una mexicana que llega a España huyendo de un turbio pasado y aquí se dedica a pasar droga entre ambos lados del Estrecho.
Tienen muchas canciones consideradas emblemáticas entre sus fans. La que dejo aquí "Contrabando y traición", nos habla de una tal Camelia "La Tejana", precísamente la inspiradora de la novela de Pérez-Reverte.




martes, 9 de marzo de 2010

DESAYUNO CON DIAMANTES

Nunca he visto este "Desayuno en Tiffanys" como una película, sino como una suma de Blake Edwars, Truman Capote, Henry Mancini, Audrey Hepburn, José Luis de Vilallonga y Moon River.
Porque, la verdad sea dicha, la película como tal, tampoco es que me haya llamado nunca la atención de forma especial.
Si nos ponemos a diseccionarla, claro que podemos encontrar mensajes, un montón de ellos, casi todos girando alrededor de la superficialidad de la vida de cierta clase social, aburrida de la vida misma, viviendo en el lujo y la molicie, como apartada del mundo real, preocupada sólo por llevar un bonito sombrero o porque no se le noten mucho las ojeras de la noche anterior.
Ese es el mundo del que aspiran a formar parte los personajes que encarnan Audrey Hepburn y George Peppard. Dos personas que viven despreocupadas y felices, pero sólo en apariciencia, porque la realidad nos enseña que están más solos que un náufrago en una isla desierta, desarraigados, perdidos e insatisfechos, porque saben que la vida a la que aspiran no les va a dar más que un consuelo engañoso y mientras tanto no les queda otra que prostituírse al dinero, que es una manera de prostitución que no está tan mal vista como otras.
La novela de Capote, tampoco acabó de dar con la fórmula que enganchara con el lector y eso se nota en el guión de la peli, no acaba de convencernos la historia que se nos cuenta que, por momentos, nos llega a parecer una auténtica tontería, con un George Peppard poco convincente, un Mickey Rooney al que le toca un papel patético que podría suprimirse perfectamente y nuestra aportación patria: José Luis de Vilallonga, haciendo de guapo latino, interpretándose a sí mismo, podríamos decir.
Blake Edwards nos regala algunos de los mejores planos tomados nunca a la Hepburn y en general se desenvuelve con cierta maestría a lo largo del film.
Y esta es la magia del cine, que nos puede llegar a fascinar con una película que no es nada del otro jueves, pero que tiene a uno de los rostros más atractivos del celuloide, el de la mujer cuya sofisticada belleza es todo un icono, vestida por Givenchy y envuelta en una banda sonora obra de Henry Mancini, con una canción que se ha convertido en un mito.





lunes, 8 de marzo de 2010

OSCARS

Como quiera que en estos días ya estamos más que empapados de los nominados y premiados con los oscars de Hollywood y en todas las televisiones, revistas y periódicos nos pondrán al día de las personalidades que asistieron y de lo guapos y guapas que iban vestidos, me voy a ir por las ramas de los tiempos y a hablar del origen de estos premios, que nacieron a finales de los años 20.
Louis B. Meyer veía como un peligro las actividades sindicales de los empleados de sus estudios y junto con otros productores creó un sindicato al que dio forma de institución. La Academia, por tanto, tenía al principio como tarea principal velar por los empleados y negociar en su nombre.
Tras la llamada Gran Depresión (años 30 del pasado siglo), al ver que la Academia sólo defendía los intereses de los estudios, cada gremio creó su propio sindicato y la Academia quedó relegada a simple organizadora de estos famosos premios que se habían comenzado a entregar en 1927 y que al principio ya se sabía a qué manos iban a ir a parar. Précisamente comenzaron a tomar auge cuando comenzaron a elegirse mediante votación, cuyo resultado sólo se desvela la noche de la entrega. En los incios los votantes eran un grupo muy reducido y no fue hasta los años 40 cuando los nominados comenzaron a asistir a la gala de entrega.



viernes, 5 de marzo de 2010

LA GUERRA DE CRIMEA

En la entrada anterior hacíamos referencia a la Guerra de Crimea y decíamos que enfrentó a la alianza anglofrancesa y a las tropas rusas.
Lo cierto es que esto es para simplificar, pues como ocurre casi siempre, hubo más países implicados. España, aunque fue neutral en este conflicto, también se vio salpicada por él. Veamos de qué manera.
La produccion de trigo española, cada cierto número de años, era excedentaria y no se encontraba buena salida para dicho excedente. La Guerra de Crimea produjo un desabasteciento en Europa de dicho cereal y España pudo colocar a buen precio toda la producción durante el tiempo que duró el conflicto, lo que produjo una entrada de capitales en el sector harinero y la modernización del mismo.
No fue todo, sin embargo, tan bonito como pudiera parecer, ya que el aumento de exportaciones produjo cierto desabasteciento en el mercado interior y un considerable aumento de los precios. Además, la parte del león, en cuanto a beneficios se refiere, fue a parar a los grandes terratenientes y a las sociedades que regentaban las harineras más grandes. Por contra los salarios no subieron y ello provocó un buen número de protestas, entre ellas, algunas revueltas campesinas en la zona de Tierra de Campos.
Como vemos, la historia se va repitiendo una y otra vez y no siempre se reparten los beneficios entre todos, si no que, como suele ocurrir con reiteración, a veces los más humildes quedan como estaban, cuando no más pobres de lo que eran.

jueves, 4 de marzo de 2010

LA ÚLTIMA CARGA

La primera vez que vi esta peli se pierde en la nebulosa de los tiempos y fue en un programa de televisión cuyo nombre no recuerdo. Sí me acuerdo de que la introducción la hizo el inefable Manolo Martín Ferrán (maestro de periodistas) de manera entusiasta.
No sé por qué en la versión en castellano le pusieron este título, a mí me gusta más el original: La carga de la Brigada Ligera. Así se titula también una película anterior (1936) sobre el mismo tema, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Errol Flynn y Olivia de Havilland, que también he visto y me gusta menos que esta, porque la historia de los protagonistas, que Curtiz situa en la India y que no es la misma que en la segunda (no me refiero a la historia de la batalla, que en eso los dos films son parecidos, ya que se trata de un hecho histórico), está metida como con calzador y resulta algo falsa. Eso sí en la carga propiamente dicha, se lució, dura casi diez minutos y es un verdadero prodigio, pero en general, ya digo, me gustó menos que esta, a pesar de los nombres que figuran en el cartel.
La que ahora comento, narra, al igual que su predecesora, la derrota de la Brigada de la Caballería ligera, en la batalla de Balaklava, durante la Guerra de Crimea que sostuvieron la alianza anglofrancesa, por un lado y los rusos, por otro.
La película está estructurada en dos partes, la primera se desarrolla en Inglaterra y narra una especie de triángulo amoroso entre dos capitanes de caballería y la esposa de uno de ellos. A mí particularmente, se me hizo bastante pesada en algunos momentos esta primera mitad y la historia me pareció bastante inconsistente, con el único aliciente de ver a Vanessa Redgrave, que está en pleno esplendor de su carrera, pero que aquí tiene un papel que parece que es un antecedente de nuestra Ley de Igualdad de Generos, porque es como si la hubieran puesto para cubrir la cuota de paridad.
La segunda parte, que narra la batalla y todo lo que la rodeó, es bastante mejor y se ve con agrado debido a que el ritmo de la película pasa de ser mortecino a cobrar cierta soltura.
En cualquier caso, es como si se quedara a medias en todo lo que plantea: El antibelicismo; la ineptitud de los mandos que conducen a una derrota que raya el ridículo; la épica y el heroísmo con el que Inglaterra siempre ha pretendido envolver esta auténtica metedura de pata de su ejército que fue la derrota de Balaklava. En fin, que me parece un tanto fallida, incluso en las notas humorística que la salpican, que no acaban de hacer mucha gracia.
A destacar la puesta en escena, magnífica, con unos planos de la batalla que son todo un lujo, lo mismo que las paradas militares que nos depara la peli y el magnífico vestuario; la buena fotografía, como no podía ser menos, ya que el director de este apartado es David Watkin (Memorias de África) y, lo que a mí más me gustó, los títulos de crédito iniciales, una especie de carteles que imitan a los de la época victoriana y que también aparecen a lo largo de la película para señalarnos los cambios de tema y escenario y que se deben a los Monty Python, son muy buenos o a mí me lo parecieron.
En su momento me gustó más que cuando la he vuelto a ver.